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Monseñor Giobando: “La Patria es más que el gobierno que la administra»

La ceremonia se realizó en la Catedral de Mar del Plata con la presencia del intendente Agustín Neme, funcionarios municipales y referentes locales. En su mensaje, el obispo Giobando advirtió sobre la fractura social, las adicciones y la necesidad de reconstruir el diálogo

Con la presencia del intendente Agustín Neme, funcionarios municipales y distintas personalidades locales, este 25 de mayo se realizó en la Catedral de Mar del Plata el tradicional Tedeum por el Día de la Revolución de Mayo, encabezado por monseñor Ernesto Giobando.

En una homilía atravesada por referencias históricas, religiosas y sociales, el obispo vinculó la fiesta patria con la memoria de los orígenes de la Nación y llamó a mirar el presente argentino desde una lógica de responsabilidad colectiva.

Si algo tuvieron aquellos varones y mujeres fue el coraje y la pasión que los movía, unidos en una arraigada fe cristiana. No pensaban en sus glorias personales sino en los inmensos sacrificios que implicaba la conformación de una nación que empezaba a amanecer”, expresó al recordar a los hombres y mujeres de Mayo.

Más adelante, Giobando trazó una comparación entre la patria y la figura materna. “Comparamos a la Patria como una Madre, decimos: ‘Nuestra Madre Patria’. Hoy esta Madre Patria también está al pie de la cruz de tantos hijos e hijas de este suelo que sufren o están, literalmente, crucificados”, sostuvo.

En esa línea, remarcó que “la Patria es más que el gobierno que la administra” y advirtió que “no está al servicio de los gobiernos, son los gobiernos y sus funcionarios los que están al servicio de la Patria”.

También reivindicó a los próceres y dirigentes de la emancipación por su entrega personal. “Al recordar hoy a nuestros varones y mujeres de Mayo hacemos memoria de aquellos hijos e hijas que de verdad se la jugaron, la mayoría de ellos murieron con lo puesto, sin fortunas dudosas”, afirmó.

En uno de los tramos más fuertes de su mensaje, el obispo recuperó una histórica homilía del beato Fray Mamerto Esquiú y retomó su advertencia contra la anarquía y el despotismo. Esa referencia le sirvió para hablar del presente social y político argentino.

Hoy estamos en tiempos muy difíciles, pareciera que en cada elección está en juego el destino de nuestra patria, hay una separación que parece irreconciliable”, señaló.

Luego profundizó ese diagnóstico: “Una cosa es lo que pasa en las altas esferas de las decisiones políticas, económicas y judiciales, y otra muy alejada es lo que están viviendo los ciudadanos de a pie”, dijo.

En ese contexto, enumeró a quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad: “los que salen todos los días a trabajar y estudiar, los que ponen todos sus esfuerzos en sostener a una familia, los que no llegan a fin de mes, los jubilados que tienen cada día una comida más miserable y un pastillero más vacío”. También mencionó a “industriales y emprendedores que tienen que suspender a sus operarios”, a trabajadores de la economía popular y a “pobres e indigentes en las periferias geográficas y en los centros de nuestras ciudades”.

Las diferencias son cada día más extremas y más humillantes, provocando resentimiento y fractura social, y eso no es justo”, afirmó y definió que por estos tiempos “estamos ante el riesgo de una anarquía y nos podemos volver despóticos y crueles”.

Frente a ese escenario, propuso una salida apoyada en el diálogo y la convivencia. “Para contrarrestar estos peligros y sanar estas heridas debemos fomentar una cultura del encuentro sin dejar a nadie afuera, eso se llama amistad social”, expresó.

Otro de los ejes principales del discurso del Obispo en el Tedeum estuvo puesto en las adicciones. “Hay una llaga abierta y que como una peste está contagiando a miles y miles de jóvenes y adultos, también a criaturas adolescentes: las adicciones, especialmente las drogas, el alcohol y las apuestas on line”, advirtió.

En un tono todavía más enfático, sostuvo que “los narcotraficantes son los nuevos tiranos del siglo XXI” y los definió como quienes buscan arrebatar “la voluntad, la libertad y la posibilidad de hacer realidad una vida digna”.

“Si los hombres y mujeres de Mayo lucharon por una patria libre, amenazada por tiranos externos, hoy nosotros tenemos que poner lo mejor de nosotros para erradicar el narcotráfico, reducir el impacto de las adicciones y promover la inclusión social en todas sus formas”, remarcó.

Ya sobre el cierre, Giobando volvió a pedir reconstruir la convivencia cotidiana y dejar atrás la lógica de agresión. “Que la Virgen de Luján nos conceda la capacidad y valentía de ser hermanos y hermanas, sentados en una misma mesa: la mesa del diálogo sin insultos, la mesa de las negociaciones sin arreglos espurios”, concluyó.

Fuente: Mi8

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