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Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca en chicos : compleja situación que no consigue legislación

Padres de niños con este problema solicitan la promulgación de la ley que incluye «la cobertura al 100% en leches especiales a niños con alergia a leche de vaca extendiéndolo a niños mayores de 1 y 2 años” , en tratamientos que, hoy por hoy rondan entre 2.000 y 7.000 pesos. Compartimos además un caso marplatense.

Muchas mamás se encuentran con afecciones y realidades desconocidas con sus bebés. Muchas veces los diagnósticos tardan en llegar o se confunden, cuando se trata de alergias alimentarias o intolerancias. Además, los propios especialistas reconocen que, en nuestro país, no hay leyes que indiquen el etiquetado correcto de los productos industrializados -en casos tales como Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (de aquí en más APLV), intolerancia a la lactosa o exclusión de maní, huevo, frutos secos, entre otros alimentos- como sí lo tienen las personas que sufren de celiaquía por ejemplo.

Por eso, hay muchos casos en los que se indican dietas que restringen los alimentos que provocan la patología.

En el caso de la APLV los niños suelen padecer síntomas tales como “eczema y ronchas; vómitos y reflujo; diarrea y estreñimiento”. Evitando las proteínas de leche de vaca los síntomas pueden mejorar en aquellos niños que se incluyen entre el 2% y el 5% de los lactantes que sufren de esta afección: APLV es la alergia alimentaria más común.

¿En qué consta esta enfermedad? En que todos los alimentos que contengan proteínas de este tipo, deben ser retirados de la alimentación de quienes la padecen y de las mamás, en caso de que éstas amamanten.

El tema no es tan simple: no sólo los lácteos y sus derivados cuentan con estas proteínas sino que muchos alimentos (por no decir la mayoría, o aquellos que ni imaginamos como hamburguesas, salchichas, galletitas, pan, caramelos, golosinas) no pueden ser consumidos, salvo que nos aseguremos que en su elaboración no han tenido restos de leche y sus derivados (esto se denomina trazas) o que en su composición no los tienen.

Una de las luchas de muchas madres que tienen hijos -que pasan y han pasado- por este asunto, nucleadas en Red Inmunos fue pedir por una Ley que obligue a las Obras Sociales y prepagas a cumplir con la cobertura de las leches especiales (Dentro del primer año de vida ya es Ley, a través del PMI, aunque algunas reconocidas prepagas nacionales no las cubren, pasan por auditoria, ponen excusas y sale denegada); la Ley APVL ya fue aprobada por las dos cámaras, pero aún falta su promulgación. Para los bebés, la espera puede significar todo su tratamiento y sufrir como consecuencia alteraciones en el desarrollo. La Ley incluye «la cobertura al100% en leches especiales a niños con alergia a leche de vaca extendiéndolo a niños mayores de 1 y 2 años” , en tratamientos que, hoy por hoy rondan entre 2.000 y 7.000 pesos.

Para ir un paso más allá, otro aspecto a atender es que se requiere de una Ley que ampare esta patología, y exija a la industria alimenticia que declare cómo se elaboran los productos, que los ingredientes que declaran en las etiquetas sean reales y cuenten con métodos de certificación -a modo de ejemplo citamos las etiquetas que se incorporaron para los celíacos-, cuyos alimentos aptos están identificados con la sigla “sin TACC”, porque muchas veces no se declara la totalidad de ingredientes que componen un producto y la industria no está obligada a rotular de manera correcta, bajo ninguna Ley, respecto de lácteos, derivados y trazas.

En este camino difícil, las mamás de niños con APLV aseguran que “se encuentran de todo”: “Médicos que cobran extras, a pesar de prepagas carísimas; otros que no atienden con obra social y siempre hay alguno que te dice «este es el mejor»; diversos diagnósticos; poca información; culpa y más culpa”.

La buena noticia es que según las estadísticas, el 80% de niños revierte esta situación antes de los dos años; a partir de año de vida se comienza con desafíos de alimentos lácteos y el médico evalúa si superó la barrera alérgica. Así todo, familiares de pacientes afirman: “queda mucho por hacer, existen necesidades por atender para quienes sufren o tienen hijos con APLV y se espera la colaboración y gestión de quienes tienen la responsabilidad de atender estas temáticas a través de la promulgación y
aplicación de la Ley”.

La historia de una madre marplatense

“Me topé con esta realidad hace unos meses -cuenta una mamá- cuando mi beba de 4 meses en ese momento, presentaba una reacción alérgica en su carita luego de haberle dado una leche de fórmula (de las que salen en la propaganda de la tele), autorizada por el pediatra. Luego de una semana, no mejoraba y la llevé a su médico.

Me dijo que podía ser “Intolerancia a la Lactosa”, le recetó una leche para esta patología y también me dijo: “retirá los lácteos de tu dieta, ya que también pasan proteínas de la leche de vaca cuando amamantás”.

Tiempo después se enteró que esos dos diagnósticos estaban mezclados: el primero es una Intolerancia y el segundo se relaciona con la Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV), y se presentan con diferentes síntomas, aunque a veces se confunde entre una y otra patología.

La mamá asegura que se fue del médico confundida: “no entendía nada, no tenía mucha información ni antecedentes de este tipo en mi familia”. Luego cuenta que pasó varios meses escuchando distintas campanas: “cada médico indica distintas reglas a la hora de seguir una dieta y uno no sabe qué hacer”, las recomendaciones para esta patología coinciden en que es importante que las madres que amamantan hagan una dieta estricta, libre de proteínas de leche de vaca para que, a partir del año, los niños puedan revertir su situación.

“Hay momentos que sentís algunas miradas como si fueras una madre loca, exagerada, con una dieta absolutamente restringida, buscando en un mar de información confusa”, relata.

Pero queda un principal objetivo: difundir, contar la historia de muchas mamás y papás que pasan por lo mismo

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