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Retrato de una Dama: la obra será restituida a la heredera legítima y los apropiadores deberán cumplir una probation

La obra que se encuentra bajo custodia de la Corete Suprema será restituida a Marei von Saher, única heredera del galerista saqueado por el nazismo

El cuadro Retrato de una dama, robado por el nazismo en 1940 a un galerista judío durante la ocupación en los Países Bajos y hallado en mar del Plata ochenta años después, será restituido a la heredera del legítimo dueño y los apropiadores deberán realizar una probation por el delito de encubrimiento encubrimiento agravado por su conexión con crímenes de lesa humanidad.

A poco más de un año del hallazgo en un chalet de Parque Luro de la obra creada por Giacomo Ceruti en el siglo XVIII, la justicia federal cerró el caso con un acuerdo de suspensión de juicio a prueba homologado hace instantes por el juez Santiago Inchausti.

El “Retrato de una dama”, valuado en 250 mil euros, formaba parte de la colección de Goudstikker en Ámsterdam, integrada por más de mil piezas. Fue robado mediante una compra ficticia por el régimen nazi durante la ocupación.

El caso salió a la luz en agosto de 2025, cuando el diario neerlandés AD identificó el cuadro en una propiedad en venta en la ciudad. La vivienda pertenecía a Patricia Kadgien, hija de Friedrich Kadgien, un exfuncionario alemán vinculado al régimen de Adolf Hitler y apodado “el mago de las finanzas”.

Tras el saqueo, cerca de 800 trabajos quedaron dispersos por el mundo. Hasta ahora, la familia logró recuperar alrededor de 350.

Tras varias idas y vueltas, la mujer entregó la obra a la Justicia argentina, aunque sostuvo que su familia la había adquirido legalmente en 1943, a través de un museo en Colonia.

El cuadro fue reclamado desde un primer momento por Marei von Saher, nuera de Goudstikker, única heredera que vive en Nueva York. Hoy la justicia determinó que la obra sea restituida como parte del acuerdo homologada por Inchausti.

Además de la restitución, la suspensión del juicio a prueba incluye que Patricia Kadgien y su esposo Juan Carlos Cortegoso deberán cumplir una probation por dos años que incluye una donación de 2.4 millón de pesos de cada uno a la Cooperadora del Hospital Materno Infantil; deberán fijar domicilio en Cardiel al 4100 y someterse a los controles que fije a la justicia de ejecución penal.

La querella representada por los abogados Guillermo Brady, Juan Ignacio Pascual y Alberto Robinson aceptaron el acuerdo no sin antes hacer una aclaración de forma. Si bien la redacción daba cuenta que parte de la reparación del daño era la restitución del cuadro y la renuncia a cualquier acción civil o penal para recuperarlo, Pascual aclaró que la devolución de la obra es una restitución en los términos que fija la ley y no voluntad de los imputados.

Tras una hora de audiencia, todas las partes dieron el visto bueno y el caso quedó cerrado a la espera de que los imputados puedan cumplir con la probation durante el plazo de dos años.

El cierre del expediente en los términos logrados fue celebrado por el fiscal Carlos Martínez y por el titular de la Fiscalía Federal General Daniel Adler, quienes coincidieron en que se arribó a buen puerto y un plazo aceptable.

El largo viaje de la Dama

Hace 10 años que los periodistas neerlandeses Cyril Rosman y John van den Oetelaar, investigaban a la familia Kadgien. El funcionario nazi, conocido como «La serpiente», fue un abogado alemán experto en ocultar el dinero del nacionalsocialismo. Ingresó a las SS en 1935 y tres años después se había convertido en la mano derecha de uno de los oficiales de confianza de Hitler, el mariscal  Hermann Göring.

La Serpiente fue uno de los encargados de dirigir la operación por la cual el nazismo debía conseguir dinero para financiar los gastos de la guerra. Extorsionar a los comerciantes judíos y robarle sus bienes fue una de las estrategias.

Tras perder la guerra, Kadgien logró escapar de la justicia internacional. Primero se refugió en Suiza y luego siguió la ruta de fuga de muchos de sus camaradas. Cruzó el Atlántico, se instaló en Brasil un tiempo y finalmente en la Argentina. En Buenos Aires se desempeñó como empresario, pero parte de su fortuna estaba compuesta por las obras de arte que había robado durante la guerra. Murió en 1979 y sus restos descansan en el cementerio alemán porteño.

Fuente: Mi8

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