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Las reformas de Macri: tensiones y apuros en el arranque de las negociacioneso

El Gobierno impuso la agenda y espera llegar a fin de año con las principales leyes aprobadas. Es un camino difícil. Los gobernadores hablan de la reforma tributaria pero también de otras cuestiones de fondos. Las conversaciones con la CGT asoman más duras

Mauricio Macri y su equipo desearían brindar a fin de año con las principales reformas que impulsa el Gobierno ya convertidas en ley. El arranque de las negociaciones, hechos los anuncios presidenciales y distribuidos los borradores, perfila un camino menos vertiginoso que el imaginado. Asoman de entrada planteos provinciales frente a la reforma tributaria y tensiones acompañadas por reproches de los jefes sindicales luego de la primera lectura del paquete laboral. Nada es fácil, pero esto recién empieza.

El juego elemental de arranque de cualquier pulseada desde posiciones de máxima –o exhibiendo lo que cada uno considera su posición de fuerza-, se apoya esta vez en datos bastante objetivos de la realidad política. Macri, fortalecido por los resultados electorales, impuso la agenda. Los gobernadores -especialmente los peronistas, junto a sus legisladores- y la CGT saben que nada tiene chances en el Congreso sin acuerdos previos. Se trata, por donde se mire, de un camino transitable sólo de la mano de las negociaciones.

Hay especulaciones alimentadas por necesidades domésticas de la política. “La idea de algunos es una especie de juego de dos tiempos que no es sencillo acompasar”, coinciden fuentes parlamentarias que dudan sobre la posibilidad de coronar todo el paquete de reformas antes de fin de año. En el Senado, el peronismo más próximo a los gobernadores buscaría avances concretos antes del 10 de diciembre, porque el arribo de Cristina Fernández de Kirchner como nueva senadora podría precipitar una fractura del bloque. En Diputados, en cambio, el oficialismo esperaría la renovación de bancas para ampliar su número y estar menos necesitado de aliados a la hora de tratar proyectos como el Presupuesto.
Pero antes que nada, las conversaciones de los temas más delicados pasarán por otras mesas, aunque siempre en contactos con los referentes legislativos de una y otra vereda. El peso de las negociaciones con los gobernadores recae en el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y en funcionarios de Hacienda, a cargo de Nicolás Dujovne. Las tratativas con la CGT, en principio más ásperas, corren por cuenta del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, aunque integrantes del triunvirato cegetista y otros jefes sindicales no suelen desatender canales informales de contactos con el oficialismo.
Los gobernadores buscaría avances concretos antes del 10 de diciembre, porque el arribo de Cristina Fernández de Kirchner como nueva senadora podría precipitar una fractura del bloque (Amilcar Orfali)
Los gobernadores buscaría avances concretos antes del 10 de diciembre, porque el arribo de Cristina Fernández de Kirchner como nueva senadora podría precipitar una fractura del bloque (Amilcar Orfali)
El temario de las conversaciones con las provincias es realmente complejo, porque hace a las cuentas nacionales y también a los recursos propios, renglón este donde se anota la demanda de una disminución escalonada de Ingresos Brutos. En algunos casos, la propuesta de reforma tributaria añade el impacto que podría tener a nivel regional la modificación de impuestos para algunos rubros. Ya hubo señales críticas y advertencias de las provincias de Cuyo, por los vinos; de Tucumán, por el azúcar, y de Tierra del Fuego, por los productos tecnológicos.

En el ministerio del Interior creen, de todos modos, que se trata de cuestiones específicas en las que se pueden acercar posiciones, discutiendo además, según agregan desde Hacienda, el impacto global “positivo” del conjunto de modificaciones tributarias. Ninguno se muestra sorprendido por estas toma de posiciones iniciales. Es, visto desde el lado de los gobernadores, una señal en sí misma de que hay tela para cortar en la negociación ya iniciada.

En las cercanías de los jefes del PJ nadie piensa en un camino de colisión, pero el nivel de dureza varía según el cuadro financiero propio y el efecto local que podrían tener algunos ítems de la propuesta original del Gobierno nacional. La reforma tributaria es un punto central pero no el único del listado a negociar. El Presupuesto y la ley de responsabilidad fiscal para achicar el déficit son otras fichas en el mismo paño.

