Mirador Virtual Mobile

7 maneras de cocinar verduras y que los niños las coman

Son tres las claves principales: combinarlas con otras comidas, utilizar especias sabrosas y atender las formas de cocción. Cómo lograr que los niños no «corran» el plato

En Estados Unidos, según el CDC (Centro de Control de Enfermedades, por su sigla en inglés), nueve de cada diez chicos no consumen suficientes vegetales. En el año 2013, el Estado reformó el programa alimentario para las escuelas primarias, buscando darles a los estudiantes una dieta más saludable.

La gran sorpresa la dieron los vegetales. Aun cuando se los incorporó compulsivamente a todos los platos, los chicos los dejaban de lado. De hecho, se descubrió que, tras la implementación de la reforma alimentaria, los chicos abandonaban sus vegetales un 5,6% más que antes.

ES POSIBLE RESALTAR EL SABOR DE LOS VEGETALES AL QUE LOS CHICOS INTENTAN ESCAPARLE
A partir de que los niños incorporen las frutas y las verduras frescas en las comidas cotidianas encontrarán una oportunidad más beneficiosa de desarrollar un estilo de vida saludable y nutritiva. Pero, ¿cómo lograr que los chicos quieran comer las verduras y no las separen del plato? Todo está en la preparación. Si las verduras son frescas, es cuestión de cocinarlas y prepararlas con ingredientes que las hagan más ricas y atractivas.

Lo importante es comenzar con pequeñas porciones y que los chicos vayan adquiriendo el placer de comer y saborear los platos a base de verduras. Para ello, hay una serie de maneras en las que pueden transformarse en una comida que los chicos no quieran «correr» de la mesa. Tres claves fundamentales: combinarlas con otros alimentos, utilizar especias sabrosas y atender las formas de cocción.
Asar las verduras

Asar las verduras las hace más sensibles dentro y crujientes por fuera, y su sabor adquiere un gusto más dulce. Las remolachas, coliflor y todas las hortalizas de raíz son deliciosos cuando se asan. Como beneficio adicional, los niños pueden comer estos con la mano, lo cual es más práctico y termina convirtiéndose en un éxito.

Agregarles sal
A menos que haya un problema de salud preexistente, salar las verduras con moderación no es un problema para la mayoría de los niños. Exaltarles el sabor ayudará a una rápida asimilación.

Una pizca de azúcar

No se trata de incorporar el azúcar en forma desmedida ni vertir varias cucharadas de ella en un plato de verduras. Más bien, utilizar elementos dulces para resaltar el costado rico de los vegetales. No se trata de convertirlas en un plato dulce, si no de agregarles una pizca que las acentúe. Un ejemplo puede ser la inclusión de la miel en las zanahorias.

Una salsa casera
Hacer la salsa desde cero en forma natural es una excelente oportunidad para controlar qué ingredientes se van a incorporar al plato. Vertir un poco de salsa blanca sobre el brócoli puede llegar a ser una gran idea para que los niños incorporar un ingrediente fundamental a su alimentación.

Hacer puré

Se puede convertir a las verduras en un rico puré acompañado por un caldo en la mesa. Se pone aún mejor si se añade un chorrito de crema de leche o una cucharada de queso descremado. La textura es familiar y fácil, sobre todo para los bebés, por lo que este es un buen momento para experimentar con especias sabrosas.

Transformarlas en pizza
Al igual que en los ejemplos anterior, no se trata de disfrazar la comida por otra que no existe. El objetivo radica en convencer al niño de probar los vegetales y que él vea que junto a esos ingredientes hay otros que le gustan. La pizza, en este sentido, es uno de los mejores ejemplos.

De vez en cuando, freírlas

Una pequeña fritura superficial puede ser una gran puerta de entrada para un niño, que tiene entre sus comidas preferidas a las papas fritas. Sin que se vuelva algo habitual, es otra forma de que las verduras empiecen a tomar protagonismo en la alimentación de los más chicos.
Fuente: Infobae

Comentarios

comentarios

No comments

Deja una respuesta