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HOY SE REALIZARÁ LA 34° CEREMONIA EN HONOR A IEMANJÁ

Procesión de fieles, toque de batuque, rezas, bailes de orixá, preparación y entrega de barcas con ofrendas al mar, bendición de las aguas, Capoeira, tres casamientos y fuegos artificiales. Todos, fieles y visitantes podrán hacer sus pedidos. Al finalizar recibirán la protección bajo el manto del Alá. Ésta, la de Mar del Plata, es la segunda fiesta más importante en el mundo.

Este domingo 4 de febrero a las 20 Mar del Plata volverá a celebrar la trigésimo cuarta Ceremonia en Honor a Iemanjá. Previamente, a las 19,30 en Las Heras y la costa saldrá la Procesión, así lo confirmó el organizador y director del Centro de Estudios Africanistas Reino de Iemanjá Bomí, Hugo Watenberg.

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Contará con la presencia de autoridades nacionales, provinciales y locales y distintas personalidades, además de representantes de toda la Argentina, de Cuba, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Numerosos atractivos se suman a la Ceremonia

En esta edición la Fiesta contará, como otros años, con el «avance» del  grupo tradicional de Capoeira (danza ritual africana) “Topazio” abriendo la Procesión que se forma a las 19.30 con todos los fieles y las ofrendas en el Playón lindante con la Pileta Cubierta (altura de Boulevard Marítimo y Las Heras). En tanto cerrará la formación la bandera de la Diversidad, portada por los integrantes de AMADI (Asociación por el Derecho a la Diversidad).

Esta procesión, integrada por fieles ataviados con trajes típicos, tales como los vestidos de las «bahianas» y los atuendos de los pais y las mais (padres y madres del culto africano, portando sus guías de orixás (que cambian su color conforme el orixá que rige al «hijo de religión» y pueden ser rojos, amarillos, celestes, blancos, etc.); escoltando la estatua tradicional de Iemanjá, especialmente traída de África, y las barcas con ofrendas y pedidos (que podrán ser depositados por los presentes, sean o no del culto) y los cántaros con flores, seguirá por la Rambla hasta la Playa Popular II, donde se asentará el altar.

Una vez en la playa, se formará la conocida Roda, círculo humano integrado por fieles, que van danzando y cantando («tirando» en lenguaje ritual) las rezas (cantos) de cada Orixá, alrededor del altar, presidido por la imagen africana de Iemanjá y seguido por las barcas con ofrendas y los cántaros florales, todo iluminado por antorchas.

Este singular despliegue será acompañado por el toque de batuques (tambores típicos).

Inmediatamente, el babalorixá Hugo Watenberg (babalorixá es el término correcto que corresponde a un religioso que «cultúa» el africanismo puro, ortodoxo) procederá a internarse en el mar con el fin de solicitar el permiso para la celebración y fundamentalmente la protección de Iemanjá para todos.

Desde el mar lo seguirán fieles y las parejas que luego contraerán matrimonio.

Las bodas

Como sucede con otras religiones, las parejas deben estar casadas bajo los preceptos de la legislación civil vigente, siendo ése y su fe los únicos requisitos.

En el transcurso de esta parte de la ceremonia, los novios, acompañados por sus padrinos -dos por cada pareja- serán recibidos por el babalorixá Hugo quien entonará «las rezas» de su orixá, de los orixás de cada padrino y de los novios.

Luego se pronunciarán los votos matrimoniales y se pedirá la protección de las alianzas.

Estos matrimonios se llevarán a cabo bajo el Alá, manto blanco que representa a Oxalá, uno de los tres Orixás mayores del culto africano.

El gran final

Una vez celebradas las bodas, el babalorixá Hugo Watenberg, acompañado por fieles, se internará en el mar para entregar las barcas con regalos para Iemanjá y pedidos, a la par de que todos los presentes podrán arrojar en la orilla las flores que ya habrán sido «ofrendadas» a Iemanjá -ya simbólicamente por el Babalorixá-.

Al regresar, por el «pasillo» que se forma con la custodia de los fieles y cabe destacarlo, con la colaboración de personal de Policía y Guardavidas, todos los asistentes podrán pasar en fila bajo el Alá -manto de Oxalá-, que otorga protección.

Finalmente, desde el espigón, y como digno marco y cierre de una fiesta sin par, habrá fuegos artificiales como símbolo de prosperidad, luz y buena ventura para todo el año.

Cuidado ecológico

Es digno de destacar que, por el cuidado ecológico y la índole respetuosa de la Naturaleza de este ritual, todas las barcas están realizadas con materiales orgánicos, como madera, cartón, etcétera, con el fin de evitar la contaminación.

Como en cada edición, una vez que todos los presentes se retiran de la playa, grupos de fieles especialmente organizados, se encargarán de limpiar toda la playa de cualquier residuo que haya devuelto el mar a la orilla.

 

 

En esta edición han confirmado su presencia distintos representantes de ámbitos nacionales y locales gubernamentales, sociales y culturales: el subsecretario de Promoción de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural Julio Croci; el director de Promoción y Desarrollo de Prácticas contra la Discriminación  Aníbal Gutierrez y la coordinadora de Programas y Proyectos Interinstitucionales Micaela Saban Orsini, ambos del INADI; la diputada nacional  Alicia Soraire; el antropólogo Alejandro Frigerio (CONICET); el cineasta Darío De la Vega; la presidente del Emtur Gabriela Magnoler, entre otros.

 

Cabe recordar que por su relevancia a nivel cultural, su convocatoria a nivel local, nacional e internacional y por ser considerada la segunda fiesta en honor a la Mae en importancia de toda América Latina, la Fiesta cuenta con las  declaraciones de Interés Cultural de la Secretaría de Cultura de General Pueyrredon y la de Interés Turístico del Emtur y la Declaración de Interés Provincial del Ministerio de Turismo de la Provincia (todas  permanentes) y de la Secretaría de Derechos Humanos, más el aval de la Defensoría del Pueblo.

La organización cuenta con el debido registro en el Ministerio de Cultos y cumple con todas las ordenanzas de la Municipalidad del Partido de  General Pueyrredon

Iemanjá, muchas veces asimilada en el sincretismo religioso como Stella Maris, es la orixá del agua salada, protectora de los pescadores y de las familias en general y que ha sido «cantada» por músicos con Gal Costa, Caetano Veloso, Sergio Mendes y sobre todo, por el gran escritor Jorge Amado en muchas de sus novelas. Su culto, llegado desde África en los barcos denominados «negreros» se ha extendido sobre todo en América del Sur, siendo la ceremonia de Mar del Plata una de las dos más importantes y a la que, por su jerarquía llega gente de toda la Argentina, de Cuba, Brasil, Uruguay y Paraguay.

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