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Llega el primer microscopio láser a Mar del Plata para tratamientos de reproducción asistida

A comienzos de año, el diario El Mundo de España informaba el nacimiento de las primeras niñas libres del gen del cáncer de mama. Rápidamente la buena noticia daba la vuelta al planeta, sin saber que a las pocas semanas el mismo tratamiento podría aplicarse en Mar del Plata. CRECER, el único Centro de Reproducción Asistida y Genética Humana de la ciudad, anunció la llegada del primer microscopio láser de la zona con el que se podrá avanzar a pasos agigantados en materia de estudios genéticos. A los cinco días de fecundado el óvulo se podrá saber desde el sexo del bebé hasta cuán sano es el embrión.

La tatarabuela, bisabuela y abuela de la mamá protagonista de la noticia española, habían fallecido a causa del cáncer de mama. Por eso, al momento de decidir formar una familia y en conocimiento de ser también portadora del gen que lo propicia, la mamá en cuestión se hizo un PGD (Diagnóstico Genético Preimplantacional) pues tenía en claro que no quería transmitir esa herencia a sus hijos.

A través del procedimiento, seleccionaron los embriones que no eran portadores de la mutación del cáncer, habiéndose implantado dos y un tercero pasado a criopreservación por si decidían ser padres en el futuro. “La implantación de los embriones tuvo éxito y a mediados del años pasado, nacieron Claudia y Andrea”, cuenta el diario.

“Mar del Plata incorpora tecnología láser para ser utilizada en técnicas de reproducción asistida de alta complejidad”, sintetizó la Lic. Alicia Pené sobre la adquisición del láser LYKOS de la empresa estadounidense Hamilton Thorne. “Esto es una tecnología de ayuda, pues el láser se complementa con todo lo ya existente, con el propósito de aumentar las tasas de embarazo en nuestra población de pacientes”, agregó.

Hay dos ejes claves en el uso del láser. Por un lado la llamada Eclosión asistida o Assisted Hatching (AH) que se realiza al tercer día de fecundado el óvulo en donde el láser infrarrojo altamente enfocado realiza un pequeño orificio en la zona pelúcida (la capa externa protectora) para facilitar su implantación en el útero materno, “y sin dañar el embrión”, aclara Pené. Además, “al tercer o quinto día (estadio de blastocisto) se pueden extraer unas pocas células que nos van a permitir saber si ese embrión es genéticamente normal, analizar su ADN para conocer el sexo o saber si tiene algún desbalance cromosómico o un gen alterado”, manifestó la bióloga de CRECER sobre estas “técnicas que nos permiten saber con un alto grado de certeza si el embrión que estamos transfiriendo está libre de una enfermedad genética para la cual la pareja consultante se encuentra en situación de riesgo”.

Una vez finalizado el proceso, el embrión queda congelado en nitrógeno líquido a 196 grados C bajo cero a la espera del resultado del análisis genético con el cual luego se decidirá la transferencia embrionaria. Es para destacar que son muy pocos los centros en la Argentina que cuentan con esta tecnología siendo CRECER, el primero y único de Mar del Plata y zona.

El láser LYKOS está en Mar del Plata

“El más nuevo en tecnología láser para aplicaciones clínicas”, afirma desde su web la empresa estadounidense Hamilton Thorne sobre su láser LYKOS cuya potencia es de 300 mW y una alta calidad de imagen, mejorando la distancia de trabajo y destaca la RED-i que acelera el flujo de trabajo que le permite posicionar la celda bajo el rayo láser sin mirar el monitor (un LED indicador de punto rojo visible a través de los oculares del microscopio).

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