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Cervezas: Mar del Plata vive el sueño de la elaboración propia

El hobby del lúpulo fue más allá. Hoy la producción artesanal es el nuevo fenómeno gastronómico de la ciudad

Los alfajores son casi un sinónimo de la ciudad. Desde el acceso por la ruta 2 da la bienvenida como Capital Nacional del Pulóver. Por ley nacional, estrena mismo título, pero como metrópoli del surf argentino. Y como si atractivos y motivos para brindar le faltaran, Mar del Plata va por un logro más: ser líder en producción y oferta de cervezas artesanales.

El camino se abrió hace 20 años con recetas caseras y fábricas sustentadas en un par de ollas. De aquella aventura se llegó a una decena de elaboradoras locales que hoy producen 300.000 litros al año, tienen más de 20 puntos de venta y un fenómeno acentuado aún más con el ameno estilo de bares y el éxito del «happy hour», recurso que consolidó la movida con barras y mesas repletas.

Entonces, de 19 a 21 y de lunes a domingo, la onda del «2×1» o la unidad a mitad de precio no da descanso a las choperas. Se paladea en zona de calle Córdoba, la intimidad de Mitre, en torno a la comercial Güemes, y también Playa Grande. Dedos en alto marcan cuántas pintas y las palabras se reservan para elegir sabor. Rubias, negras o rojas desde lo clásico. Pale Ale, Honey, Scotch, Cream Stout y especialidades es vocabulario de exquisitos.

El Bolsón y Bariloche eran históricos líderes. En la costa tienen ahora competencia seria. Cervezas marplatenses sumaron premios internacionales en la South Beer Cup. Y cada 17 de marzo, con la celebración de San Patricio, los duendes irlandeses asoman y pintan de verde estas playas. «Fuimos pioneros y encontramos el camino para llevar el sabor local a otros puntos», cuenta Pablo Rodríguez, uno de los responsables de Antares, que tiene locales en Buenos Aires y en el interior.

La clientela se pone la camiseta. El merchandising incluye porrones, vasos y gorros con logos propios. El último boom son los botellones de dos litros. Se cargan en fábrica o bares y se consumen en casa.

«Compartir más que competir y disfrutar de este culto nos llevó a los cerveceros marplatenses al lugar importante que hoy tenemos», señala Leo Luffi, dueño de Baun.

Esa fraternidad se percibe en bares multimarca. Venden la propia y las de la competencia más otras nacionales e importadas. Se refleja bien en la pizarra de Bruder, con anuncios a tiza. «Se acaba una marca o estilo, borrador y ya habilitamos otra que puede ser bien distinta», explicó Guido Murgier desde el beer garden que plasmó con sus hermanos.

Calidad del agua más espíritu alquimista de los fabricantes apuestan a potenciar la identidad local. Y el lúpulo, fundamental para la elaboración y que sólo se consigue en la Patagonia, ya se siembra en la zona. Bonus track para cervezas artesanales que ya deleitan con 100% de sabor, estilo y marca marplatense..

 

Fuente: La Nación

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