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Qué leen los adolecentes: atracción mayor para las editoriales

Todavía se oye decir que los adolescentes no leen, que cambiaron los libros por los videojuegos y las redes sociales. Sin embargo, en el balance de la Feria del Libro de Buenos Aires, este año no podrá obviarse que buena parte de las ventas corresponde ya a la literatura juvenil.

Y no sólo de best sellers extranjeros (John Green, autor de la taquillera Bajo la misma estrella; Anna Todd, con su fenómeno After), sino también de nombres locales. Liliana Bodoc, Tiffany Caligaris o María Inés Falconi, presentaron sus nuevos trabajos en la Rural y tuvieron tanta convocatoria como John Banville, Claudia Piñeiro o Arturo Pérez-Reverte.

El fervor adolescente en la cita mayor de la literatura recién empieza: desde este viernes, con la llegada del español Javier Ruescas, el estadounidense Dan Wells y la mexicana Fa Orozco -autores, booktubers y blogueros, la Feria será un territorio copado por sub-20.

Sagas de sirenas, historias eróticas, vampiros, dramas, fanfictions, heroínas posapocalípticas y tramas complejas que pueden involucrar a un centenar de personajes. Eso leen los chicos hoy. Y, como quedó establecido en los 90 de Harry Potter, firman contratos de lectura a largo plazo.

Comparadas con las publicaciones para niños, las de narrativa juvenil aún representan un sector minoritario (un 11%, según el informe 2014 de la Cámara del Libro), pero aumentaron un 20% respecto de 2013. Todo parece indicar que seguirán creciendo en 2015, con tiradas que van de 5000 a 50.000 ejemplares. A partir del impulso de booktubers, blogueros y youtubers, las obras para jóvenes multiplican ventas, perfeccionan sus estrategias literarias y extraliterarias (marketing, publicidad, charlas y encuentros con los fans) y devuelven a la lectura un entusiasmo que, según aquellos portavoces pesimistas, había perdido. Difundidos primero en diversas plataformas digitales -Wattpad y Scribd, sobre todo- varios libros pasaron de la computadora o la tableta al papel y luego, como Los juegos del hambre, a la industria audiovisual.

CUESTIÓN DE GÉNEROS

“Los géneros que lideran hoy el mercado de la literatura juvenil son el fantasy y las distopías; las novelas romántico-eróticas, en especial aquellas en las que el encuentro surge inesperadamente entre una joven inocente e intelectual y un chico malo con pasado desgarrador -dice María José Ferrari, editora de este segmento del Grupo Planeta-. También los dramones realistas con una esperanzadora enseñanza de vida y el fenómeno de los libros de los youtubers. Se pueden citar sagas de fantasy como Cazadores de sombras, Hush Hush, Divergente y Gothic Doll; entre las más conmovedoras, las novelas de John Green, o El club de los perdedores, de Lorena Amkie, ya publicado en México y próximo a editarse en la Argentina.” ¿Cuál es el público lector? “Hay una diferenciación entre el young adult, de 13 a 20 años, más fanáticos de las temáticas fantásticas y algunas realistas, en las que los personajes se asemejan más a sus edades, y el new adult, que involucra a lectores de 17 a 30 años, más inclinados a los libros con una gran historia dramática (amores prohibidos, enfermedades, familias complicadas) y escenas de sexo explícito.”

Legend, la distopía de Marie Lu, o Blackbird, el thriller de Anna Corey, comparten -además del bilingüismo de sus fans- el protagonismo de heroínas jóvenes, fuertes y combativas, con las que las lectoras se identifican fácilmente. “El punto de inflexión para la popularidad de estos fenómenos fue Crepúsculo y se consolida con Divergente -comenta Helena Pérez Bellas, coeditora de la web de cultura y entretenimiento Es mi Fiesta y estudiosa del fenómeno-. Además están las sagas puramente románticas, como La selección, que es la lucha de un conjunto de elegidas por ser la próxima princesa. Las series románticas como After vienen luego del éxito de Cincuenta sombras de Grey. En novelas de este estilo las mujeres toleran compulsivamente todo en nombre del «amor romántico». En este sentido, After es notablemente más reaccionaria.” En otras sagas, como Delirium, de Lauren Olivier, el amor se desactiva en los personajes a los 18 años mediante una operación en la que pierden parte del cerebro. Aquí otra vez las mujeres son protagonistas y enfrentan desafíos que las hacen crecer rápidamente y tomar decisiones que no atañen a los asuntos amorosos, aunque sean la excusa.

ESCRITO EN LA ARGENTINA

A los 24 años, Tiffany Calligaris publicó la primera entrega de la trilogía Lesath. Memorias de un engaño. En esa novela, la joven Adhara enfrenta a un tenebroso concilio en un reino aparentemente pacífico. La primera edición se agotó en pocos días y debió ser reimpresa. Algo similar sucedió con la segunda parte y la tercera. Este año, Calligaris sacó Witches. Lazos de magia, ambientada en la Boston actual, con protagonistas veinteañeras, universitarias y aspirantes a brujas. “Siempre me gustó mucho el género fantástico y sabía que si escribía algo iba a ser de ese género. Empecé escribiendo Lesath cuando cursaba Derecho. Se lo mostré a mis padres y ellos me convencieron de mandarlo a una editorial”, cuenta la autora. Sobre su relación con los lectores, agrega: “La respuesta es increíble. Su entusiasmo y apoyo nunca deja de sorprenderme. Solemos hablar sobre libros y series de televisión, y nos recomendamos lecturas”.

Márgara Averbach, traductora y docente universitaria, es autora de la Saga de los Cuatro Rumbos, entre otros libros. No cree que exista realmente una literatura juvenil. “Es un nicho de mercado; todo eso que llaman «juvenil», cuando es serio, es literatura de adultos con protagonistas jóvenes. Y lo que no es serio es mercado, libros (no literarios) con jóvenes como protagonistas. Las sagas son una moda. Yo tengo una: en mi caso, si es una saga o no, lo pide la misma historia.”

Sofía tiene 13 años y cursa el séptimo grado en una escuela de Villa Luro. Dice: “En los libros de fantasía me atrapa la aventura; de los románticos, me gusta la historia de los personajes y de los de terror, el suspenso. Con mis compañeras hablamos más sobre los románticos”. Juana, de 14, va a una escuela pública en Lanús. Desde que leyó la primera parte de Lesath no pudo parar. “Tiffany es una genia, la amo.” También leyó los dos primeros volúmenes de After, no sin dificultad porque “la protagonista ya está en la universidad y habla de cosas que no entiendo bien”. Vera tiene 15 años y, a diferencia de Juana, declara estar muy enganchada con esa novela. También es fanática de los libros de Anna Corey. Los comenta con sus compañeras de curso en una escuela privada de Almagro y participa de los chats del blog Adicción Literaria. Sofía, Vera y Juana representan a una comunidad inmensa de lectores que lee libros impresos y digitales. La oferta es inabarcable, aunque las fórmulas tienden a repetirse, sobre todo si son exitosas.

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