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Mamás de cuatro décadas: pros y contras de retrasar la maternidad

La maternidad diferida es una tendencia mundial que también crece en la Argentina. Cuál es el estatus legal hoy de las técnicas de fertilización asistida

Las prioridades ya no son las mismas para las mujeres modernas, que ansían ahora ser profesionales, disfrutar su independencia, adquirir bienes materiales y por qué no, recorrer el mundo antes de que llegue la ardua tarea de cambiar pañales. Nada mal cuando los avances de la medicina acompañan estos cambios. Pero, ¿qué riesgos conlleva ser una mamá de las cuatro décadas?

Mucho se ha avanzado en el campo de la ciencia para permitir a las mujeres elegir la edad en que desean ser madres, con la opción de criopreservar sus óvulos. «La sociedad ha cambiado. Cuando yo empecé mi especialidad, el promedio de mis pacientes era de 25 o 26 años. Hoy tienen entre 37 y 38», señala Nicolás Neuspiller, médico especialista en reproducción (MN 36457).

«Creo que en el fondo la mujer trata de tener más comodidades antes de tener un bebé. Sin embargo, esta postergación no aumenta los riesgos o complicaciones de un embarazo. Todas estas mujeres son cuidadas muy prolijamente, es decir que cada tres semanas se las ve, se les hacen ecografías, se ve la evolución del bebé, por lo tanto es raro que se produzca algún problema», agrega.

Pero, ¿cuál es el límite de edad? Según la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva se acepta la ovodonación hasta los 50 años.

Sin embargo, para Sergio Papier, médico ginecólogo, especialista en reproducción y director de CEGyR, sin dudas hay complicaciones propias de la edad: «Ser madre después de los 40 presenta inconvenientes ya que el factor principal para lograr buenos resultados reproductivos es a partir de la calidad del óvulo, que empieza a caer desde los 35. Ya en los 40 esta caída es abrupta y en los 45, aún con reproducción asistida es difícil. Es decir, que salvo que sea con óvulos donados es prácticamente imposible lograr un embarazo».

En cuanto a los riesgos y complicaciones, señala dos tipos: los inherentes a la edad y a la calidad ovocitaria, que generan embriones con anomalías cromosómicas. «Estos embriones no se implantan con lo cual las mujeres no se embarazan, o se implantan y se pierden. Es decir que abortan más. También hay riesgo de Síndrome de Down. Y por otro lado están las complicaciones inherentes al embarazo como puede ser mayor incidencia de prematurez, de hipertensión inducida por el embarazo, diabetes gestacional y complicaciones varias».

La recomendación que sugieren los especialistas tiene que ver con «concientizar a la mujer» para que no postergue su embarazo demasiado, y de hacerlo, existen métodos sugeridos. «Se pueden criopreservar los óvulos a los 35 años por ejemplo y así elegir de manera libre cuándo quedar embarazada».

Nesupiller, aclara: «Después de los 43 va a tener que ser con ovodonación sí o sí. Antes, entre los 38 y los 43, puede ser que se pueda lograr con sus óvulos o que necesite ovodonación».
Límites éticos y médicos

Las corrientes están muy divididas en este campo. Claro que la posibilidad de acompañar a una mujer a que cumpla su deseo de maternidad es muy importante, pero ¿y si ya pasó los 50? Con la ciencia se podría, ¿pero con la ética?

«Yo tuve un caso de una familia que había quedado destrozada por la pérdida de sus hijos en un accidente y los ayudé a concebir a los casi 60 años. Por suerte todo salió muy bien y hoy me agradecen haber reconstruido su vida luego de una tragedia tan grande», recuerda con orgullo Neuspiller.

Para Papier, hay que saber decir que no. «La ciencia no tiene límites con lo cual el Estado debe estar presente regulando estas cosas a partir de leyes y códigos de ética. Los médicos en tanto, tenemos que ejercer todos nuestros conocimientos y bases de la ética médica para saber cuándo decir que no», concluye el experto en reproducción, quien además reclama que la Ley de Fertilización Asistida contemple límites de edad.
Cifras que hablan

De acuerdo con las estadísticas del Registro Provincial de las Personas, durante 2014 hubo 9.749 mujeres que tuvieron hijos después de los 40 años, unas 530 (5%) más que el año anterior. De ese total cerca de mil eran primerizas. Es un récord, sobre un total de nacimientos anuales cercanos a los 300 mil que se inscriben en toda la provincia de Buenos Aires.

Según datos oficiales, el 40% de las consultas para acceder a los tratamientos de fertilización asistida en la Provincia la realizan mujeres mayores de 40 años. La edad sin dudas representa una limitación, pero de ninguna manera constituye una barrera inquebrantable.

«Esta tendencia va aumentando porque la mujer posterga la maternidad. Lo que ocurre es que a los 35 esa mujer va a tener problemas de fertilidad en un 25 por ciento, a los 41 va a ser de un 50 y a partir de los 43 casi de un 75 por ciento», señala Natalia Tarducci, coordinadora médica del Programa de Fertilización Asistida de la provincia de Buenos Aires.

«Lo importante es que la mujer no pierda tiempo en la búsqueda. Si tiene más de 35 años se tiene que acercar a nuestros centros para comenzar con el estudio. Contamos con un 100 por ciento de cobertura».

Para la estadística se contempló un universo de 41.350 pacientes que se presentaron en centros de salud estatales desde 2010 a la fecha, cuando entró en vigencia la Ley de Fertilización Asistida gratuita impulsada por el gobierno de Daniel Scioli.

«Con concientización se pueden tener niños sanos en cada familia».

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