Estudios presentados por un investigador del Consejo Nacional de Investigación y Estudios Científicos (Conicet) presenta a la lectura guiada como una buena alternativa para colaborar y dar un salto hacia adelante en el intento de contribuir a que alumnos logren una mayor capacidad de comprensión de los textos literarios más complejos.
José María Gil, docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata, propuso una alternativa concreta y accesible desde el aula. “Después de documentar diversas experiencias en el aula, puedo sugerir que el uso de textos literarios de alta complejidad, trabajados a través de estrategias de mediación de los docentes, favorece la comprensión lectora y la producción de resúmenes en alumnos de primaria y secundaria”.
Sobre las manifestaciones concretas de estas dificultades, el investigador señaló que el problema se vuelve evidente en tareas habituales del ámbito escolar. “El problema de que a los estudiantes les resulta dificultoso comprender un texto se manifiesta de manera muy concreta cuando los docentes les piden que escriban un resumen con sus propias palabras: los estudiantes se encuentran con dificultades no solo para identificar la información fundamental, sino también para producir textos que den cuenta de esa información de manera autónoma”.
En relación con las estrategias necesarias para revertir este escenario, Gil destacó el rol activo del docente como mediador. “Según nuestros estudios, el problema de comprensión no es una limitación insalvable, sino una señal de que falta un acompañamiento más activo” y agregó que la lectura en voz alta y el llamado “andamiaje multimodal” permiten desarmar progresivamente la complejidad de los textos.
En ese sentido, el investigador subrayó el valor pedagógico de trabajar con literatura canónica en el aula. “Vimos cómo la lectura en voz alta funciona como un andamio: el docente va desarmando la complejidad del texto junto a los alumnos, lo que les permite acceder a significados que por sí solos muy probablemente no llegarían a comprender”.
Al analizar el vínculo entre literatura y equidad educativa, Gil cuestionó ciertos prejuicios arraigados. “Desde el enfoque de nuestros estudios, el acceso a la literatura canónica se analiza como una dimensión relevante de la equidad educativa, en la medida en que cuestiona la idea de que los alumnos de sectores populares no pueden enfrentarse a textos complejos”.
Fuente: Ahora Mar del Plata








