El riesgo país subió con fuerza esta semana, aunque en la rueda del viernes interrumpió la escalada y cerró a la baja. Según los analistas, detrás del deterioro no solo hubo factores externos, sino también un marcado componente idiosincrático vinculado al escenario local
El mercado se pone cada vez más exigente y esto se pudo evidenciar esta semana con el fuerte deterioro del riesgo país y la performance de los bonos en dólares. Lo que sucede es que la intervención en el mercado de divisas trajo volatilidad a las tasas y reverdeció la discusión sobre si ya pesan o no los riesgos electorales del año próximo. Además, la preocupación por la recuperación de la actividad económica en forma de letra K, con los sectores intensivos en empleo rezagados y la consecuente erosión en los índices de aprobación del Gobierno, siembra aún más dudas.
Los bonos Globales tuvieron esta semana dos factores que pesaron muy fuerte en su contra: un factor externo, con la tasa estadounidense a 10 años, que subió 20 puntos básicos en los últimos dos meses, impulsada por el déficit fiscal de EEUU y la irrupción de un nuevo emisor de relevancia, los hyperscalers; y factores locales, entre los que se encuentran la imagen del Gobierno y las medidas para intentar reactivar la economía sin desanclar el tipo de cambio y la inflación.
Según explicaron desde el Banco Galicia, desde el 6 de julio el GD35 cayó 3,9%, mientras que el índice de bonos de países BB- a BB+ se mantuvo sin variaciones (0%), el de países B- a B+ retrocedió 0,9% y el de países C- a C+ cayó 1,7%. Es decir, concluyen desde la importante entidad bancaria, el GD35 tuvo una mayor corrección que créditos de peor calificación y mayor rendimiento (el GD35 rinde 10% cable, frente a un 11% cable promedio del índice C- a C+).
«Ya en nuestro Panorama Galicia del 5 de agosto -con el riesgo país en mínimos de la era Milei- advertíamos que el mercado no estaba prestando suficiente atención a una serie de datos de actividad e imagen que invitaban a la cautela. Con el diario del lunes, el headwind del frente externo probablemente haya operado como catalizador para que el mercado empiece a poner en precio esas señales antes ignoradas», destacaron desde la entidad.
Por su parte, desde PPI creen que la performance de los bonos puede mejorar en las próximas ruedas: «En el frente local, aunque todavía resta conocer el Índice de Confianza en el Gobierno de la UTDT, que podría mostrar cierto deterioro tras la caída que registró el ICC, la seguidilla de buenos datos de actividad y comercio exterior ayudaría a moderar la presión vendedora (en especial, de los jugadores locales). En este sentido, creemos que el desarme de posiciones de inversores locales explicó buena parte de la debilidad reciente de los Globales«.

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Pero la mirada sobre la deuda en dólares no es la misma que para el segmento en pesos. Así reflexionaba la consultora 1816: «Si a 14 meses de la elección el Gobierno está dispuesto a que las tasas a 1 día se muevan tanto en tan pocos días para mantener un nivel de spot, es natural hacerse la idea de que a medida que nos acerquemos a los comicios podremos vivir episodios de estrés mucho mayores en las condiciones de liquidez«.
El Gobierno anota y lanza medidas para intentar potenciar la actividad
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció esta semana una nueva flexibilización para los créditos en dólares a empresas. A partir de ahora, todo el universo de compañías podrá acceder a financiamiento en moneda dura, aunque seguirán existiendo regulaciones. La más importante de ellas es que los bancos solo podrán prestar el equivalente al 15% de sus depósitos en dólares. Asimismo, desde el Banco Central (BCRA) agregaron que esas financiaciones estarán sujetas a un tratamiento prudencial más exigente.
En la misma dirección, Caputo deslizó la posibilidad de que el FGS licite plazos fijos de largo plazo, con el objetivo de proveer fondeo a los bancos y viabilizar el crédito hipotecario.
«El hilo conductor de estas medidas es que el crédito opere como el ‘chispazo’ que reactive la economía, evitando por el momento herramientas más heterodoxas que podrían comprometer el proceso de desinflación y desanclar las variables nominales», explicaron desde Banco Galicia.
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