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HIV-sida: cuáles son las posibilidades de cura

La detección temprana y el inicio del tratamiento mejoran la calidad de vida del paciente y reducen el contagio. Cura real versus cura funcional. Una experta analiza el tema

A principios de 1980, hospitales de diferentes partes del mundo comenzaron a recibir pacientes portadores de una rara enfermedad nueva. En su mayoría se trataba de hombres homosexuales con una serie de infecciones que evidenciaban una inmunodeficiencia de base.

Con el tiempo y la revisión de casos se la denominó síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), pero recién en mayo de 1983 se pudo aislar al agente etiológico de esta patología. Fue luego de un arduo trabajo de investigación, que el equipo del Instituto Pasteur liderado por el doctor Luc Montagnier y la doctora Françoise Barré-Sinoussi consiguió aislar un retrovirus hasta entonces desconocido, el HIV. Este fue el hallazgo que permitió desarrollar los primeros tests de laboratorio para diagnosticar la enfermedad y las drogas para tratarla.

El HIV hoy: la esperanza de la vacuna española

En relación al HIV han aparecido novedades como el desarrollo de una vacuna española. La Universidad de Barcelona, lleva adelante un proyecto de investigación y desarrollo para una terapia avanzada contra el HIV. Se trata de una inmunización tanto terapéutica como preventiva. Sin embargo, «no hay nada que podamos decir aún sobre su eficacia. Se trata de estudios realizados en voluntarios sanos que lo que buscan es ver la respuesta de anticuerpos», señaló la doctora Isabel Cassetti, médica infectóloga, miembro del Comité Asesor del Programa Nacional de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación.

A pesar de ello, de acuerdo a la especialista, con esta vacuna que está hecha con fracciones de «la envoltura del virus», los investigadores han visto que puede despertar la respuesta de anticuerpos, por lo que comenzará a ensayarse en personas infectadas con HIV. «Creo que va a tardar unos años y no hay demasiado optimismo depositado en la eficacia de la vacuna. No obstante, es bueno que se den estos progresos para ver si realmente podremos contar algún día con una vacuna definitivamente eficaz y segura», detalló la doctora Cassetti que también es directora médica de Helios Salud y Coordinadora Médica de Stamboulian Servicio de Salud.

Los distintos escenarios del diagnóstico

Como no existe aún una inmunización, resulta de vital importancia, para lograr un control adecuado, la detección precoz de los pacientes. Sin embargo, si a la hora de solicitar el test de HIV el resultado es positivo, el médico se encuentra ante «diferentes circunstancias», expresó la especialista y agregó que «aún hoy, vemos pacientes que tienen la enfermedad avanzada que es lo que denominamos diagnósticos tardíos, que es cuando las defensas o el estado inmunológico es bajo, cuando los CD4 son de menos de 200 o tienen alguna infección oportunista».

En nuestro país, de acuerdo a la doctora Cassetti, se estima que un 30% de las personas es diagnosticada de forma tardía y de ahí surge la importancia de testear para llegar al paciente precozmente. También están aquellos que se encuentran en distintas etapas de su infección, asintomáticas, que se enteran o porque van a donar sangre, porque tuvieron alguna situación de riesgo o porque su médico junto a los estudios clínicos de rutina incluye un HIV. «Pensamos que (el test) se lo deberían hacer todas las personas», indicó la infectóloga.

Combatir la epidemia

El año pasado, la revista Time publicó un artículo recordando el plan de acción para convertir a San Francisco de ser la zona con mayor epidemia de HIV/Sida en los Estados Unidos a la primera ciudad con cero casos nuevos de HIV. La ciudad de la Costa Oeste fue una de las más afectadas desde el inicio de esta pandemia en la década de 1980, tanto es así que se la conoció como «la ciudad del sida».

Hoy, a través de la iniciativa «San Francisco Zero AIDS» (sida cero, por sus siglas en inglés), se busca lograr la detección precoz de todas las personas infectadas con HIV, ofrecerles el tratamiento temprano para conseguir que su carga viral en sangre sea negativa o indetectable y, así, no contagien el virus a otras personas evitando nuevos casos. Este tipo de estrategias dan cuenta de cuáles son las intervenciones en salud que tienen un efecto positivo sobre el control de la epidemia, pero también invitan a preguntarse sobre cómo será el camino a seguir.

HIV: ¿Control o cura?

Durante los primeros días de la epidemia de HIV/sida, cuando se diagnosticaba la enfermedad a un paciente, su expectativa de vida era de unos 18 meses. Es decir que, hasta que aparecieron las drogas en 1996, el período de sobrevida con la enfermedad era muy corto. Hoy, gracias al avance sostenido de la ciencia este escenario ha cambiado.

Plantearse control o cura como dos posibilidades es una «reflexión sumamente interesante», señaló la doctora Isabel Cassetti. «Hasta ahora, definitivamente, lo controlamos», agregó. La especialista también recordó cómo era la situación de los primeros pacientes en los inicios del HIV que morían ineludiblemente. «Hoy estamos felices porque la gente puede vivir bien y con una buena calidad de vida, porque está controlada», comparó la especialista.

Dos curas en pugna

Asimismo, la infectóloga señaló que «existen expectativas grandes de llegar a la curación en algún momento». «Ahí podríamos discutir de qué hablamos: si se trata de una cura funcional o de la cura real por esterilización».

La cura real es aquella en la que no quedan rastros del virus, ni siquiera en los reservorios. Es decir, un organismo totalmente limpio de virus. «Se trata de la más difícil de lograr, aunque hay estudios en marcha», aclaró. En cambio, la cura funcional es aquella donde se evalúa la posibilidad de suspender el tratamiento en determinados pacientes y «esas personas puede controlar por sí mismas, por su sistema inmune, la replicación del virus», puntualizó la experta.

La prevención en boca de todos

Más allá del arsenal terapéutico disponible para hacer frente a las infecciones de transmisión sexual, la doctora Cassetti insta a recordar la importancia de hablar del cuidado en la práctica del sexo seguro. «Hay muchas enfermedades que se previenen con el preservativo. Si bien el HIV puede ser controlado y tenemos expectativas de curación, siempre es mejor no tener la infección», finalizó la experta.

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