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Los métodos de enseñanza que son tendencia

Los estudiantes ganan protagonismo con el aprendizaje interactivo, la metodología emergente en las instituciones de posgrado que promueve su participación activa en el proceso educativo

Hoy tiene dos horas de su odiada asignatura de contabilidad. No es que aborrezca los números, al contrario, le apasionan. Pero es que su profesor se limita a explicar los conceptos teóricos; un compañero interviene de vez en cuando tras levantar la mano…, y así durante 120 minutos. Para rematar, anuncia un examen para la semana siguiente.
Parece que la metodología clásica, esa enseñanza magistral pasiva en la que el maestro habla y el alumno escucha, es cosa del pasado en las escuelas de negocios. Incluso, desde hace casi dos décadas, corrientes muy críticas han puesto en tela de juicio “por su escasa profundización” el popular y ampliamente utilizado método del caso (planteamiento de un problema y resolución), extendido por la Universidad de Harvard, la referencia mundial. De ahí que actualmente, con la globalización, la innovación tecnológica, las nuevas generaciones y la transformación del mercado laboral, se imponga otro sistema docente, menos rígido y más participativo.

La globalización, la irrupción tecnológica y las nuevas generaciones están detrás de los cambios en la enseñanza de los centros

“Los cambios afectan a todas las escuelas y es una tendencia que viene desde Estados Unidos, el principal modelo. En los años veinte la enseñanza se basaba en el aprendizaje de una profesión, luego se introduce el método científico. Después surgen voces discordantes que dicen que las aulas están llenas de profesores con unos currículos de investigación impresionantes, pero que no han trabajado en una empresa. Entonces llega el método del caso, también limitado porque hemos abusado de él…, y ahora vamos hacia el aprendizaje interactivo”, apunta Josep Maria Altarriba, decano de EAE Business School.

Los que son tendencia

En esta incipiente metodología, el alumno se implica de forma activa en la clase. Por ejemplo: la mitad de un aula de 40 estudiantes pone un examen a la otra o imparte el contenido de un día concreto; el profesor fomenta debates entre compañeros con sensibilidades distintas o que resuelvan un caso mediante la asunción de roles: uno de vendedor, otro de comprador…, ilustra Altarriba.

Un estudio publicado recientemente por ESIC, a través de su Instituto de la Economía Digital (ICEMD), recoge los principales modelos que son tendencia, muchos de los cuales comienzan a tantearse en España. Se trata de los denominados aprendizaje invertido (flipped classroom), colaborativo, práctico (learning by doing), con juegos (edutainment), virtual y presencial (blended learning), la hiperpersonalización y el microaprendizaje, que están revolucionando la educación. ¿Por qué? “Los métodos rígidos y tradicionales ya no funcionan”, por las nuevas formas de trabajo (automatización, teletrabajo, puestos por objetivos), el avance tecnológico y las nuevas generaciones millennials, que se despistan con facilidad sin seducción e implicación.

Aprendizaje invertido y colaborativo, hiperpersonalización y microaprendizaje son algunos de los modelos que se están probando

En el aprendizaje invertido, los deberes se hacen en el aula, y la teoría, en la casa. “Este modelo se está empezando a implementar en colegios, universidades y escuelas de negocios de manera mixta, no como única metodología”, aclara Lourdes Rodríguez, consejera delegada de la consultora Coolhunting Group y profesora del ICEMD.

La finalidad es dar libertad al estudiante para buscar la bibliografía (en libros, vídeos, Google) de un tema puesto en práctica en clase, muchas veces mediante juegos, porque es más fácil de asimilar sin el apoyo de un adulto, sostiene Rodríguez. Ya en la escuela, los que dominan el contenido ayudan a otros a digerirlo (colaborativo), afirma.

El blended es uno de los más usados en España, aunque ha evolucionado con los años. “Antes se hacía mucho hincapié en lo digital, los centros hicieron una inversión grande en dispositivos, pero ahora se dan cuenta que lo importante es el uso que se le da a la herramienta”, señala Rodríguez. Además, son síncronos por la tecnología, añade Altarriba. Es decir, las plataformas online permiten una comunicación de doble vía, tipo Skype, pero con más de una persona, y participan como si estuvieran en el aula. En el pasado solo se alojaban textos, calificaciones o debates en foros.

EL NUEVO PAPEL DEL PROFESOR

De transmisor a guía. Es el nuevo rol del profesor en el aprendizaje interactivo. Su misión es diseñar y dirigir la clase; más que un productor de contenidos, se convierte en un mediador, explica Josep Maria Altarriba, decano de EAE. “No hace un power point y pone un examen, sino que determina qué actividades divertidas implican a los alumnos en el aprendizaje de ese conocimiento. El juego de roles es un ejemplo”, insiste. Esta escuela ha llevado a cabo un programa de formación para reconvertir a su profesorado. “El principal cambio es que la clase magistral desaparece o quizás no va a durar 2 horas, sino 20 minutos”, vaticina.

Es el caso de Wow Room, la novedosa propuesta del IE Business School para su Global y Executive MBA online, aunque se prueba en todos los programas. Cámaras, micrófonos, un mando de control tipo Smart TV y una pantalla gigante semicircular de 45 metros cuadrados, lo más parecido a un plató de televisión, para que el profesor se conecte en tiempo real con 60 estudiantes (puede llegar a 80) de diferentes países. “Nuestro objetivo era replicar en el mundo virtual lo que ofrecemos en el presencial.

