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Ciberbullying en la Argentina: la solución se encuentra en la gestión de la convivencia escolar

El acoso a través de las redes sociales está instalado hace mucho tiempo. Sin embargo, diferentes estudios ponen en alerta al escenario actual en el país y en el mundo. Qué dicen las investigaciones y en qué sugieren poner foco los especialistas en el tema

Un joven afectado por lo que se dice de él en las redes sociales, una adolescente que no quiere saber más nada de ir al colegio y sentarse junto a sus agresores «virtuales». Estas y muchas situaciones más son más comunes de lo que parece. Y es que el ciberbullying se convirtió en una problemática que genera alerta a nivel mundial. Las cifras que arrojan los principales estudios realizados acerca de la temática advierten sobre la gravedad de la situación que viven cientos de jóvenes a diario.

Al hablar del ciberbullying se hace referencia al acoso reiterado que incluye el uso de diferentes plataformas como e-mails, mensajes de texto e imágenes digitales enviadas a través de teléfonos celulares, páginas web, blogs, redes sociales, chats y demás tecnologías asociadas a la comunicación.

Según un estudio de UNICEF del año 2016, dos tercios de jóvenes de más de 18 países dicen haber sido víctimas de este tipo de situaciones y, a pesar de las campañas de concientización llevadas adelante, un cuarto de los encuestados reconocieron que no compartieron lo que les estaba sucediendo porque no sabían a quién contárselo.

«Queremos abrirles los ojos a los profesores para que acompañen a los chicos que sufren este problema en lugar de juzgarlos», aseguró María Zysman, directora de Libres de Bullying, en el marco de la campaña «Hagamos un buen trato» que lleva adelante junto a Rivadavia. La iniciativa dio comienzo a su primera etapa del 2018 en la provincia de Salta, donde fue declarada como una campaña de interés municipal que propone fomentar la buena convivencia en las aulas y en el mundo digital.

«Lanzamos la campaña trabajando con supervisores y miembros de los gabinetes escolares para continuar en Misiones, visitando ciudades del interior de la provincia y llegando a un total de 6.800 alumnos de sexto y séptimo grado», detalló Zysman, quien destacó la buena predisposición y alto grado de participación de los asistentes. «Me asombró enormemente la capacidad de reflexionar acerca de sus propias prácticas en la web, ya que desde muy pequeños están hiperconectados», enfatizó la directora de Libres de Bullying.

Y es que a pesar de las acciones y las capacitaciones que se llevan adelante en las instituciones, el ciberbullying llegó a las aulas con la misma fuerza con la que se masificaron las redes sociales. El 52% de un grupo de más de 500 docentes de todo el país reveló en una encuesta nacional de Argentina Cibersegura en el 2017 que ven en sus aulas esta modalidad de acoso.

Más allá del aula

La problemática del ciberbullying es un conflicto que traspasó las cuatro paredes del aula. «Tenemos que ver el panorama completo, no podemos decir únicamente que los docentes deben ser los responsables de estar atentos a las señales, tenemos que también asegurar que ese joven tiene contención en otros ambientes, como en la casa, en su entorno, entre otros», describió a Infobae el psicopedagogo argentino Alejandro Castro Santander, uno de los mayores expertos en bullying del país. Integra la cátedra Unesco de Juventud, Educación y Sociedad y fue el director del Observatorio de la convivencia escolar de la Universidad Católica Argentina (UCA), y se destaca como especialista en gestión de la convivencia y prevención de la violencia en el ámbito escolar.

Series que hablan y fomentan a la educación

Según los resultados de una investigación realizada por la Universidad de Northwestern (2018) acerca de cómo reaccionó el público al ver la serie 13 Reasons Why -la historia de Hannah Baker en la que relata el hostigamiento de sus compañeros que la llevó al suicidio-, funcionó como una herramienta educativa para los jóvenes, fomentó las charlas entre padres e hijos, e inspiró más compasión entre los adolescentes.

Zysman declaró que para ella el show de Netflix dejó un fuerte mensaje: el de escuchar las otras vías de expresión de los chicos, ya que es muy difícil que los adolescentes quieran enfrentar lo que les sucede, y si lo enfrentan deben tener el respaldo en sus padres y en el establecimiento educativo, que es su segundo hogar. «Los adolescentes van a enfrentarse a las cosas que los padres intentan dejar fuera de sus casas, y es inevitable. Son chicos y está bien que sean curiosos, pero nosotros como adultos tenemos que también interesarnos y explorar su mundo», concluyó.

Las redes sociales, un arma de doble filo

«Las pantallas acompañan a los chicos en todas sus actividades y, más allá de juzgar si esto está bien o no, es fundamental que conozcamos los sitios a los que entran, las aplicaciones que utilizan, los contenidos que ven, los ídolos que siguen (muchas veces youtubers) y muchas veces emulan», advirtió Zysman, y agregó que los chicos tienen que comprender que hay una persona del otro lado de los dispositivos que con sus comentarios puede verse afectada.

«Uno de los puntos más importantes que no tenemos que olvidar es que cuando uno habla de ciberbullying y del acoso o violencia escolar desde las nuevas tecnologías, lo hacen desde el colegio y muchas veces desde la propia casa, y uno ahí se tiene que poner a evaluar cuál es el factor familia y entorno», describió Santander. Por otro lado, el debate del celular en el aula para el profesional es algo que atrasa, ya que son los adultos los que se deben tomar en serio las nuevas tecnologías en las escuelas y en sus hogares, ya que si no lo hacen seguirán traspasando las paredes del aula.

Para el especialista en bullying no se debe negar o buscar siempre a los culpables afuera: «Hoy quienes seguimos este tema insistimos mucho en la gestión de la convivencia escolar; un tema complejo, porque la convivencia es compleja y necesita de una formación especial de los directivos y los docentes».

La solución

A pesar de que el bullying está reconocido hace más de una década en Argentina, sigue siendo un tema de suma complejidad, como explica Castro Santander: «Se necesitan miradas muy preventivas, una respuesta educativa, los principios básicos, ya que la violencia es una conducta aprendida, se aprende en distintos ámbitos que van desde la casa, el barrio, hasta los medios de comunicación, y como adultos nos debemos preguntar qué estamos haciendo para prevenir ese aprendizaje. La violencia lamentablemente es protagonista e influye en la calidad educativa y, por ende, en la convivencia, ya que van de la mano: debemos trabajar en eso».

De esta manera, es muy importante que las instituciones estén preparadas y tengan las herramientas necesarias para afrontar este tipo de problemáticas. En la misma encuesta realizada a los docentes, solo un 16% de los educadores generaron planes de trabajo para que no vuelva a ocurrir un caso similar. Queda mucho por aprender y capacitar. Mientras haya verdadero interés, habrá una solución.

Fuente: Infobae

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