Mirador Virtual Mobile

Copa Davis 2008: a 10 años del autosabotaje más absurdo de la historia del deporte argentino

«Quiero más plata». Martes 28 de noviembre de 2006. Estadio Olímpico de Moscú. La frase
marcaría la historia argentina de la Davis por esos años. Lo peor de lo peor de la Copa, dejando
en versión bonsai las disputas entre Guillermo Vilas y José Luis Clerc. Esa tarde sería el presagio
de lo que ocurriría dos años más tarde en Mar del Plata. Algo que podría denominarse el
autosabotaje más ridículo e inexplicable del deporte argentino de todos los tiempos.

Faltaban 72 horas para que la Argentina jugara su segunda final de la Davis (la primera, en 1981,
fue derrota con Estados Unidos por 3-1 en Cincinnati). Contra Rusia y en Moscú.
Peloteaban David Nalbandian y Juan Ignacio Chela , que dominaba a voluntad. Fueron a un
descanso y se generó una charla eterna entre el cordobés y el capitán, Alberto Mancini . Tan
extenso y acalorado resultó el diálogo que, a los 20 minutos, Chela tomó su bolso y se fue al
vestuario. David, pilar indiscutido del equipo, líder dentro y fuera de la cancha, pretendía una
redistribución de los premios acordados. Insólito momento. Absurdo pedido cuando lo que
estaba de por medio era la gloria deportiva. Máxime cuando esa Copa siempre fue la gran
obsesión de Nalbandian. Que luego ganó sus dos singles, pero no alcanzó: Rusia festejó el 3-2
con el quinto punto que Marat Safin le ganó a José Acasuso .

En rigor, nadie creyó que esa final se haya perdido por discusiones de premios. Se perdió
deportivamente porque Rusia prevaleció en un dobles crucial. Sin embargo, lo que se vivió en la
serie sería la semilla del peor desenlace. Se cumple una década de ese triste momento; del
partido que no se podía perder, pero que se perdió por propia negligencia, por miserias. Y que
rompió para siempre relaciones humanas, generó divisiones y nuevas disputas. Justo cuando el
tenis argentino volvía a tener dos jugadores top a partir de la irrupción deJuan Martín Del
Potro .

En ese entonces, nadie imaginaba lo que el destino le tendría fijado aDelpo a nivel físico, pero su
ruptura con Nalbandian y efectos colaterales a partir de quienes tomaron partido por uno y otro
en la Legión dilapidaron una chance única: que la Argentina ganara más de una Davis, generara una revolución deportiva interna y se posicionara mundialmente de otra manera

Sorteo ideal, sin Nadal en la final: todo a favor

Bendecida por el sorteo y los rivales que le tocaron, la Argentina jugó todo 2008 de local.
Conveniencia deportiva y económica. Y victorias: 4-1 sobre Gran Bretaña y 3-2 ante Suecia para
instalarse en las semifinales. Un septiembre con novedades: al siempre copero Nalbandian (26
años, 7° del mundo) se sumaba un Del Potro avasallante, con 19 y en ascenso (13°); que traía 4
títulos seguidos de ATP (Stuttgart, Kitzbühel, Los Angeles y Washington). El tandilense fue la
carta de triunfo en el 3-2 a Rusia por las semifinales. La tercera final de la Davis sería en casa,
ante España, contra el N° 1, Rafael Nadal . La vieja cuenta pendiente del deporte argentino
tenía una oportunidad inmejorable de ser saldada. Incluso, 11 días antes, Nadal se bajó por
lesión. Todo a favor. Demasiado.

Estaba la fecha: 21 al 23 de noviembre. No la sede. Imposible jugar en Parque Roca, donde se
había derrotado a Gran Bretaña, Suecia y Rusia: era sobre polvo. Había que sacar de la zona de
confort a Nadal. Y además, con Nalbandian y Del Potro, la Argentina tenía dos buenos jugadores
de piso rápido. ¿Dónde jugar el partido más importante de la historia del tenis argentino?

Hay quienes creen hoy, y con fundamento, que si la final hubiese sido como visitantes la
Argentina habría ganado esa Copa Davis. El factor local influyó negativamente, pero no por el
público, sino por los intereses. Los tenistas juegan por buenos premios en el circuito, pero en la
Copa era diferente. Siempre lo fue. Y además, un tema delicado la forma de reparto. Hay que
tener tacto, buena lectura del escenario y saber cómo armonizar el clima. La final del 2008
provocó una implosión debido a la danza millonaria por la obtención de la sede. Nalbandian
pujó por Córdoba, en privado y públicamente. Las relaciones con Del Potro empezaron a
minarse. Y de pronto, apareció un jugador inesperado: Daniel Scioli , gobernador de la
Provincia de Buenos Aires, con Mar del Plata como aspirante

El color del dinero y la decisión de Del Potro

«Pedile 6 millones», fue la frase de Nalbandian a Arturo Grimaldi, por entonces, presidente de la
Asociación Argentina de Tenis, pensando en que el petitorio sería rechazado y que la elección de
la sede recaería sobre Córdoba, con los US$ 4 millones ofertados para llevar la final al Orfeo.
Pero Scioli dio el sí inmediato. El valor de la foto con los campeones recorriendo el mundo, para
él y el matrimonio Kirchner, justificaban la inversión. Y no era algo atípico: desde sus tiempos
de motonauta, Scioli invertía generosamente para que se difundieran fotos y videos de sus éxitos
en una categoría en la que corría prácticamente solo. Lo cierto fue que esos US$ 6 millones
resultaron, internamente, más demoledores que lo que luego provocaron Fernando Verdasco,
Feliciano López, David Ferrer y Marcel Granollers, los integrantes de la Armada española
conducida por Emilio Sánchez.

