La entradera en San Carlos, la Banca 25 de los fomentistas y el reclamo de instituciones volvieron a exponer la falta de acuerdos frente a la crisis

Mar del Plata parece haber entrado en una dinámica de la que es difícil salir: ocurre un hecho de inseguridad que genera conmoción, se amplifican las repercusiones, la política discute en torno a la crítica situación que atraviesa la ciudad y cambia poco y nada.
Ya pasó con la banda del Toyota gris que cometió al menos cuatro robos en cuestión de horas en la zona de Constitución. Luego con los tres crímenes en menos de 24 horas. Después, con el caso de Ulises Cristiano, el comerciante que mató de tres tiros a un adolescente de 16 años que habría intentado asaltarlo minutos antes.
Y esta semana no fue la excepción: el video de la salvaje entradera en el barrio San Carlos volvió a agitar las aguas de una ciudad que no encuentra calma.
La política no colaboró demasiado para mejorar el clima. Por el contrario, fue una semana de disputas exacerbadas e inconducentes. La sesión del Concejo de este jueves hace difícil imaginar que las diferencias se hagan a un lado y los espacios trabajen en pos de una mejora para Mar del Plata. Aunque más no sea en este tema.
Heraldo García ocupó la Banca 25 del Concejo, desde donde leyó un documento en representación de las sociedades de fomento de la ciudad. El debate para permitir el uso de la banca en la comisión de Labor Deliberativa fue extenso. Finalmente, los presidentes de los bloques y autoridades del cuerpo aceptaron que era más costoso privar a los fomentistas de la palabra que lo que pudieran llegar a plantear.
“La inseguridad que atraviesa nuestro territorio ha alcanzado una magnitud intolerable”, leyó el fomentista, quien luego pidió al cuerpo conformar una Mesa de Seguridad Integral para abordar la problemática.
El concejal de Acción Marplatense – Movimiento Derecho al Futuro, Gustavo Pulti, fue el único edil que habló luego de la Banca 25. Tras compartir el diagnóstico de Heraldo García, un fomentista históricamente cercano a AM, propuso la constitución de un frente único por la seguridad de los marplatenses “sin divisiones ni excusas donde estén representados todos los sectores”.
Nadie contestó, ni nadie se sumó. Al menos en ese momento. La sesión continuó con otra Banca 25 y el orden del día. Sin embargo, el presidente de la bancada del PRO, Julián Bussetti, retomó el tema en varios pasajes de la sesión. Lejos de aceptar la propuesta, descalificó los argumentos de AM y le achacó haber dejado a Mar del Plata con el doble de homicidios que se registran hoy cuando Pulti era intendente.
El debate jamás alcanzó a tomar un carácter constructivo. Bussetti volvió a cruzar a la oposición por los datos que divulgó su par de Unión por la Patria, Diego García, respecto al robo de autos y la utilidad de las cámaras lectoras de patente para recuperar vehículos robados. “Hay que ser serios, inventan números”, disparó.
Pero además cuestionó a Heraldo García como representante de más de 40 sociedades de fomento. “Es mentira, vienen a hacer política acá”, sostuvo.
García pidió la palabra para aclarar que las estadísticas que había dado a conocer surgían de información oficial de la Fiscalía especializada en robo automotor y de la propia rendición de cuentas 2025 que presentó el Ejecutivo municipal. Esas cifras no coinciden con las del Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito.
Además, le sugirió a Bussetti que la próxima vez que quiera deslegitimar a un fomentista lo haga apenas termina de hablar y no una hora después, cuando ya no se encontraba en el recinto.
Hubo más cruces. Incluso entre la propia oposición. Por caso, Pulti le reclamó a Guillermo Montenegro que ponga fin a su licencia como intendente y vuelva a hacerse cargo “del desgobierno en el que dejó a Mar del Plata”.
Pablo Obeid, en cambio, planteó que lejos de ser el “salvador”, Montenegro es responsable de la situación en la que está Mar del Plata. “La foto que hoy tenemos es el resultado de sus seis años de gestión. Y su candidatura a senador fue la salida que encontró antes de que todo explotara”, sostuvo el edil de Unión por la Patria.
Estas son, apenas, algunas muestras de lo poco conducente que fue el debate. La realidad indica que trabajar verdaderamente, sin distinciones políticas, y acordar acciones para mejorar la seguridad no se puede hacer en una sesión pública. Eso se trabaja en privado. Hacen falta reuniones, diálogo, gestiones, incluso discusiones. Y recién ahí llevar a la arena pública la solución. Cualquier otra opción se asemeja más a buscar un rédito político que a tratar de resolver el problema.
Lo concreto es que, hasta ahora, todos los estamentos están en deuda con el tema seguridad. La Provincia reforzó la Policía Bonaerense con móviles y personal. Pero el número de efectivos todavía resulta insuficiente para una ciudad de las características de Mar del Plata.

Los cambios que instrumentó en la Policía, al menos por ahora, tampoco arrojaron los resultados esperados. De hecho, en las últimas horas volvió a correr fuerte la versión sobre la salida del jefe de la Departamental, Cristian Fontana. ¿Se oficializará el lunes?
El Gobierno nacional, hasta ahora, brilla por su ausencia. El Gobierno local y los referentes libertarios llevan adelante desde hace tiempo gestiones con el Ministerio de Seguridad para conseguir un refuerzo de fuerzas federales. Actualmente hay 136 prefectos que colaboran con la seguridad ciudadana, a los que el Municipio les paga la comida, el alojamiento y la movilidad. Hay dirigentes que piden entre 100 y 200 más. Pero hasta ahora, y más allá de que hay optimismo, lo concreto es que los efectivos no llegan.

Y el Municipio, sin duda, puede tener un rol más activo. La estrategia del intendente Agustín Neme es no hacer politiquería con la inseguridad. Pero mostrar un rol más activo, anunciar una inyección extra de recursos o reasignar partidas para invertir en tecnología o equipamiento es gestionar el tema. Y hasta ahora nada de eso se vio.
Esa inacción motivó a que más de 30 instituciones de Mar del Plata firmaran un comunicado conjunto para reclamarle a la dirigencia política que recupere la agenda de seguridad. Con estadísticas sobre el incremento de los delitos, el comunicado planteó que lo que más preocupa es “el silencio de gran parte de la dirigencia política”.
“La sociedad necesita ver a sus representantes comprometidos, actuando, coordinando y construyendo soluciones, no observando desde la distancia”, plantearon.
Esta vez, el tema no será reemplazado por otro acontecimiento que gane la atención. Los vecinos esperan que la política ofrezca soluciones reales. Y aquellos que tienen responsabilidad de gestión no pueden esperar más.
Fuente: Mi8