El peso de las negociaciones con los gobernadores recae en el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y en funcionarios de Hacienda, a cargo de Nicolás Dujovne (DyN)
El peso de las negociaciones con los gobernadores recae en el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y en funcionarios de Hacienda, a cargo de Nicolás Dujovne (DyN)
No es todo: pueden sumarse al menos otros dos puntos, con diferentes expectativas de tiempo. Está pendiente el reclamo de María Eugenia Vidal sobre el Fondo del Conurbano, distorsionado con el correr de los años en perjuicio de Buenos Aires y como flujo hacia el resto de las provincias. En el circuito de los jefes provinciales dicen que la Corte Suprema postergaría su decisión sobre esta disputa para el año próximo: el Tribunal suele esperar que estos temas sean resueltos en el ámbito político. Es, de todos modos, un capítulo abierto.

La otra cuestión en juego tiene tiempos más limitados. La prórroga del pacto fiscal vence a fin de año y su tratamiento es central para las provincias porque apunta a los impuestos locales, algo que el Gobierno nacional busca utilizar como elemento de presión pero que tampoco es ajeno a sus necesidades.

Es probable que algunos de estos temas acompañen al Presidente en su viaje a Nueva York. Macri se embarcará el lunes, y unas horas antes lo harán tres gobernadores invitados especialmente para amplificar el llamado a inversionistas. Habrá, por supuesto, un homenaje a las víctimas del ataque terrorista del martes. También contactos en la ONU. El cordobés Juan Schiaretti, el santafesino Miguel Lifschitz y el entrerriano Gustavo Bordet participarán de algunas de las actividades oficiales.

Todos regresarán a tiempo para la cita del jueves en Olivos. Esa tarde, Macri recibirá a los jefes de los veinticuatro distritos del país. Encargados de Hacienda de las provincias gobernadas por la oposición vienen trabajando en un punteo de temas para llevar a la mesa con los funcionarios del Presidente. Además de los proyectos referidos, incluyen puntualizaciones sobre fondos para las cajas previsionales y otros aportes que dependen del Estado nacional.

La cantidad de rubros a tratar es extensa y conocida. Nadie se hace el sorprendido. En cambio, los jefes sindicales no esconden su malestar: dicen que, tal como se había dejado trascender al periodismo, esperaban una propuesta centrada en el blanqueo laboral y temas tales como la capacitación profesional. “Nos tiraron con una ley ómnibus”, afirma un dirigente importante de la CGT, plantado en la necesidad inicial de establecer reglas de juego para una negociación que asoma densa.

Jorge Triaca con la plana mayor de la CGT: Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, junto a Andrés Rodríguez (UPCN), Jose Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Armando Cavalieri (Comercio), Omar Maturano (Fraternidad) y Francisco Gutierrez (UOM) (Twitter: @marianoemartin)
Jorge Triaca con la plana mayor de la CGT: Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, junto a Andrés Rodríguez (UPCN), Jose Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Armando Cavalieri (Comercio), Omar Maturano (Fraternidad) y Francisco Gutierrez (UOM) (Twitter: @marianoemartin)
Desde el ministerio de Trabajo afirman que el objetivo del paquete expresado en el muy extenso borrador apunta a revertir el cuadro de trabajo informal o en negro, y a proteger a las Pymes, facilitando el blanqueo y protegiéndolas frente a los “abusos” de juicios laborales. Ahora, dicen, esperan una “devolución” o respuesta de la CGT al borrador, que de entrada fue entregado a los abogados cegetistas para su análisis.

Desde el triunvirato de la CGT responden que antes de cualquier “devolución” quieren sentarse a definir el método o mecánica de discusión, si hace falta en un debate público, porque son al menos cinco los rubros bajo el formato de un único borrador: blanqueo laboral, contrato de trabajo (la relación trabajador-empresario, indemnizaciones, entre otros puntos), aportes patronales, agencia de tecnología y formación profesional. Ese es el criterio que le transmitieron a Triaca sin intermediarios.

El reclamo al ministro fue precedido por un mensaje político desde la conducción sindical y desde el bloque de senadores del PJ: el aval cegetista es condición necesaria para que el peronismo respalde una ley laboral. El trámite legislativo arrancaría precisamente por el Senado. Si el Gobierno logra tejer un entendimiento con la CGT, no tendría obstáculo para aprobarlo aunque se oponga el kirchnerismo duro.

Otras iniciativas alentadas por el Presidente, y referidas a la lucha contra la corrupción o el funcionamiento de la Justicia, tendrían el camino abierto para llegar al último casillero. En este conjunto se anotaría de hecho la nueva ley del ministerio público. Desde el oficialismo y desde el bloque de senadores del PJ las señales son parecidas: el proyecto debería ser aprobado antes de ponerle nombre a la vacante que dejará la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, el 31 de diciembre. Será un fin de año intenso.

Fuente: Infobae

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