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Cada vez los padres leen menos libros a sus hijos

Una encuesta concluyó que hay una caída en el hábito de leerle historias a los más chicos antes de irse a dormir

Leer, ese momento entre padres e hijos que los lleva por un viaje infinito, donde las voces acunan sueños, ideales y sentimientos. Ese momento entre padre e hijos que refuerza el vínculo y prepara a los menores, mediante metáforas infantiles, para ingresar al mundo de los mayores.

ESE MOMENTO, ENTRE MÁGICO Y TIERNO, ESTÁ DESAPARECIENDO.

Según una encuesta difundida por la editorial para niños Scholastic, el 20% de padres encuestados dejaron de leer en voz alta a sus hijos antes de los nueve años o cuando los menores empezaron a leer. Además, el 30% de los chicos -entre 6 y 11 años- aseguraron que desearían que sus progenitores continuasen con la costumbre de leerles en voz alta.

El estudio, realizado por YouGov, reveló que el 83% de los niños disfrutaban que les leyesen en voz alta y un 68% aseguró que era un «momento muy especial junto a sus padres».

Para Catherine Bell, gerente de Scholastic, «a medida que los niños adquieren las habilidades para leer por sí solos, los padres dan un paso atrás», pero que cuando esto sucedió «los niños querían que ellos continuaran», ya que «pensaban que era un momento realmente especial y lo sentían como algo positivo».

¿Cuáles son los beneficios?

Para los amantes de la lectura, esta no es la única encuesta que proyecta un futuro poco optimista. La organización inglesa de arte y patrimonio, Settle Stories reveló sus propios datos: solo el 4% lee cuentos antes de dormir todas las noches y un 69% no tiene tiempo de hacerlo.

«Los padres tienen una vida cargada de ocupaciones, se la pasan haciendo malabarismos entre el trabajo y la vida familiar. Muchos trabajan varios turnos y eso genera mucha presión sobre las familias», explicó Diana Gerald, directora ejecutiva de Book Trust, una organización que busca que las familias desarrollen y compartan habilidades de lectura.

Por su parte, Sven Huber, cofundador de Boolino, una plataforma para el fomento de la lectura infantil, sostuvo que «para que los niños asocien la lectura con algo placentero es necesario que vean a sus personas de referencia disfrutar con ello; de otro modo es difícil hacer de la lectura algo cotidiano y natural».

El escritor Frank Cottrell Boyce, galardonado con el premio Carnegie en 2004 por su libro para niños Millones (Millions) confesó «estar devastado con la estadística»

«La alegría de un cuento antes de dormir es la clave para desarrollar un amor por la lectura en los niños», dijo a The Guardian.

«Las historias antes de dormir entregan a la lectura una profundidad emocional. ¿Por qué habría de detenerse? Esto es algo que las personas han hecho desde los días en que la gente se sentaba alrededor de pedernales y fogatas a dormir la siesta. Dejarlo de hacer ahora es romper una gran cadena de nuestro ser», finalizó Boyce.
Fuente: Infobae

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