En diálogo con «Pasen y Vean», programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, el alergista Germán Ramón, del Instituto de Alergia e Inmunología del Sur, habló sobre las alergías y los resfríos, cómo diferenciales, qué síntomas considerar y cómo abordarlos a través de los tratamientos.
Diferenciar una alergia de un resfrío o una gripe no siempre es sencillo, y por eso muchas personas se automedican de más. El alergista Germán Ramón fue claro sobre el límite: si los síntomas se sostienen «más de cuatro o cinco días», conviene dejar los antigripales de venta libre y consultar a un profesional. Y marcó una excepción que no admite espera: cuando aparece broncoespasmo o una crisis de asma con sensación de ahogo, la consulta debe ser inmediata.
El especialista del Instituto de Alergia e Inmunología del Sur pasó por LU9 Radio Mar del Plata para despejar dudas frecuentes en el cambio de estación, cuando se disparan las congestiones y los cuadros respiratorios. La entrevista coincidió con los días del Día Mundial de la Alergia, que se conmemora cada 8 de julio.
Alergia, resfrío o gripe: cómo distinguirlos
Ramón explicó que, en el arranque de cualquier cuadro, incluso el propio médico puede no tener una definición precisa en las primeras horas. Señaló que la palabra «rinitis» alude a una inflamación de la nariz y la garganta, y que las causas muchas veces no se conocen en los primeros uno o dos días.
Por eso, en esa etapa inicial, indicó que suele recomendarse esperar y recurrir a un antigripal o a una combinación de antialérgico, descongestivo y antiinflamatorio durante unos días. La lógica, según planteó, funciona casi como un «test»: «si fue una alergia, se va a mejorar; si fue un resfrío, suele pasar solo».
Cuándo hay que consultar (y cuándo es una urgencia)
El punto de alarma, para el especialista, es la persistencia. Advirtió que cuando el cuadro —mucosidad, carraspera, fiebre o malestar general— supera los cuatro o cinco días, «no es conveniente seguir tomando medicamentos que no están controlando la enfermedad», porque el cuadro puede complicarse.
Ramón diferenció ese escenario de una verdadera emergencia. Si desde las primeras horas aparece broncoespasmo, una crisis de asma o una sensación importante de falta de aire, subrayó que la persona debe acudir «urgente» al médico. Lo definió como uno de los pocos síntomas que, en estos casos, obligan a una consulta inmediata.
Por qué alergia y asma «van de la mano»
Consultado sobre la relación entre alergia y asma, el especialista explicó que suelen «ir de la mano» a través de lo que la medicina llama «marcha alérgica» o atópica. Describió que, en los primeros años de vida, muchos chicos presentan broncoespasmos; que entre los 9 y los 15 años suele aparecer la rinitis; y que después de los 15 puede desarrollarse el asma.
Según detalló, se trata siempre de la misma inflamación de tipo alérgico, que cambia de nombre según dónde se localice: dermatitis en la piel, conjuntivitis en los ojos, rinitis en la nariz o asma en los bronquios. «Todas son alérgicas», resumió, porque comparten los mismos elementos inmunológicos de base.
Por qué cada vez hay más alérgicos
El aumento de personas con alergia no es una impresión: Ramón sostuvo que «es algo científicamente comprobado» y que distintos estudios muestran un crecimiento sostenido en la población mundial. Entre las hipótesis —todas complementarias, según aclaró— mencionó el cambio climático, que se asocia a más polen y a más hongos por la humedad, y las infecciones virales oportunistas que agravan los cuadros alérgicos.
Puso un énfasis particular en la contaminación, sobre todo la que proviene de la combustión de los automotores. Explicó que en las ciudades esa exposición potencia la inflamación y hace «más fácil que se manifieste la enfermedad». Sobre esa base, proyectó que la cantidad de personas afectadas seguirá creciendo con fuerza en los próximos años, hasta acercarse al 50%. La magnitud coincide con las estimaciones internacionales: la Organización Mundial de la Alergia calcula que hacia 2050 cerca de la mitad de la población mundial padecerá algún tipo de alergia.
El impacto en la vida diaria y la prevención
En materia de prevención, el especialista remarcó que la clave es el seguimiento médico y los estudios de laboratorio, que permiten determinar si existe un trasfondo alérgico y acompañar su evolución en el tiempo. Reiteró que, para un cuadro de dos o tres días sin broncoespasmo, un antigripal suele ser suficiente, y que el problema aparece cuando los síntomas se cronifican.
En esos casos, aclaró que no está en juego la vida, pero sí la calidad de vida. Ramón enumeró que las personas con alergia mal controlada «duermen mal, roncan de noche, tienen menos capacidad para hacer esfuerzos» y ven afectadas su atención, su concentración y su memoria, tanto para estudiar como para trabajar. «El rendimiento de esa persona no es lo que tiene que ser», concluyó.
Fuente; LU9






