Los aires de normalidad que llegaron con el arranque de la nueva semana y mejores condiciones de tiempo permitieron profundizar el relevamiento sobre las secuelas que dejó el temporal sobre la costa marplatense. Y las noticias no son buenas: a los daños ya vistos en paseos céntricos e incluso en balnearios del extremo sur, que tienen escasez de playa y sufrieron embates directos del oleaje, se sumaron otros que afectaron puntualmente las casillas de guardavidas.
Los casos son bien disímiles y varían entre las que quedaron en pie pero tambaleantes, las que perdieron algunas piezas, las que directamente se fueron a pique y desparecieron y otras que, por ejemplo y más curioso aun, perdieron las bases y solo quedó sobre la arena la estructura techada en la que se refugian los responsables de la seguridad en playa.
Javier Zanetti, jefe del servicio de Seguridad en Playas en General Pueyrredon, reconoció que el panorama que encontraron fue “muy complicado” y mencionó en particular la franja de balnearios de la zona norte, donde en principio se aseguraba que el impacto de la marejada no había sido tan drástico ni destructivo.

“Tengo más de 30 años en la costa y nunca se vio esto”, dijo a Ahora Mar del Plata y comentó los destrozos que vio en las cabinas, con varias por el piso y con sus piezas dispersas sobre la arena o arrastradas por el mar. “Hay que imaginar la potencia que tenía el mar para que haya pasado lo que hoy se ve”, insistió al remarcar que se ha perdido mucho material.
Si bien admitió que algunas otras localidades balnearias han sufrido mayor nivel de daño, como ocurrió con Monte Hermoso, donde el mar arrasó con una pasarela de más de 2.000 metros de extensión y locales comerciales de unidades de servicio sobre la costa, consideró que el perjuicio que dejó para la seguridad en playas de Mar del Plata es importante y requerirá mucho trabajo por hacer.
“Veremos cómo se hace el rearme”, planteó Zanetti y anticipó que a la brevedad tendrán una reunión con el secretario de Seguridad municipal, del cual depende todo el servicio de guardavidas de playas, para analizar los pasos a seguir y poder enfrentar un plan de recuperación de esos puestos en plazos que permitan tener disponibles y utilizables esas instalaciones para el inicio de la próxima temporada de verano.
Zanetti puso el foco en otra cuestión adicional, que va más allá de la infraestructura de playa y que hace a la labor que deben enfrentar cada temporada. Advirtió que el furioso oleaje, capaz de dañar estructuras de hormigón importantes como se vio en el espigón del Club de Pesca o en el Torreón del Monje, también sacudió las escolleras compuestas con enormes piedras.
Así como se vio en la zona del Paseo Dávila cómo las olas movieron las rocas y las amontonaron a los pies de las escaleras que permiten llegar hasta las superficies más próximas al mar, donde se suelen ubicar los pescadores, los guardavidas empiezan a preocuparse porque muchas de esas piezas pueden haberse desplazado hacia zonas de baño.
“Vamos a tener que hacer un relevamiento antes del verano para reconocer cómo quedaron las inmediaciones de los espigones porque solemos usar esos lugares para lanzarlos para algún rescate o para aprovechar las corrients de agua que se generan”, anticipó el funcionario.
Fuente: Ahora Mar del Plata