El profesor puede moverse y acercarse a los alumnos, que sienten su aproximación; ver la reacción de sus caras gracias a un algoritmo de inteligencia artificial que analiza su estado emocional: si está feliz, triste, si presta atención o no entiende un concepto”, precisa Martin ­Boehm, decano de IE. En los laterales de la pantalla se muestra un chat, donde los estudiantes cuelgan enlaces relacionados con la materia o hacen algún comentario que se expone posteriormente; una leyenda de participación, gráficos de atención, lista de manos levantadas y hasta la hora cronológica docente. Y como las sesiones se graban, “las clases se evalúan y mejoran constantemente”, asegura.

¿Adiós a los títulos?

En cambio, en la hiperpersonalización se identifican y fomentan los talentos innatos del alumno e incluye la elección de asignaturas de programas diferentes (y aulas), precisa Lourdes Rodríguez. Pero surge una limitación: “¿Qué título se le da?”. Como el mercado no pedirá uno en concreto –asegura– sino que exigirá capacidades (personas resilientes, proactivas, creativas, etcétera), “esa titulitis irá desapareciendo”, dice.

Finalmente se habla del microaprendizaje, especialmente utilizado en idiomas. De hecho, el ICEMD estudia la creación de cursos de un día o de un fin de semana para que antiguos alumnos actualicen sus conocimientos de marketing.

O píldoras de información vía correo electrónico sobre un concepto para asimilar en 5 o 10 minutos. “Uno de los problemas en España es que las universidades públicas están tardando mucho en adaptarse a estas nuevas tendencias y requerimientos laborales, frente a las privadas e incluso la educación infantil, que están mucho más avanzadas”, advierte.

LAS AULAS MODERNAS TAMBIÉN SON FLEXIBLES

INMA MOSCARDÓ

Nada es inmutable, ni la forma de enseñar ni las aulas. Las nuevas tecnologías, el diseño y el mobiliario están cambiando la forma de impartir y recibir las clases y, sobre todo, mejorando el rendimiento de los estudiantes. Las lecciones magistrales, en las que la máxima interacción se da con el cogote del compañero de delante, tienen los días contados. Un reciente estudio de la Universidad británica de Salford pone de relieve que “las condiciones ambientales en el aula afectan a la calidad del aprendizaje y pueden mejorar hasta un 25% el rendimiento escolar de los jóvenes”.

La Barcelona School of Management (BSM) de la Universidad Pompeu Fabra es pionera en España en estrenar las aulas –“en concreto dos, este curso”, matiza Sonia Sánchez– del proyecto de reforma docente aplicado a los espacios de su edificio. Sánchez, responsable de innovación docente de la BSM, explica que estas modernas clases “están concebidas como espacios abiertos y polivalentes, en las que un mobiliario modular y dinámico permite una rápida y múltiple distribución”. En este nuevo modelo juegan un importantísimo papel la tecnología, la iluminación y la sonorización.

El objetivo es “convertir al alumno en el centro de la enseñanza y el aprendizaje”, destaca Sánchez. El estudiante es el actor principal que trabaja en proyectos individuales o no, presenta sus propuestas y comparte con los otros de forma directa –normalmente las sillas se distribuyen en círculo en torno al ponente–, sin barreras como las que generan las tarimas, resaltando su protagonismo, ayudándole a vencer el miedo escénico y a comunicarse mejor. Las aulas diseñadas por el estudio de arquitectura Dear Design invitan a ser usadas porque “son estéticamente atractivas, confortables, versátiles y la distribución en forma de O obliga a tener un contacto visual entre ponente y oyentes y a escuchar de forma activa”. Después, la clase se puede reconfigurar de distintas formas en pequeñas islas de cuatro o más personas para conocer el feedback o retroalimentar a los estudiantes, o establecer gradas para escuchar resúmenes.

Además, la tecnología “permite múltiples funcionalidades y una conectividad segura para, por ejemplo, emitir en streaming o grabar presentaciones”. Hay múltiples superficies de escritura y los paneles sonoros pueden, de repente, convertirse en pizarras.

En su proyecto Student First, Esade conjuga varias de estas técnicas. “La educación se configura como un sistema de doble vía donde profesorado y estudiantes construyen y comparten responsabilidades”, indica Anna Iñesta, directora del Centro de Innovación Educativa de la entidad. Así, la teoría se estudia fuera del aula y ya en ella se clarifica y profundiza.

A lo que se añade el aprendizaje por proyectos, problemas, realidades; la plataforma online, que facilita la enseñanza individual y la interacción, y espacios de innovación donde alumnos, profesores, investigadores, emprendedores y compañías generan ideas, prototipos o diseñan y aceleran proyectos.

Los diversos métodos coexistirán. Giuseppe Auricchio, director de Learning Innovaction Unit de IESE, cree que a corto plazo se mezclará lo online y virtual, la discusión de casos, proyectos y coaching, mientras a largo se extenderá la inteligencia artificial y se personalizará más. “No son metodologías aisladas, están alineadas a la evolución de la sociedad, las empresas y el mercado laboral”, zanja Rodríguez.

Fuente: cincodias.elpais.com

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