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Alvarado volvió a las prácticas en su casa

Luego del empate en Cipolletti y el lunes libre, el plantel de Alvarado retornó a los entrenamientos en su Villa Deportiva de la ruta 88, pensando en el encuentro del domingo (seguramente a las 16) frente a CAI de Comodoro Rivadavia.

Si bien la cancha nueva aún no está en condiciones de ser utilizada, más allá de que luce como un billar, el resto del predio está en buen estado y, por eso, Duilio Botella decidió que las prácticas se trasladen a un lugar propio. En lo futbolístico, no estuvo Ramiro Jorge, que se realizó estudios por el golpe en la cintura, Fabián Castillo no entrenó por una sobrecarga muscular y Francisco Molina se movió diferenciado por el mismo motivo. Durante la práctica, también se lesionó Ezequiel Rocca, que sufrió un fuerte tirón en el cuello y debió ser trasladado al Hospital.

Como ocurre habitualmente en el primer entrenamiento de la semana, los que jugaron el domingo realizan trabajos regenerativos con el profesor Jorge Casaprima, mientras que los que estuvieron en el banco de suplentes o no viajaron, se ponen bajo las órdenes de Duilio Botella y Mauricio Nosei para hacer ejercicios tácticos y reducidos intensos. En este caso no fue la excepción y, tras una entrada en calor en conjunto, se dividieron los dos grupos.

Por un lado, los que estuvieron desde el arranque en Río Negro, salvo Ramiro Jorge (ver aparte) y Fabián Castillo. Joaquín Pucheta se fue con el resto de los arqueros a hacer trabajos específicos con Emiliano Torresani. Ese grupo, realizó bloques de trote por alrededor de la Villa y, con el correr de los minutos, se separó Francisco Molina, que tiene cargado el cuádriceps izquierdo y estiró y caminó. A ellos, se sumaron Leandro Páez y Emanuel González, que se recuperan de sendas lesiones y están comenzando a moverse con mayor intensidad.

En el otro, se armaron dos equipos y le pusieron mucha movilidad a un reducido en un cuarto de cancha, buscando precisión y definición, con Pucheta y Suárez en el arco. Todo bajo la atenta mirada del técnico y su ayudante de campo.

El parte médico de la jornada estuvo movido. Ramiro Jorge, que volvió muy dolorido de Río Negro, casi sin poder caminar, se realizó el lunes por la noche una resonancia y este martes por la tarde tendrá los resultados, para saber exactamente lo que tiene. El capitán podría tener una fuerte contusión o una hernia que podía estar y salió con el golpe que sufrió ante Cipolletti. Por lo pronto, tiene mucho líquido, tiene que guardar reposo y, de acuerdo a los estudios, sabrá cuándo puede comenzar con kinesiología y recuperación.

Quien estuvo vestido de civil fue Fabián Castillo. El delantero tiene una sobrecarga muscular en el aductor derecho que lo viene aquejando hace varias fechas, por lo que decidió parar un poco para no seguir forzando. Por eso, realiza kinesiología con el doctor Rogelio Caracciolo y más cerca del fin de semana se sumará al grupo. Más suave, pero cargado al fin, está Molina, que trató de entrenar a la par del resto, pero cuando sintió el cansancio en el cuádriceps izquierdo bajó la intensidad y se cuidó.

El que la pasó mal fue Ezequiel Rocca. El tercer arquero del plantel estaba trabajando con Torresani, cuando en una estirada forzó demasiado el cuello y quedó duro. El jugador intentó recuperarse y caminar hasta el banco, pero se tuvo que tirar en el medio del campo de juego, envuelto en mucho dolor y hubo que llamar una ambulancia para retirarlo. Párrafo aparte para la hora y 10 minutos que tardó la asistencia en llegar, mientras Rocca se retorcía de dolor en el piso. Luego fue trasladado al Hospital Interzonal, donde se le iban a realizar los estudios correspondientes

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