Paralelamente, otro tema, y no menor: a partir de sus excelentes resultados, Del Potro entraba
en el Masters, certamen que se jugaba la semana previa a la final de la Davis…en Shanghai. Su
año ya había sido particularmente duro, desgastante, con 20 torneos, y el físico le daba señales
de agotamiento. Pero a los 20 se sentía Superman como para clavar un viaje a China y volver a
Mar del Plata. Su deseo estaba claro. Como también que la relación con Nalbandian no tenía
retorno. «Si me clasifico al Masters, no voy», había dicho el cordobés, tratando de influenciar
públicamente en la decisión del tandilense. ¿No era mejor reunirse sin intermediarios, hablar el
tema, fijar posiciones y pensar en función de equipo? Cada paso que se daba iba en contrario con
el sentido común.

Discusiones entre David y el padre de Del Potro por el reparto de los premios (de los US$ 6, la
mitad quedaba para los jugadores y la otra mitad para la AAT), en los que además se resentía el
vínculo interno con los otros jugadores. Enojo por la decisión de Delpo de ir a China. Más enojo
de los que quedaron fuera del equipo (Pico Mónaco, Willy Cañas) y perdían además un premio
inigualable. Una semana de adaptación perdida eligiendo la velocidad de la cancha sin definirse.
Viaje relámpago de Nalbandian, Acasuso y Calleri un fin de semana a Buenos Aires para el
casamiento de Chela. Las atracciones de la noche de Mar del Plata. El clima interno que nunca
mejoró. Porque a la vez se debe remarcar algo: el increíble don de Nalbandian para ejercer una
doble función; capaz de discutir por premios y al día siguiente ponerse los cortos y sopapear en
la cancha a los rivales. Pero el vínculo humano resquebrajado es difícil de recuperar.

Nadie pensaba en perder, pero…

¿Perder? Pese a semejante combo de irregularidades, nadie lo consideraba. Como que España
no contaba demasiado en esta ecuación. ¡Si hasta el día anterior al comienzo de la serie hubo
una reunión pidiéndole más plata a la AAT! El manual de la locura.
La derrota por 3-1 que 10 años después aún cuesta creer sigue siendo una espina clavada en el
alma de esos jugadores y el capitán, Mancini, cuyo ciclo concluyó tras la debacle. Se intuyó que
no volvería a haber una chance de ganar la Davis después de errar un penal sin arquero, pero no:
se llegó a dos finales más

Tras perder la de 2011 en Sevilla (otra vez contra España, pero con Nadal y sobre polvo de
ladrillo), se alcanzó la gloria en Zagreb en 2016. Jugando todas las series como visitantes y en la
recta final del milagroso semestre de un Del Potro renacido después de su cuarta operación de
muñeca, que incluyó la medalla olímpica plateada en Río. Había otro clima de equipo: unión,
humildad. Hubo premios también, sí, pero principalmente hubo deseos irrefrenables de gloria
reflejados en Federico Delbonis, Guido Pella, Leo Mayer y el capitán Daniel Orsanic. Para Del
Potro, tuvo un valor inconmensurable porque logró lo que ni Vilas ni Nalbandian, los dos
jugadores argentinos más coperos, pudieron. Fue una suerte de lección aprendida a fuerza de
sangre para el tenis argentino. Aunque el absurdo quedará para siempre.

Empezó bien, terminó mal

La definición, en el Polideportivo Islas Malvinas, de Mar del Plata y ante un público
enfervorizado, comenzó bien para el equipo argentino: Nalbandian dominó a voluntad a David
Ferrer por 6-3, 6-2 y 6-3. Pero enseguida aparecieron los problemas. Del Potro le ganó el primer
set a Feliciano López por 6-4, se le complicó el partido, sufrió una lesión de aductor y el español
se impuso por 4-6, 7-6 (7-2), 7-6 (7-4) y 6-3. El día terminó 1-1 y con Del Potro fuera de juego.

Pese a la preocupación, todavía había optimismo en el búnker argentino. Que desapareció
cuando Nalbandian y Calleri perdieron el dobles con López y Verdasco: 5-7, 7-5, 7-6 (7-5) y 6-3.
España 2-1, con Del Potro out y Nalbandian en el 5° punto. Mancini recurrió a Acasuso, de
irregular semestre, que iba a jugar el dobles y no había practicado singles. Fin del sueño:
Verdasco lo superó por 6-3, 6-7 (3-7), 4-6, 6-3 y 6-1. España 3-1 y campeón

Fuente: https://www.lanacion.com.ar

Comentarios

comentarios