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La Guardia Nacional del Mar pone en duda su continuidad

En ‘Tarde para Armar’, programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata, Alejandro Magrini director de la Guardia Nacional del Mar, expresó que la asociación atraviesa una situación crítica debido al desfinanciamiento de sus últimos convenios y, fundamentalmente, al inminente desalojo de su sede en el Club Florida.

En diálogo con «Pasen y Vean», programa que se transmite de 9 a 13 horas por LU9 Mar del Plata, charlamos con Alejandro Magrini, director de la Guardia Nacional del Mar, respecto al presente de la emblemática agrupación, su rol en el aniversario de la ciudad y la compleja situación institucional que atraviesan.

En el marco de los festejos por un nuevo aniversario de Mar del Plata, la Guardia volvió a decir presente con su imagen característica y una nutrida agenda de actuaciones. Marín destacó que el grupo participó del acto protocolar matutino y luego abrió los festejos en el Parque San Martín, además de haber sido convocado la noche anterior en la zona de la Estrella de Mar. «Somos un emblema de la ciudad, algunos nos llaman la postal viviente de Mar del Plata, y después de tantos años seguimos vigentes», subrayó.

Convocatoria plena y momento bisagra

El director explicó que la Guardia atraviesa «un momento bisagra», con una visibilidad y presencia impecables en los principales eventos de la ciudad. «Estamos en todos los acontecimientos trascendentales y para eso trabajamos, renovando permanentemente el grupo», señaló. Esa vigencia se refleja también en el interés por integrar la agrupación: cada año se inscriben más de cien jóvenes para apenas diez o doce vacantes, lo que permite realizar una selección exhaustiva.

Crisis económica y desalojo

Sin embargo, detrás de la postal colorida aparece una preocupación creciente. Magrini confirmó que la Guardia deberá abandonar en 60 días la sede que ocupa desde hace casi 30 años en el Club Florida, sobre Sabio 128. «Nos dijeron que le van a dar otra utilidad al lugar y para nosotros es una situación de mucha zozobra, porque no sabemos cómo continuar», expresó.

La Guardia del Mar es una asociación sin fines de lucro, administrada por la Asociación Amigos de la Guardia del Mar, con un convenio de contraprestación con la Municipalidad desde 1996. Según explicó su director, los problemas económicos se arrastran desde hace años y hoy se agravan por la pérdida de su espacio físico. «Ahí teníamos nuestras oficinas, gimnasio, cocina; era nuestra casa, aunque fuera alquilada. Le pusimos tiempo, esfuerzo y dinero», remarcó.

Búsqueda urgente de un espacio

Ante este escenario, desde la institución comenzaron a visibilizar la situación con la esperanza de encontrar una alternativa. «Necesitamos un lugar con características adecuadas para ensayar 50 o 60 personas. Ojalá alguna sociedad de fomento, polideportivo o institución pueda abrirnos las puertas», planteó Marín, reconociendo que el tiempo apremia.

Cómo ser parte de la Guardia

Consultado sobre los requisitos de ingreso, el director detalló que es condición ser residente de Mar del Plata y contar con buena conducta escolar. «Representamos a la juventud de la ciudad, por eso la disciplina es prioritaria», explicó. Luego se realizan varios exámenes artísticos, principalmente de baile y percusión, que culminan con un ranking final. La permanencia no tiene un límite fijo: «Hay chicas que estuvieron cinco años y otras hasta 16. Incluso algunas hoy son profesionales y siguen vinculadas afectivamente al grupo».

Una herramienta clave de promoción turística

Magrini también puso en valor el rol histórico de la Guardia como herramienta de promoción turística. «Fue creada desde el área de Turismo municipal y, aunque no dependemos del Municipio, seguimos siendo una herramienta promocional muy potente», afirmó. Y agregó: «No es lo mismo una acción turística sola que acompañada por la actuación de la Guardia del Mar».

Más allá de lo estético, destacó el valor humano de la experiencia: «Pasan generaciones de chicos que se forman, viajan, comparten y viven el reconocimiento del público. Eso es muy enriquecedor en la adolescencia». Para Magrini, esa combinación de identidad, pertenencia y afecto explica por qué, pese a no recibir una retribución económica, los jóvenes siguen eligiendo ser parte de uno de los símbolos más queridos de Mar del Plata.

Fuente: LU9

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