Carlos Mezzamico advirtió que los eventuales casi no tienen trabajo, que el gremio entrega alimentos y que hace falta traer más cargas a la ciudad.
El secretario general del SUPA, Carlos Mezzamico, trazó un diagnóstico crítico sobre la situación de los estibadores y aseguró que el puerto de Mar del Plata atraviesa “el peor momento” de las últimas dos décadas. La advertencia se da en medio de la caída de la actividad y de los reclamos por menores descargas en el puerto, un problema que golpea de lleno a los trabajadores de tierra.
“Viene mal la mano con los trabajadores eventuales de la estiba. Diría que es el peor momento del puerto en los últimos 20 años”, planteó Mezzamico. Según explicó, el principal problema es que los barcos ya no llegan al puerto local con la frecuencia necesaria y muchas operaciones se trasladan hacia el sur.
“No hay nada de trabajo, los barcos no vienen a Mar del Plata, se van para el sur. Realmente está muy complicado”, sostuvo. En ese marco, señaló que los eventuales, “con suerte”, trabajan una vez por semana, mientras que algunos ni siquiera alcanzan esa frecuencia.
La situación también afecta a quienes tienen empleo permanente, aunque en menor medida. “Los que están permanentes trabajan un poquito más seguido, pero no te creas que tanto”, indicó Mezzamico. De acuerdo con su diagnóstico, hoy existen alrededor de 800 estibadores, pero la actividad disponible alcanza para menos de la mitad. “Hay laburo para menos de 400”, resumió.
En ese contexto, el SUPA comenzó a entregar bolsones de alimentos para asistir a los trabajadores eventuales. Mezzamico explicó que la primera entrega se realizó hace dos semanas y que ya preparan una nueva, con la expectativa de sostener el esquema de ayuda durante los próximos meses.
“Tuvimos que empezar a entregar bolsones de alimentos. Es una manera de ayudar a los compañeros con una canasta básica, para que puedan pelearla un poco”, señaló. Luego agregó: “La primera la entregamos hace dos semanas y ahora vamos a hacer otra. Seguro sostendremos esto hasta fin de año”.
El gremio espera con expectativa la próxima zafra de calamar, aunque recién llegará en febrero. Para Mezzamico, esa etapa puede recomponer parte del movimiento, incluso si no alcanza los mejores niveles. La actividad del calamar ya había explicado parte del movimiento reciente de buques en la terminal local, donde el puerto recibió cuatro de cada diez barcos que recalaron en terminales provinciales durante el primer trimestre.
“Esperamos con ansias la zafra del calamar, aunque es en febrero. Aunque no sea la mejor, siempre recompone un poco”, afirmó el secretario general del SUPA. Sin embargo, advirtió que la espera no alcanza para resolver el problema estructural que hoy enfrentan los trabajadores.
Falta de navieras y reclamo por más cargas
Mezzamico marcó además un punto que considera clave para explicar la crisis: la falta de navieras para el comercio exterior. Según planteó, el sector tenía expectativas por el regreso de empresas que habían operado en la ciudad, pero esa posibilidad no se concretó.
“En nuestro caso, a la situación general se le suma un problema clave: la falta de navieras para el comercio exterior. Teníamos esperanza de que regresaran las dos que estaban, pero eso no ocurrió”, afirmó. Para el dirigente, esa ausencia reduce el movimiento y cambia el clima de toda la terminal.
“Un puerto cuando no mueve el comercio exterior se pone sombrío. Y nosotros lo notamos”, sostuvo. Frente a ese panorama, el SUPA plantea que la salida debe pasar por una estrategia activa para atraer operaciones y sostener el trabajo en tierra.
“Hay que salir a buscar cargas. Estamos todos en alerta y movilizados. Hay que traer más cargas a Mar del Plata”, remarcó Mezzamico. En esa línea, aseguró que ya mantuvieron reuniones con el Consorcio Portuario y que, a través de ese organismo, buscarán reunirse con los armadores para analizar alternativas.
El dirigente sostuvo que los más afectados por la caída de actividad son los trabajadores de tierra. Mencionó al SUPA, al SAON y al SOIP como los sectores más expuestos, porque dependen de que las operaciones se realicen en Mar del Plata. “Los marineros van donde va el barco, se mueven de acá al sur. Los que tenemos el problema somos los de tierra”, diferenció.
Para Mezzamico, el momento exige una mesa común entre empresarios, Estado y trabajadores. “Estamos convencidos de que es momento de juntarse entre empresarios, el Estado y trabajadores para hacer que lleguen más cargas a la ciudad”, planteó.
El reclamo se inscribe en una crisis más amplia de la actividad pesquera y portuaria, que en los últimos meses también incluyó medidas de fuerza, caída de operaciones y advertencias empresarias por el costo de mantener barcos parados, como ocurrió con la paralización de la flota fresquera.
Y el intendente dónde está
Por último, el secretario general del SUPA cuestionó la falta de presencia política en el puerto y pidió que los representantes locales se involucren en el reclamo. “Los representantes de Mar del Plata tienen que aparecer. Ni Montenegro ni Neme pisan el puerto. Hace por lo menos dos años que no cruzan Juan B. Justo. Nos abandonaron”, lanzó.
Mezzamico pidió que el intendente en licenciaGuillermo Montenegro y el interino, Agustín Neme se pongan al frente de la demanda para trasladar la situación al Gobierno nacional. “Necesitamos que algunos de los intendentes de Mar del Plata se pongan al frente del reclamo, para hacerle entender la situación a la Nación”, cerró.
Fuente: Mi8






