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Síndrome del ojo seco: 3 de cada 10 personas padecen un mal cada vez más común

La alteración en la producción de las lágrimas que da lugar a síntomas como irritación y picazón ocular es cada vez más frecuente. Además ocasiona molestos síntomas que pueden afectar la capacidad para llevar adelante actividades cotidianas. Cómo detectarlo

La hiperconectividad no solo repercute en la vida laboral y social. Sus efectos también se ven gradualmente en la salud. Las nuevas tecnologías desencadenaron el aumento de los casos de ojo seco, un mal ignorado que puede tener consecuencias severas si no se trata.

Y es que el denominado síndrome de ojo seco se caracteriza por la alteración en la producción de las lágrimas que da lugar a síntomas como irritación y picazón ocular y molestias al utilizar lentes de contacto. «El párpado está en permanente fricción con el ojo y esa fricción puede generar daño. Gráficamente podemos decir que el ojo funciona como el limpiaparabrisas de un auto: si lo encendés con el vidrio seco, te lo raya y lo arruina. Lo mismo ocurre con el párpado y la córnea: sin lubricación, el párpado la lastima», explicó el doctor Alejandro Aguilar, médico oftalmólogo especialista en enfermedades de la superficie ocular, fundador y ex presidente de la Sociedad Argentina de la Superficie Ocular (M.N. 71.395).

El 86,4% de las personas que acudían a la consulta oftalmológica presentaba síntomas compatibles con el síndrome de ojo seco

El 86,4% de las personas que acudían a la consulta oftalmológica presentaba síntomas compatibles con el síndrome de ojo seco

«Es un síndrome multifactorial que puede llegar a afectar hasta el 30% de la población. Cada vez es mayor el número de casos que se identifican dada la exposición prolongada a pantallas, los cambios ambientales artificiales y naturales y la mejora en los métodos diagnósticos», señaló Aguilar.

La exposición a un clima seco y con mucho viento, así como el humo y el aire acondicionado aceleran la evaporación de las lágrimas, de modo tal que evitar el contacto con estas condiciones irritantes puede reducir las chances de desarrollar ojo seco o brindar alivio a quienes lo padecen.

«Los síntomas se exacerban en quienes padecen ojo seco y viven en grandes urbes como Buenos Aires. Un caso de ojo seco en un ambiente contaminado va a ser más severo. En promedio, una lágrima tarda en romperse unos 10 segundos. Y en el caso de un individuo que no padece ojo seco y vive en Buenos Aires se rompe en 7 u 8 segundos. Esto significa que a menor contaminación, menor interferencia de las partículas que están en el aire con las lágrimas y eso hace que la calidad visual sea mejor. De todas formas, no significa que quienes vivan en espacios libres de contaminación no van a desarrollar ojo seco, porque también hay otras condiciones que inciden en su desarrollo», explicó el doctor Alejandro Berra, investigador principal del Conicet y presidente de la SASO (MN 2605).

Es importante, para tener un descanso de calidad, evitar los aparatos de activación, ya sean tablets, celulares o computadoras (Getty Images)

Es importante, para tener un descanso de calidad, evitar los aparatos de activación, ya sean tablets, celulares o computadoras (Getty Images)

Además, permanecer más de cinco horas al día con la vista en la pantalla de la computadora, el celular o el televisor favorece la aparición de esta condición. Tanto es así que un estudio mexicano halló que el 86,4% de las personas que acudían a la consulta oftalmológica presentaba síntomas compatibles con el síndrome de ojo seco. «Quienes están más tiempo frente a la pantalla, parpadean menos y, por lo tanto, las lágrimas se evaporan más rápido. Muchas veces, los dispositivos no están ergonómicamente ubicados, ni están a la distancia adecuada. Incluso, la calibración del brillo del dispositivo también puede incidir», enumeró Berra.

