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Chau contraseñas: ingresar en Internet sin claves, más cerca

Con “lectores” de voz, iris y huellas dactilares, buscan reemplazar las difíciles combinaciones de letras y números.

Los consejos para memorizar contraseñas y las sugerencias para no olvidarlas, abundan en el mundo cibernético. El nivel de complejidad requerido –a las palabras se suman números, símbolos y caracteres en mayúsculas– aumenta a medida que los datos personales se intercalan con los profesionales y los bancarios. Para terminar con este cóctel de ecuaciones y frases cruzadas se están analizando diferentes alternativas para terminar con este método que complica el ingreso a Internet.Un estudio de la empresa estadounidense Fortinet, especializada en sistemas de seguridad reforzada, asegura que cada usuario, entre redes sociales, cuentas de correo, bancos, celular y espacio de trabajo, maneja unas 25 claves. El problema es que en promedio, sólo se utilizan 6,5 combinaciones digitales, lo que debilita todavía más la protección. En la primera línea de relevo se acodan las herramientas biométricas. Y si bien los expertos consideran que pueden ser menos seguras que los dígitos aleatorios, reconocen que los jeroglíficos escritos son poco prácticos, mientras que la huella dactilar es mucho más funcional. “La biométrica es la tendencia de la nueva seguridad digital, pero no sólo para el desbloqueo de la PC o del teléfono con el rostro. Es mucho más que una película de ficción: el beneficio para el usuario será poder utilizar su cuerpo para interactuar con Internet: desbloquear su cuenta del banco, interactuar en redes sociales, comprar un libro o ver una película on line. En suma, la interacción del usuario con su ecosistema digital en forma segura y fácil. Aunque un buen sistema de seguridad, considera poder usar clave, reconocimiento de voz y rasgos biométricos y pone la elección del sistema en manos de la persona” explica Carlos Aramburu, Gerente de Intel Security.

La voz, al igual que el iris de los ojos o las huellas dactilares, son una de las formas más fiables de identificación, ya que componen un mapa fisonómico que otorga a cada individuo una identidad única e irremplazable. La biometría vocal no está basada en el tono de voz ni en la entonación del usuario, sino en elementos físicos del sistema fonético de la persona, que tampoco se pueden plagiar. A la vanguardia, los teléfonos más avanzados como iPhone 6 y desde la cuarta versión del Samsung Galaxy en adelante, ya incorporan algunas de estas características de identificación. Para no quedar rezagado en esta acometida tecnológica, Microsoft añadirá a su nuevo sistema operativo el Windows Hello, un módulo de inicio de sesión que apela a lectores de huellas digitales, reconocimiento facial y de iris para mantener una mayor seguridad. En su blog oficial se anticipa que “nuestro sistema permite autenticar aplicaciones, contenido empresarial e incluso ciertas experiencias en línea, sin que se almacene una contraseña en su dispositivo o en un servidor de red”. Pero como la comodidad siempre tiene un precio, el uso de esta identificación biométrica requerirá un hardware especial, como lector de huellas dactilares, cámaras o sensores infrarrojos para iris. Quien pretenda resolver el tema sin inversión, puede utilizar una unidad USB. La aplicación gratuita USB Raptor convierte a la memoria en una llave que cifrar la contraseña en un archivo de bloqueo que se guarda en el USB. Cuando está enchufado el acceso es libre, cuando se lo desconecta, nadie puede acceder a Windows.

Algo más sofisticado es Nymi, un brazalete que mide constantemente la frecuencia cardíaca. La idea es aprovechar el latido del corazón para autenticar pagos digitales o físicos. Algunas empresas ya dieron su apoyo a este dispositivo vestible “el ritmo cardíaco es incluso más específico y único que una huella digital”, agregó Gary Lyons ejecutivo de innovación de MasterCard. Otra propuesta innovadora es PalmSecure, un producto de Fujitsu basado en verificación biométrica que usa luz infrarroja para estudiar y leer los patrones de las venas en la palma de su mano. Con un ojo apuntando al infinito, Jonathan LeBlanc, fundador de PayPal sostiene que se deberían usar pequeños dispositivos dentro del cuerpo e incluso, comestibles. En una entrevista con el Wall Street Journal, dijo que la biometría se volvió anticuada y la identificación natural del cuerpo es la solución al conflicto. Así, los niveles de glucosa o la presión de la sangre funcionarían como elementos para determinar la identidad de un usuario.

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