El estudio destacó que uno de cada cinco argentinos ya está «desbordado», con atrasos recurrentes, y el 21% de los que tuvieron dificultades pidió un crédito nuevo para pagar otro.
A contramano del discurso presidencial, un relevamiento de la consultora Brain Network midió la tensión financiera de los hogares: el 45% llega justo a fin de mes y el 34% no cubre sus gastos.
El dato surge del informe “Comportamiento de pago y estrés financiero en los sectores C2, C3 y D1”, elaborado por la consultora sobre 450 casos relevados en septiembre de 2026 en la Ciudad de Buenos Aires y el interior del país
El estudio destacó que uno de cada cinco argentinos ya está «desbordado», con atrasos recurrentes, y el 21% de los que tuvieron dificultades pidió un crédito nuevo para pagar otro.
El trabajo no se limita a preguntar cuánto gana cada hogar: lo clasifica según cómo reacciona cuando la plata no alcanza. El 45% de los consultados dice que llega “con lo justo” y el 34% directamente no cubre sus gastos. En el otro extremo, apenas el 22% está al día con sus compromisos y muestra cierta estabilidad.
El informe divide a la población en tres grupos. Los “al día” son el 22% y tienen mayor peso entre los menores de 30 años. En el medio quedan los “malabaristas”, el 57%: sostienen un equilibrio frágil, con ajustes frecuentes en el consumo y las cuentas, y allí aparecen sobre todo trabajadores informales y personas de más de 50 años. En el extremo están los “desbordados”, el 21%: ingresos insuficientes y atrasos recurrentes, con mayoría de mujeres, jubilados y personas de entre 30 y 39 años.
Ese reparto es el que explica por qué la mora no termina de explotar ni de bajar. La mayoría de los hogares no está en falta permanente, pero vive corriendo la deuda de un mes al otro. “El mercado no está en mora, está haciendo malabares”, resume Lionel Holzman, director comercial de Brain Network.
La tarjeta de crédito, el «primer amortiguador»
El informe destaca que el 79% de los encuestados tiene tarjeta de crédito y, entre quienes tuvieron dificultades de pago, el 40% la usa para cubrir faltantes de dinero. Es la estrategia más común, por encima de la reducción de gastos, que aparece en el 31% de los casos, del pedido de dinero a familiares o amigos, con el 23%, de la postergación de pagos, con el 17%, y de la toma de nuevos préstamos, con el 16%.
Asimismo se marca una advertencia sobre esa jerarquía. Financiar el déficit en lugar de recortar consumo prolonga y acumula el riesgo, porque la cuenta no desaparece, se traslada al mes siguiente con intereses.
Crece la morosidad
Los datos oficiales muestran que la morosidad creció en todos los segmentos, pero es mayor en las billeteras virtuales y otros proveedores de crédito. El estudio de Brain también aportó información sobre ese punto, ya que el 72% de los encuestados indicó que, si tiene que priorizar el pago de una sola cuota porque el dinero no le alcanza, elegirá pagarle primero a la entidad bancaria.
Por eso, el trabajo identifica esta asimetría como el principal riesgo estructural de las billeteras virtuales, cuyos compromisos tienen mayor peso entre trabajadores por cuenta propia.
El informe se conoció en una semana en la que el endeudamiento de las familias volvió al centro del debate. La Cámara de Diputados devolvió a comisión el proyecto de emergencia por endeudamiento familiar y el propio presidente Javier Milei minimizó la situación de quienes no llegan a fin de mes. Los datos de morosidad que se conocen en paralelo marcan que la deuda impaga de las familias ronda el 12,8% de las financiaciones, con los préstamos personales como el segmento más castigado.
Sobre el futuro inmediato, las expectativas están divididas: el 44% cree que su situación para afrontar pagos mejorará, el 36% que seguirá igual y el 20% que empeorará. El pesimismo trepa entre los “desbordados”, donde casi tres de cada diez esperan un escenario peor.
Fuente: Diario Popular






