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Dos meses sin trabajo y sin sueldo: el desesperante reclamo de 50 trabajadores de Ostramar

Luego de audiencias sin éxito, el personal protesta en las casas de los responsables. Qué le ofrece la empresa y por qué los trabajadores no aceptan.

Cristina Ledesma, la secretaria general del Soip, lo repite cual mantra y la realidad -muy a su pesar- le da la razón: la situación en el puerto, con los trabajadores de tierra, “está más difícil que nunca”. No sólo porque escasea el trabajo formal e informal, sino porque muchos de los trabajadores y trabajadoras que están registradas, dejan de estarlo porque los despiden y los arreglan con acuerdos muy por debajo de lo que correspondía. Así, en unos pocos meses, la cantidad de fileteros, peones y envasadoras sin ingresos ni trabajo se incrementó considerablemente en el puerto de Mar del Plata.

Entre esas historias tristes y desoladoras están la de los trabajadores de Ostramar, que pertenece al Grupo Caputo. Según Marcela Ibarrola, del Soip, la empresa dos meses que no les da trabajo al personal ni les paga el salario garantizado que les corresponde.

“La única respuesta de la empresa es que consiguió que un tercero le alquile el frigorífico. Con esa plata, ella nos daría un 50% de indemnización y garantizaría que la nueva firma recontrate a la gente, pero en negro, porque el nuevo hombre no quiere blanqueo”, explicó la dirigente, que tildó esta propuesta de “locura».

En ese marco, luego de fallidas audiencias en el Ministerio de Trabajo de Provincia, los y las fileteras de Ostramar -con planta ubicada en Guanahani y Beltrami- decidieron movilizar y hacer ruido frente a la casa de la dueña del Grupo Caputo, Marcela Caputo.

Ella está con una causa penal 2015 por la que está inhibida. Y sumado a eso, dice que no tiene un modo de seguir. Que no tiene posibilidades de continuar trabajando, porque se quedó con deudas y cheques por todos lados. Entonces vino hace unos días a decirnos que podía alquilar la planta, saldar indemnizaciones con eso y garantizar que nos recontraten, pero en negro. La gente la venía bancando, entendiendo, pero esto es un despropósito. Acá hay gente de toda una vida”, deslizó Ibarrola.

El reclamo del personal de Ostramar se parece en parte al de los trabajadores de Apolo Fish, que de un día para el otro despidió a todo el personal, incluida una madre que recién había parido a su hija y que además de ser trabajadora, era la delegada del Soip en los últimos seis años. Como los fileteros de la planta de Caputo, los de Apolo Fish fueron a audiencias, que no tuvieron éxito, y decidieron ir por los escraches domiciliarios.

Fuente: Mi8

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