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HOY SE INAUGURA LA EXPOSICIÓN “INSTALACIONES”

Este viernes 6 de mayo a las 20, los reconocidos artistas Leonor Fittipaldi y Gabriel Manzo inaugurarán la exposición “Instalaciones” con obra inédita de sus dos últimas series. Será en la sede del Centro de Constructores y Anexos ubicado en Av. Independencia 2249. La muestra podrá ser visitada hasta el 1 de junio, de lunes a sábados de 9:00 a 18:00, con entrada libre y gratuita. 

Conforma “Instalaciones” el encuentro entre éstos dos artistas y sus respectivas propuestas. Leonor Fittipaldi presenta además de obra gráfica, la instalación “Existencia/s circular/es” en la que propone a partir de la seriación de un elemento como el trompo, lo enigmático e inquietante de la existencia del ser. 

Por su parte Gabriel Manzo, expone pinturas de gran formato y una instalación de la serie “La macchina del fango” que tiene la particularidad de haber sido gestada en España, comenzada en Roma en 2012 y que hoy toma características de los elementos de labranza típicos de la pampa Argentina. 

Ante la pregunta “en qué nos implica el fango” o las reflexiones en torno al “efecto giroscópico de un trompo”, la crítica y escritora Graciela Zuppa invita a reflexionar sobre las instalaciones y algunas piezas gráficas propuestas por Manzo y Fittipaldi en esta oportunidad.

 Considerado por la prensa, como uno de los personajes más destacados de la cultura extremeña, Gabriel Manzo fue invitado a exposiciones internacionales junto a artistas como Rafael Canogar, y su obra permanece en colecciones públicas y privadas en Argentina, Estados Unidos, Indonesia e Italia. 

En España por ejemplo, su arte forma parte del Ayto de Cáceres, la Universidad Internacional Menedez Pelayo de Santander, la Universidad Miguel Hernández de Elche y el MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante). 

Egresado de la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro como profesor superior en pintura y en escultura, Manzo se radicó en España donde obtuvo un Master de la Universidad de Extremadura y luego se trasladó a Italia hasta su regreso a la Argentina en 2012. Ese año realizó en Mar del Plata una retrospectiva en el Museo Juan Carlos Castagnino titulada “Gabriel Manzo, 25 años”. 

Manzo ha sido valorado por la crítica de filósofos, historiadores del arte y destacados escritores de varias latitudes. Entre sus  últimas presentaciones se encuentran los coloquios que realizó junto a Graciela Zuppa en el Museo MAR haciendo un análisis de sus casi 30 años de obra.

 Leonor Fittipaldi nació en Azul y está radicada en Mar del Plata desde 1968. Es profesora en dibujo, pintura, grabado y escultura egresada de la Malharro. Participó en exposiciones en nuestra ciudad además de Rosario y Buenos Aires y grupales en Italia, España y Francia integrando desde el año 2000 circuitos de Arte Correo. Sobre su obra han escrito Pablo Menicucci, Manuel Madrid, Sarah Guerra, Araceli García y Pablo Hansen. 

Sobre la obra de Leonor, Zuppa afirma que “a pesar de su sencillez, el trompo es un artefacto versátil. Lo impulsa un simulacro de vida que se desarrolla y agota a través de la propulsión que lo sostiene sobre su eje. Este ancestral artefacto no es privativo de unos pocos, anida en el imaginario de todos. Construye, en su movimiento, la rotación de los componentes activos que se alojan en cada uno de nosotros; se manifiesta como torbellino vivo en tránsito hacia la pérdida de velocidad. Y propone comenzar de nuevo, como evocando el eterno retorno”. 

Dentro de la alegoría del trompo, la escritora agrega: “Se cuela entre otros espacios y otros tiempos, invadidos por los símbolos del pasado. Ante su reposo, no debiéramos preocuparnos por la calma de su efecto giroscópico, porque sus revoluciones sugieren y estimulan los sonidos de las desiguales melodías de los juegos del ayer”. 

Mientra tanto en referencia a “La macchina del fango”, la obra de Manzo, la crítica comenta que “ante el giro de las ruedas en el barro, nos relacionamos con la actitud receptiva de la tierra y el poder transformador del agua. Y en ese oler a recién elaborado, el fango se transforma y metamorfosea para incomodar, una y otra vez, nuestras ausencias. El itinerario iniciado, tendrá la capacidad de trasladarnos a otros escenarios, otros secretos y a enfrentarnos con las púas que obedecen a la consigna que la máquina del fango les propone. Los filos acusan, desprestigian y enfrentan, siempre en acción, como testigos calificados; si desandamos sus maniobras y sus formas indiscretas, podemos debilitarlos y comprender sus sombras imaginadas”.  

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