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Vacaciones: ideas para fomentar la lectura y la creatividad infantil

Los especialistas recomiendan actividades y salidas en las que no sólo se incentive el consumo.

Las vacaciones de invierno son ese momento del año en que los mortales finalmente oyen aquel triple grito sagrado de “¡libertad!”. Con esa consigna como bandera a la victoria salieron de las escuelas el viernes pasado casi 5 millones de estudiantes que empiezaron el receso escolar en la Argentina.

Los chicos de Capital, provincia de Buenos Aires y Santa Cruz están en esa situación inmejorable de tener todas las vacaciones por delante; se suman a los 4,5 millones de alumnos de otras 16 provincias, que las empezaron hace una semana. Solo 5 jurisdicciones (La Rioja, Mendoza, Neuquén, Salta y Tucumán) están en clase porque ya terminaron su descanso.

Pero así como libertad no es libertinaje, descanso no es vagancia, y ocio se opone a negocio pero no a educación: los especialistas consultados por Clarín recomiendan aprovechar este tiempo libre para que el ocio también sea educativo.

Carina Cabo, especialista en educación de la Universidad Nacional de Rosario, sugiere que las vacaciones son una oportunidad para “inculcarles a los chicos hábitos de lectura, música y arte”. Por ejemplo: “Llevarlos a una librería y sentarnos con ellos a leer. Podemos hacerlo un rato cada uno, y que le inventen un final al cuento. O, si son más chicos, mostrarles imágenes y que inventen historias”.

Los espectáculos son propuestas valiosas para estas dos semanas, sobre todo si se tiene en cuenta que el 85% de los chicos de entre 11 y 17 años no van al teatro. El cine corre mejor suerte: el 80% va de 1 a 4 veces en un año, según datos del Ministerio de Educación.

Cabo agrega: “Si vamos al cine o miramos una película, antes podemos averiguar quién escribió la historia, quién la dirigió, cuáles son los personajes. Y a la salida, pedirles a los chicos que nos cuenten el argumento. Esto ayudará a que hablen cada vez mejor”.

Los expertos en recreación advierten que no hay que sobrecargar de actividades a los chicos: dicen que el aburrimiento puede potenciar su imaginación y creatividad.

“El mito del ‘tiempo libre productivo’ ha atiborrado a los niños de actividades que se supone les brindarán conocimientos para ser más exitosos en la vida adulta. Pero este tiempo libre debe permitir a los niños consolidar y gestar nuevas relaciones (con hermanos, padres, primos, compañeros) y aprender a disfrutar: estos son los sentidos de formación que no debe perder el tiempo libre vacacional”, plantea Julia Gerlero, profesora de la Universidad Nacional del Comahue.

Para Marisa Russomando, psicóloga especialista en crianza, “no hay que temer el aburrimiento de los niños, ya que puede ser una invitación a contar con sus propios recursos, su imaginación y creatividad”. Además, invita a “desestimar la idea de que para divertirse es necesario gastar mucho dinero”.

Las vacaciones también son un buen momento para “enseñarles a los chicos a organizar su día: un rato con amigos, otro mirando televisión o jugando con la computadora, pero no una sola actividad que los aísle del resto”, propone Cabo. Y añade: “No enseñarles a consumir compulsivamente. Evitar salir todos los días a lugares donde solo se puede comprar, para romper con el paradigma del consumismo”.

Así como el ocio puede ser educativo para los chicos, Gerlero señala que los adultos también pueden aprender en estos días de descanso. “La educación para el tiempo libre es una deuda para muchos adultos en la actualidad. Se trata de conocer nuestros gustos, aficiones, condiciones y habilidades personales fuera del trabajo”, explica.
Puede parecer casi una contradicción pero, según Gerlero, aprender el goce del ocio es un desafío para grandes y chicos. “Aprender a disfrutar de un juego, una obra de teatro, un paseo en familia, una tarde en el parque, del deporte, de escuchar un espectáculo musical, de dibujar y charlar con amigos cuando somos niños, nos prepara para saber disfrutar de nuestro tiempo libre cuando somos adultos”. Esta capacidad contribuye a mejorar el bienestar diario, y acaso encierre el secreto de la verdadera sabiduría: la que consiste en saborear la vida.
Fuente: Diario de Cultura

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