Se estima que 14 millones de argentinos tienen el síndrome de ojo seco

Se estima que 14 millones de argentinos tienen el síndrome de ojo seco

Para quienes no pueden desentenderse de obligaciones laborales que implican una importante cuota diaria de trabajo delante de la pantalla, los especialistas recomiendan parpadear periódicamente al mirar la computadora, consejo que vale incluso para quienes pasan mucho tiempo leyendo o realizan otras tareas que demandan concentración visual.

Otras recomendaciones para quienes trabajan por períodos mayores de cuatro horas diarias frente a una pantalla son: consulta anual al oftalmólogo (si no padecen de una patología ocular preexistente); si usan lentes, revisión de la graduación una o dos veces al año; uso de lubricantes oculares cada 6 u 8 horas durante la actividad laboral; lapsos de descanso cada 30 minutos alejando la vista de la pantalla y movimientos del cuello y extremidades. Usar un tipo de letra de entre 11 y 12 puntos también puede resultar de utilidad, del mismo modo que lo es el limitar el uso de los videojuegos a una o dos horas al día.

Un síndrome más frecuente en mujeres mayores

La neurodaptación corrige naturalmente cualquier posible sensación de extrañeza que la persona puede experimentar apenas se le realiza el tratamiento (Getty Images)

La neurodaptación corrige naturalmente cualquier posible sensación de extrañeza que la persona puede experimentar apenas se le realiza el tratamiento (Getty Images)

Aunque la edad en la que puede manifestarse el síndrome de ojo seco es variable, las consultas al oftalmólogo que motivan sus síntomas son más frecuentes en personas mayores de 40 años y en las mujeres, en donde el síndrome es extremadamente frecuente durante el climaterio. De hecho, los cambios hormonales asociados con la menopausia son una de las razones principales por las cuales las mujeres son las más afectadas por la condición de ojo seco.

Esto se debe a que los cambios hormonales se traducen en alteraciones en la producción de las lágrimas. Y no sólo los cambios hormonales que se producen en la menopausia. Las distintas condiciones que afectan el funcionamiento de la glándula lagrimal o de sus conductos, incluyendo enfermedades autoinmunes como el lupus y la artritis reumatoide, implican una disminución de la secreción lagrimal y por lo tanto predisponen a desarrollar el síndrome de ojo seco.

Tratamiento y medidas de prevención

Dependiendo de la severidad con la que se manifiesta el síndrome de ojo seco y sus síntomas, el tratamiento tradicional es farmacológico y local, mediante el uso de lubricantes artificiales, en gotas, geles o ungüentos. En casos más severos se indican colirios de suero autólogo o colirios de fármacos inmunomoduladores, y es común recurrir a la obturación de los canales evacuatorios de las lágrimas con implantes, para retener las lágrimas en la superficie ocular. En todos los casos, el objetivo principal del tratamiento es restaurar la estabilidad de la superficie ocular y de la película lagrimal, al romper el círculo vicioso del padecimiento.

Medidas generales como el uso de protectores solares y de viento con anteojos adecuados también suelen ser de gran utilidad cuando las condiciones del medio ambiente lo ameritan. Otras medidas útiles son: no fumar y evitar recibir el humo indirecto, el viento directo y el aire acondicionado; utilizar un humidificador, particularmente en el invierno; reducir el uso de medicamentos para la alergia y el resfriado que pueden resecar la superficie ocular y empeorar los síntomas; parpadear a propósito más a menudo y descansar la vista de vez en cuando; limpiar regularmente las pestañas y aplicar compresas calientes.

El tratamiento oportuno y adecuado del síndrome de ojo seco permite evitar los efectos de su progresión que, al dañar severamente la córnea, pueden causar úlceras e incluso, en los casos más avanzados, pueden hacer necesario un trasplante de córnea. Dicho trasplante es una intervención quirúrgica a través de la cual se sustituye una córnea que se ha visto deteriorada por traumatismos, infecciones, deformidades corneales o degeneraciones, por una córnea sana.

 

Fuente: Infobae

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