Un equipo de la Universidad del Sur de California señala que ciertos patrones alimentarios típicos en la juventud estadounidense incrementan riesgos metabólicos, abriendo un llamado para repensar la nutrición y promover acciones preventivas a nivel poblacional desde etapas tempranas
Un reciente estudio de la University of Southern California (Keck School of Medicine) halló una asociación clara entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el aumento del riesgo de prediabetes en jóvenes adultos.
La investigación, liderada por Vaia Lida Chatzi y Yiping Li y publicada en la revista Nutrition and Metabolism, advierte que incluso aumentos modestos en la ingesta de estos productos impactan negativamente en la regulación de la glucosa y aceleran la aparición de resistencia a la insulina, factores que auguran un mayor riesgo de diabetes tipo 2.
El estudio se desarrolló durante cuatro años y abarcó a 85 jóvenes, de entre 17 y 22 años, que formaban parte de la Meta-AIR, una cohorte de la Southern California Children’s Health Study. Cada participante informó su ingesta alimentaria en dos ocasiones —una durante la semana y otra en el fin de semana—, lo que permitió a los investigadores calcular el porcentaje de calorías provenientes de alimentos ultraprocesados.
Entre estos destacan refrescos, cereales, golosinas, yogures saborizados, untables envasados y comidas de restaurante. A su vez, se realizaron análisis de sangre antes y después de ingerir una bebida azucarada con el fin de evaluar la respuesta insulínica y la capacidad del cuerpo para regular el nivel de azúcar en sangre.
Resultados claros y preocupantes
Los resultados indican que un aumento del 10% en el consumo de alimentos ultraprocesados se vincula a un 64% más de riesgo de prediabetes y un 56% más de probabilidades de enfrentar dificultades en la regulación de la glucosa. Quienes reportaron una mayor ingesta de ultraprocesados al inicio del seguimiento mostraron, tras cuatro años, niveles elevados de insulina, un signo temprano de resistencia a esta hormona.
Este fenómeno revela que el organismo necesita producir más insulina para mantener estables los niveles de azúcar en sangre, una situación que puede desembocar en diabetes tipo 2 si no se modifica el patrón alimenticio.
“La dieta es un factor modificable que debe ser atendido con urgencia en estrategias de prevención entre los jóvenes”, resaltó Vaia Lida Chatzi, profesora de ciencias de la población y salud pública en la Keck School of Medicine. Los hallazgos, enfatizó, muestran que “incluso incrementos modestos en el consumo de ultraprocesados pueden alterar la regulación de la glucosa en jóvenes adultos en riesgo de obesidad”.
Por su parte, Yiping Li, primera autora del estudio, subrayó: “Limitar el consumo de estos alimentos puede ayudar a prevenir la enfermedad”.
Oportunidad de prevención en la adultez temprana
La investigación destaca que la adultez temprana constituye una fase crítica para el afianzamiento de hábitos alimenticios y la reducción de enfermedades metabólicas. En Estados Unidos, más de la mitad de las calorías diarias consumidas provienen de ultraprocesados.
Aunque numerosos estudios previos habían vinculado estos productos con diabetes tipo 2 en adultos, faltaba evidencia sobre sus efectos en jóvenes adultos. Restringir la ingesta de ultraprocesados, según los autores, puede ser una estrategia eficaz para disminuir la incidencia de prediabetes y diabetes tipo 2 en este grupo de edad.
El equipo planea ampliar las evaluaciones en el futuro, abordando muestras más numerosas y un seguimiento dietético más preciso, para identificar exactamente qué ultraprocesados representan mayor peligro para la salud juvenil. Además, continuarán explorando los mecanismos biológicos asociados a la relación entre estos alimentos y el deterioro en la regulación de la glucosa e insulina.
La adultez temprana, concluye el equipo de la University of Southern California(Keck School of Medicine), representa una oportunidad central para intervenir y modificar hábitos alimentarios antes de que la prediabetes y otros factores de riesgo se instalen y condicionen la salud para el resto de la vida.
Fuente: Infobae








