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Un mal funcionamiento del oído interno, la causa más frecuente de consulta por mareos y vértigo

Es más habitual en mujeres, en una proporción aproximada de tres por cada hombre. Puede aparecer en niños, pero su prevalencia es notablemente mayor en los adultos. Qué es y cómo se trata el vértigo posicional paroxístico benigno

Vértigo y mareo constituyen una experiencia humana frecuente y causa muy común de consulta médica, afectando -según diversos estudios- a aproximadamente a entre el 20% y el 30% de la población mundial.

Si el dato se traslada a la Argentina, alrededor de 10 millones de habitantes padecerán estos síntomas en algún momento de su vida.

“Son más habituales en mujeres, en una proporción aproximada de tres por cada hombre. Pueden aparecer incluso en niños, pero su prevalencia es notablemente mayor en los adultos a partir de los 65 años, incrementándose aún más luego de los 80 años. En este grupo etario de adultos mayores, uno de cada tres padece mareos”, explicó la médica del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Italiano Marina Rosende (MN 102.372).

Al hablar de mareo y vértigo, hay que aclarar que ambos son síntomas y no enfermedades. Las causas más frecuentes son las alteraciones del oído interno y neurológicas.

El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es la causa más frecuente de vértigo en el mundo
La especialista aseguró que “cuando se les pregunta a los pacientes qué es lo que sienten, les resulta muy difícil responder y pueden utilizar diferentes términos o descripciones como, por ejemplo, sensación de flotación, la cabeza vacía, llena o pesada, inestabilidad al caminar, sensación de que se van a desvanecer, de que las cosas giran, desmayo y miedo a caer, entre otros”.

Se define mareo como una percepción anormal o alterada de la orientación espacial, pero sin sensación de movimiento (un ejemplo sería sentir la cabeza vacía), en cambio, el vértigo es aquella en donde el exterior “se mueve” o en donde la persona siente que se mueve sin que en realidad esto esté ocurriendo y, habitualmente, es en forma de giros.

Inestabilidad, en tanto, es la sensación de no estar equilibrado al caminar, como si se estuviera alcoholizado.

Tras destacar que “estos síntomas se pueden presentar aislados, como ataques recurrentes o padecerse de manera crónica”, la especialista ahondó: “Su impacto es muy importante tanto en salud pública como en la vida social y laboral del paciente. Genera restricciones en la cotidianeidad y es causa de la pérdida de autonomía e independencia”.

Sufrir estos síntomas se considera un gatillo para la aparición de trastornos psiquiátricos como ansiedad (28%), ataques de pánico (12%) y fobias (9%).

“La medicina es una ciencia probabilística, razón por la cual, hablar de vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es referirse, sin lugar a dudas, a la causa más frecuente de vértigo en el mundo -puntualizó Rosende-. El VPPB es el desorden vestibular (parte del oído interno encargado del equilibrio) más frecuente. Se estima que una de cada tres personas en el mundo lo padecerán al menos una vez en su vida”.

El vértigo posicional paroxístico benigno encuentra su origen en un mal funcionamiento del oído interno
En tanto, la médica clínica y neuróloga Gabriela Ferretti (MN 81.108) explicó que “el vértigo posicional paroxístico benigno encuentra su origen en un mal funcionamiento del oído interno”. “El oído interno está formado por el órgano de Corti (especializado en audición) y el laberinto. Este último está conformado por una especie de tres conductos, llamados canales semicirculares, y unas estructuras llamadas ampollas. Estas estructuras están tapizadas en su parte interna por un tejido muy especializado que es capaz de registrar los movimientos del líquido que circula en su interior. Cuando uno se mueve, el líquido se desplaza dentro de estos túbulos, y esta información de movimiento de la cabeza es recibida por el cerebelo y los núcleos vestibulares, que, luego de algunas conexiones con otras estructuras del cerebro, permiten lograr ‘un equilibrio deseado’, ajustando la tensión muscular en la columna o balanceando los miembros, todo esto de manera inconsciente”, detalló la también auditora médica y médica legista.

“Cada uno de los conductos, por su disposición espacial, se activa según el movimiento que haga la cabeza”, agregó.

En 1921 se describió este cuadro médico, y la teoría más aceptada es que “navegarían” en este líquido del laberinto algunas partículas que estimularían al epitelio especializado, haciendo creer al cerebro que el cuerpo está moviendo más exageradamente de lo que realmente lo hace.

Rosende sumó: “Se produce por la migración de otoconias, conocidas como ‘piedritas del oído’, desde su ubicación habitual (la mácula utricular), que es una superficie gelatinosa que las contiene, a unas estructuras llamadas canales semicirculares. Esto provoca que cuando el paciente hace ciertos movimientos de cabeza (de allí la denominación posicional) como levantarse, girar o acostarse en la cama, mirar hacia el techo o agacharse, estas partículas dislocadas generen un funcionamiento anómalo del oído que se percibe como vértigo, que es la percepción de que el exterior o nosotros nos estamos moviendo sin que en realidad eso esté ocurriendo”.

Las causas son muchas, pero la principal es idiopática, es decir, sucede espontáneamente y, también, luego de un traumatismo de cabeza o cuello.

Estos cuadros aparecen en forma súbita, generalmente por la mañana, en la cama, por ejemplo, al girar la cabeza para apagar el despertador. Duran desde varios segundos hasta aproximadamente un minuto y medio, y se repiten cada vez que se realizan dichos movimientos de la cabeza. Habitualmente, van acompañados de náuseas, vómitos, palidez, sudoración y manos frías.

Para este tipo de vértigo no se indica un tratamiento farmacológico, sino que se ejecuta una técnica de reposicionamiento canalicular
El diagnóstico se hace a través de la entrevista con el paciente. En la mayoría de las ocasiones se puede determinar la presencia de VPPB con una simple prueba en el consultorio médico, a través de la llamada maniobra Dix-Hallpike. En este examen, el paciente deberá sentarse en la camilla con las piernas estiradas, mientras el médico le volteará la cabeza hacia un lado a la vez que inclina el cuello levemente hacia atrás. Luego, recostará al paciente rápidamente boca arriba con la cabeza apoyada y buscará movimientos oculares anormales (nistagmo) y le preguntará si experimenta una sensación de vértigo.

“Por lo general, para este tipo de vértigo no se indica un tratamiento farmacológico, sino que, de la misma manera que se realiza el diagnóstico, puede ejecutarse el tratamiento. En este caso, se realiza lo que se conoce como maniobra de Epley -explicó Ferretti-. Se trata de una técnica de reposicionamiento canalicular, que consiste en realizar determinados movimientos con la cabeza y mediante la cual se acomodan estas partículas en el oído”.

Estos ejercicios pueden aliviar hasta el 80% de los casos de VPPB. Si bien se trata de un tratamiento simple, la maniobra de Epley debe ser realizada por un médico, fisioterapeuta u otro personal de la salud entrenado para este fin.

Esta técnica consta de cuatro movimientos de la cabeza y el cuerpo, que van desde sentarse hasta acostarse, rodar y nuevamente sentarse.

Fuente: Infobae

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