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Aseguran que los temporales de viento como el de la semana pasada son comunes

A lo largo del martes 13 y el miércoles 14 de septiembre un importante temporal de viento afectó a un amplio sector del este de nuestro país, incluyendo a las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El fenómeno meteorológico fue particularmente fuerte sobre la Costa Atlántica bonaerense donde se midieron ráfagas de viento del orden de los 100 km/h, así como también sobre la costa uruguaya la cual se vio afectada por ráfagas superiores a los 120 km/h.
La intensidad y persistencia del viento provocó destrozos en especial en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, incluyendo la caída de numerosos árboles, de cables de electricidad y de carteles publicitarios. Sobre la franja costera, el intenso oleaje trajo además serios problemas a la navegación y produjo erosión y daños cuantiosos en playas y balnearios.

El responsable del temporal de viento fue un ciclón extratropical típico de nuestras latitudes. El término «ciclón extratropical» es la denominación técnica que usamos los meteorólogos para referirnos a los sistemas de baja presión de latitudes medias. Estos ciclones se forman casi a diario frente a las costas argentinas y normalmente tienen un desplazamiento rápido hacia el este alejándose del continente, por lo que sus efectos netos sobre la porción costera suelen ser limitados. Sin embargo, en algunas ocasiones (tal como en este caso) estos sistemas se desarrollan e intensifican más cerca de la costa. Este ciclón tuvo además la peculiaridad de que se desplazó muy lentamente, dejando un período prolongado con vientos fuertes: la ciudad de Mar del Plata, por ejemplo, experimentó durante 14 horas seguidas ráfagas superiores a 60 km/h, y durante 31 horas seguidas vientos mayores a 50 km/h.

El hecho de que los mayores vientos se hayan registrado sobre la Costa Atlántica bonaerense y sobre el sur de Uruguay no es extraño: el Río de la Plata y el Mar Argentino son zonas predilectas para la formación de ciclones extratropicales. Así, es lógico que exista un extenso historial de ciclones que afectaron estas regiones. A modo de ejemplo y solo por mencionar algunos, en los últimos años se formaron ciclones extratropicales costeros intensos durante mayo de 2000 (el cual provocó fuertes lluvias e inundaciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a ráfagas de viento cercanas a los 100 km/h), en agosto de 2005 (particularmente severo sobre Uruguay, donde ocasionó vientos de más de 150 km/h, extensos daños e incluso víctimas fatales) y en septiembre de 2012.

Dado que nuestro país se ubica en latitudes medias, estos sistemas forman parte de nuestra climatología desde siempre y seguirán afectándonos en el futuro. La variabilidad climática puede ayudar a que existan años o incluso décadas en que haya mayor o menor frecuencia de formación de ciclones cerca de las costas, pero aún así son y serán un rasgo distintivo de la climatología del centro-este de Argentina. Lo importante ante la formación de estos sistemas es mantener la calma y seguir los alertas que emite el Servicio Meteorológico Nacional, y las recomendaciones provistas por los organismos de Defensa Civil. Es útil recordar que el Servicio Meteorológico Nacional es el organismo nacional oficial encargado de emitir estos alertas, y esto es importante para evitar que diferentes fuentes emitan información diversa que en algunos casos pudiese llegar a ser contradictoria. En situaciones de alerta, el efecto «teléfono descompuesto» lo único que hace es crear desorientación, caos y miedo.

A mediano plazo, la buena noticia es que estos sistemas intensos ocurren más frecuentemente en otoño, invierno y comienzos de la primavera, por lo cual a medida que nos adentremos en la estación cálida la probabilidad de que un ciclón extratropical intenso como el de los días pasados nos afecte se irá reduciendo. Pero a su vez ingresaremos en la época en que aumenta la chance de formación de tormentas fuertes y lluvias abundantes sobre varios sectores de nuestro país (Cuyo, zona Pampeana, Noroeste, Litoral…), así que la recomendación de consultar los pronósticos y estar atentos a posibles emisiones de alertas es siempre válida. La atmósfera está en constante movimiento y por ende las condiciones meteorológicas cambian. El por qué, cómo y cuándo de estos cambios es lo que hace a su estudio tan fascinante.

Por Ramiro Saurral

Doctor en Ciencias de la Atmósfera. Profesor de la carrera en Ciencias de la Atmósfera en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA) e Investigador Asistente (CONICET).

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