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Perpetua por violar y estrangular a trabajadora social

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Mar del Plata condenó a Esteban Cuello (22) por el delito de «robo y abuso sexual seguido de muerte», en un hecho que ocurrió el 29 de mayo de 2013 en la localidad balnearia de Miramar. La víctima encajó su auto en el barro y fue atacada cuando regresó a buscarlo.

El joven fue condenado a la pena de prisión perpetua por haber violado y estrangulado a una trabajadora social en la ciudad balnearia de Miramar, en mayo de 2013. La pena fue dispuesta por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Mar del Plata, el cual condenó a Cuello de 22 años por el delito de «robo y abuso sexual seguido de muerte» de la trabajadora social del Patronato de Liberados bonaerense (PLB) Laura Iglesias (50).

Como agravantes, el TOC 3 mencionó en su sentencla las conductas precedentes, el mal concepto vecinal y la condición de tutelado del imputado; la extensión del daño que causó y la condición de mujer de la víctima.

Los jueces Juan Sueyro, Eduardo Alemano y Fabián Riquert coincidieron en su fallo con la pena que habían solicitado en sus alegatos del 11 de junio último la fiscal Ana María Caro y la querella, representada en el debate oral por el abogado Alejandro Bois.

En ese sentido, la fiscal Caro había considerado que la prueba colectada en el proceso «acredita la autoría de Esteban Cuello» en el abuso sexual y homicidio de Iglesias, como así también en el robo del teléfono celular y el estéreo del auto de la víctima, argumentando que hay ocho indicios que vinculan al acusado con el hecho, «siete de ellos de contacto directo con la víctima. Fueron hallados en el cordón utilizado para el estrangulamiento, en la zapatilla derecha de Laura, en su ropa interior, en los hisopados bucal y vaginal; y en el bóxer de Cuello fue detectado ADN de la víctima».

En cuanto al octavo indicio, la fiscal Caro recordó que fueron detectados rastros genéticos en el cableado del estéreo del auto de Iglesias, por lo que «la concordancia general es de altísima e irrefutable probabilidad».

El abogado del particular damnificado, Alejandro Bois, había coincidido con el pedido de Caro.

Por su parte, el defensor, Eduardo Carmona, había planteado la inconstitucionalidad de la reclusión perpetua y pidió una pena de 25 años.

Tras conocerse el fallo, Alicia Iglesias, hermana de la víctima, manifestó su satisfacción por la condena, no obstante aseguró que en el caso “hubo más gente involucrada, necesitamos que se siga trabajando para que no quede nadie encubierto”, declaró a la prensa la mujer al salir de la sala de audiencias y afirmó que existe la posibilidad de que policías hayan “trastocado la escena del crimen”.

En tanto, su otro hermano, Manuel, manifestó: «Teníamos indicios y ahora tenemos pruebas contundentes de que hubo una adulteración de la escena del crimen, por lo que no vamos a parar hasta que se sepa toda la verdad”.

Es que en su fallo, el TOC 3 le solicitó al Ministerio Público Fiscal que inicie una investigación para determinar si otras personas participaron del hecho.

Los hechos

El caso ventilado en el debate ocurrió el 29 de mayo de 2013, cerca de las 14, cuando Iglesias, empleada del Patronato de Liberados de Mar del Plata, regresaba a Miramar desde su trabajo y se le encajó su Renault 9 en un camino de tierra, por lo que lo dejó y siguió a pie el resto del camino hasta su vivienda, donde se encontró con su hija.

Alrededor de las 16.30, la mujer salió de su domicilio a buscar el auto pero nunca regresó, por lo que su hija se dirigió hasta el lugar donde aún seguía encajado el vehículo y al no hallar rastros de su madre denunció la desaparición en la comisaría 1ra. de Miramar.

La Policía local montó un operativo de búsqueda y, en uno de los rastrillajes, el cadáver de Iglesias fue hallado la mañana siguiente en Parquemar, a unos tres kilómetros del centro de Miramar, en medio de una zona de mucha vegetación y tapado con ramas.

Los forenses determinaron luego que la víctima había sido golpeada en el rostro y cabeza, violada y estrangulada con el cordón de sus zapatillas.

Para el fiscal que instruyó la causa, Rodolfo Moure, el asesino, tras violar a la víctima, la obligó a volver a vestirse antes de estrangularla.

Días después, los pesquisas detuvieron a Cuello, quien tiene antecedentes penales por violación, en un primer momento por el robo del estéreo del auto de Iglesias, aunque luego peritajes químicos hallaron su perfil genético en elementos secuestrados en la escena del crimen, por lo que también quedó imputado del homicidio.

Al momento del hecho, Cuello ya había recibido una pena a cuatro años de prisión cuando era menor de edad, y vivía desde hacía un mes y medio en Miramar junto a un primo en una casa ubicada a unos 200 metros de donde apareció el cuerpo de Iglesias.

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