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Sigue la guerra: ahora los ultraconservadores acusan a dos cardenales cercanos a Francisco

Se trata del arzobispo de Washington, Donald Wuerl, y el prefecto del flamante nuevo dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Kevin Farrel.

El arzobispo Carlo María Viganó, que trató al Papa de mentiroso y le pidió la renuncia, desatando una grave crisis en la Iglesia y mostrando una guerra civil entre la mayoría ultra conservadora en EE.UU. y el Pontífice, acusó también a dos importantes cardenales vecinos al Papa argentino, que ahora bailan en la cuerda floja.

Se trata del arzobispo de Washington, Donald Wuerl, y el prefecto del flamante nuevo dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Kevin Farrel, uno de los más estratégicos “ministros” de la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia.

Una fuerte conspiración para hacer caer a Jorge Bergoglio de su pontificado, tiene su centro en los tradicionalistas norteamericanos, que están usando al ex nuncio apostólico (embajador del Papa) en Washington, como punta de lanza de una ofensiva cada vez más grave contra Francisco, que está dividiendo en profundidad a la Iglesia mundial.

Esta vez no es la permanente contestación doctrinal al obispo de Roma, considerado un tercermundista anticapitalista por la conjura ultraderechista, sino los escándalos de abusos sexuales de curas a menores y la conducta del ex arzobispo de Washington y ex cardenal, Theodore McCarrick, de 88 años. El arzobispo Viganó que habita en un lugar secreto y sostiene que teme por su vida, sigue lanzando acusaciones contra el Papa de que “no podía no saber” de la conducta de varios altos prelados, entre ellos los cardenales amigos de Francisco. El Papa argentino recibió secretamente en el Vaticano al cardenal arzobispo de Washington, Donald Wuerl, y en la agenda de audiencias el encuentro no fue anunciado. Wuerl reveló su diálogo con el Papa en un encuentro posterior, en la capital norteamericana, a los sacerdotes y obispos de su arquidiócesis.

Los conspiradores que ahora abiertamente apoyan las denuncias de Viganó y forman una nutrida lista de purpurados y obispos tradicionalistas, sostienen que el cardenal Wuerl conocía las andanzas homosexuales de su predecesor. McCarrick invitaba a su cama a muchos seminaristas adultos. Lo hizo por un tiempo prolongado y al parecer sin cuidarse demasiado de que sus aventuras fueran conocidas. Se descubrió también que había abusado de un menor de edad. Cuando se planteó el caso, este año, el Papa Bergoglio le quitó el título de cardenal y lo condenó a una vida de aislamiento y penitencia, sin actividad pública.

Abuso a menores y la Iglesia Católica

Principales acusaciones, investigaciones e informes de los últimos años.

En agosto, una investigación del gran jurado estatal reveló evidencias de abuso de 300 curas sobre más de 1.000 niños a lo largo de siete décadas. Hubo 17.000 denuncias de personas que afirman haber sufrido violencia sexual por parte de 6.400 clerigos entre 1950 y 1980.

Al actual cardenal de Washington, Wuerl, se le imputa también haber cubierto a los sacerdotes abusadores sexuales mientras estaba a cargo de la diócesis de Pittsburgh, la capital de la industria del acero, en el estado de Pennsylvania. Una investigación de seis años, reveló que en seis de las ocho diócesis del estado, se comprobó que 301 clérigos abusaron de más de mil niños y menores.

En el encuentro con sus sacerdotes, el cardenal Wuerl les informó de su diálogo con el Papa a quién había pedido consejo sobre su futuro. Francisco le aconsejó que hablara con los clérigos de la arquidiócesis de Washington y les explicara su posición y sus sentimientos.

Según el diario “The Washington Post”, el clero se mostró dividido entre los que le sugieren que renuncie y los que lo defiende y le aconsejan “seguir adelante”.

Entre el centenar de presentes, algunos le dijeron que no se explicaba como el cardenal Wuerl “nada sabía”, como afirma, de las andanzas homosexuales con seminaristas de su predecesor McCarrick, cuando el tema “era conocido desde hace años”.

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El cardenal Wuerl definió “un ataque violento al Papa” las acusaciones del arzobispo Viganó. Agregó que “hay cada vez más animosidad contra el Santo Padre”.

En Pennsylvania hubo un petitorio de firmas de católicos pidiendo la dimisión del cardenal Wuerl por su comportamiento cuando fue obispo de Pittsburg entre 1988 y 2006, por haber protegido a curas pedófilos. Wuerl sostiene su inocencia y niega las acusaciones.

El otro cardenal norteamericano cercano a Bergoglio que está en apuros por las acusaciones de Viganó y los ultra conservadores es Kevin Farrell, que fue vicario general en Washington durante la gestión del cardenal abusador Theodore McCarrick. “Nunca supe de comportamientos inapropiados”, asegura Farrel, ahora uno de los más altos prelados del Vaticano. Farrell incluso vivió cuatro años en la residencia de McCarrick en Washington junto con otros prelados. “Durante los años del ex cardenal McCarrick en Washington nadie se lamentó por su conducta”, insistió en una entrevista al vaticanista del diario “La Stampa”, Andrea Tornielli.

El cardenal Farrell fue durante años miembro de la ultra conservadora orden de los Legionarios de Cristo, cuyo líder, un santo en vida para sus seguidores, era el fundador padre Marcial Maciel, titular del escándalo más fuerte, que estalló hace unos años cuando se descubrió que no solo era un continuado abusador sexual de niños y menores, sino que además convivía con mujeres y tenía varios hijos. También en este caso, el cardenal Farrell asegura que “nunca ví u oí nada negativo sobre Maciel”.

 

Fuente: https://www.clarin.com

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