El cierre del estratégico paso marítimo afecta el comercio de fertilizantes y amenaza con impactar en la producción agrícola y en el precio global de los alimentos.
El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán está afectando la cadena mundial de suministro de fertilizantes y genera preocupación entre analistas y productores por su impacto en la agricultura global. La interrupción del tránsito marítimo en esta ruta estratégica amenaza con elevar los costos de producción y trasladar la presión a los precios de los alimentos.
El tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, ubicado frente a la costa sur de Irán, prácticamente se detuvo luego de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel durante el fin de semana. Este paso marítimo es uno de los más importantes del planeta para el comercio energético y de materias primas.

Entre una cuarta parte y un tercio del comercio mundial de insumos utilizados para la producción de fertilizantes atraviesa este corredor, además de cerca de una quinta parte del petróleo crudo y del gas transportados por mar.
La interrupción del paso afecta especialmente el transporte de amoníaco y nitrógeno, dos componentes esenciales en la fabricación de fertilizantes sintéticos que se utilizan en la agricultura moderna.
Riesgo para la producción de alimentos
El impacto potencial de esta situación es significativo porque aproximadamente la mitad de la producción mundial de alimentos depende del nitrógeno sintético. Si el suministro de fertilizantes se reduce, los agricultores podrían aplicar menos insumos a los cultivos, lo que normalmente se traduce en menores rendimientos agrícolas.
La consecuencia directa sería un encarecimiento de productos básicos como el pan, la pasta o las papas, además de un aumento en el costo del pienso utilizado para alimentar al ganado.

El Golfo alberga algunas de las plantas de fertilizantes más grandes del mundo, por lo que una interrupción prolongada del transporte marítimo podría afectar la producción global y aumentar los costos en toda la cadena.
Energía cara y plantas cerradas profundizan la crisis
El mercado también enfrenta otro factor de presión: el costo de la energía. El gas fósil representa entre el 60% y el 80% del costo de producción de fertilizantes nitrogenados, por lo que cualquier alteración en su disponibilidad impacta directamente en el precio final.
Además, el suministro mundial de nitrógeno podría verse aún más comprometido luego de que Qatar cerrara su mayor instalación de gas tras un ataque con drones.

Los precios ya reflejan la tensión en el mercado. La urea egipcia, utilizada como referencia internacional, subió más de un 25% y alcanzó los u$s625 por tonelada métrica, frente a los u$s484-490 de la semana anterior, según datos de la consultora CRU Group.
Especialistas del sector advierten que el conflicto en Medio Oriente podría generar un impacto incluso mayor que el observado en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, especialmente si las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz se prolongan durante más de dos semanas.
Incidentes en el transporte marítimo
La escalada también afecta la seguridad del comercio marítimo internacional. Un buque portacontenedores fue alcanzado por un proyectil el miércoles mientras navegaba por el estrecho, lo que provocó un incendio en su sala de máquinas, según reportes de las operaciones de comercio marítimo del Reino Unido.
El episodio se suma a otros ataques recientes contra embarcaciones en la región, incidentes que ya dejaron al menos dos tripulantes muertos y que incrementan la preocupación por la continuidad del tránsito en una de las rutas comerciales más importantes del mundo.

Agricultores bajo presión por el aumento de costos
La crisis llega en un momento delicado para los agricultores de Reino Unido, Europa y Norteamérica, que comenzaron la siembra de cultivos de primavera. Aunque muchos productores cuentan con fertilizantes para la próxima temporada, en condiciones normales ya estarían planificando compras para el año siguiente.
En el Reino Unido, alrededor del 40% de las necesidades de fertilizantes nitrogenados se cubren con producción local y el resto depende de importaciones.
Analistas del sector advierten que una reducción del suministro global obligaría a muchos productores a utilizar menos fertilizantes, lo que suele traducirse en menores rendimientos y en un aumento de los precios de los alimentos. Tras la invasión rusa de Ucrania, por ejemplo, los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 16,5% en el año hasta noviembre de 2022.
Más recientemente, indicadores del mercado muestran que la inflación alimentaria volvió a acelerarse, con un aumento del 4,3% en las cuatro semanas hasta el 22 de febrero.
Desde el sector agrícola señalan que muchas explotaciones ya enfrentaban márgenes ajustados antes del conflicto y advierten que el encarecimiento de insumos como fertilizantes y combustible podría profundizar la presión económica sobre los productores.
Fuente: Ámbito






