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Cómo cuidar a una persona con ACV

Cuáles son las alternativas médicas y asistenciales. La importancia del acompañamiento familiar

Las enfermedades cerebrovasculares constituyen, en la actualidad, uno de los más importantes problemas de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), representan la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad entre los adultos a nivel global.

El daño cerebral supone una rotura en la trayectoria vital del paciente y, por su elevado coste sociosanitario, condiciona las situaciones familiares, sociales e institucionales, ocasionando cambios importantes en el estilo de vida de la persona, así como en su personalidad y comportamiento.

Diferentes estudios remarcan que la mejor manera de luchar contra un ACV es la prevención. El doctor Lucio Serra, director médico de ALPI, explicó que «lo primero que se toma en cuenta es el perfil de cada paciente para saber cuáles son sus factores de riesgo. Después es fundamental cuidarse y hacer actividad física, una dieta adecuada y controlar el peso».

«Existen unidades modernas, que trabajan de manera conjunta el corazón y el cerebro, ya que la unidad de estos es fundamental para contrarrestar el desenlace o los efectos de este mal», dijo.

El proceso de rehabilitación
«En los casos agudos, se trata con medicamentos, para frenar todas las complicaciones que pueda presentar el paciente. Finalizada esta etapa hay que seguir el tratamiento kinesiológico, asociado a otros cuidados que ayudan a evitar las infecciones, escaras, trastornos respiratorios, entre otros», explicó Muda.

ES FUNDAMENTAL COMENZARLO DE MANERA TEMPRANA PARA EVITAR SECUELAS DE LOS TRASTORNOS TARDÍOS.

«Dependiendo de las necesidades del paciente, se trabaja con terapia física, fonoaudiología, terapia ocupacional, se brinda apoyo psicológico y si es necesario se provee equipo de ortesis, silla especial y férulas», agregó.

Internación domiciliaria
En los casos de ACV, la internación domiciliaria constituye una alternativa válida. Si bien en un primer período agudo el paciente debe ser internado en un hospital, una vez que la persona se ha estabilizado, se puede lograr una ‘externación temprana’, continuando su recuperación en el domicilio juntos a sus seres queridos.

«Desde hace unos años, con la inclusión del servicio de internación domiciliaria en el Plan Médico obligatorio (PMO), este tipo de prestación ha ido creciendo, también apoyada por la tendencia mundial que existe en cuanto a que la familia cada vez más cuida de sus enfermos y la mayor cantidad de patologías invalidantes, crónicas que afectan a la sociedad», explicó Pablo Roberto Fernández, director médico del grupo Medihome.

Conocida en el mundo como UHD (Hospital Home care) dejó hace tiempo de ser un experimento, para convertirse en una manera efectiva de mejorar la vida de los pacientes. En 1985, Francia ya era pionera en esta manera de abordar la recuperación, debido a que poseía alrededor de 32 unidades de UHD. Luego se fueron sumando Gran Bretaña, Alemania, Dinamarca, Bélgica, Estados Unidos, y en España.

La Internación Domiciliaria es clave para el paciente y su entorno familiar, y viene creciendo en Argentina, así como en otros países. Datos provistos por la Cámara Argentina de Empresas de Internación Domiciliaria (Cadeid), indican que hay unas 36 empresas que brindan cuidados domiciliarios a unas aproximadamente 120.000 personas en el país.

«Uno de los mayores beneficios de la internación domiciliaria es reinsertar al paciente en su entorno familiar, así como también disminuir significativamente la frecuencia de re-internaciones y con ello el riesgo de sufrir infecciones intrahospitalarias. Asimismo, está comprobado que la cercanía a la familia, entorno y el ‘estar en casa’ amplía la posibilidad de curación de un paciente», explicó el doctor Raúl Muda, fundador y director del Grupo Medihome.
Fuente: Infobae

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