Cada 29 de octubre se conmemora esta fecha clave para concientizar sobre el Ataque Cerebrovascular. Los especialistas advierten que la consulta inmediata ante los primeros signos reduce drásticamente las secuelas graves.
Hoy se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), una jornada impulsada por la comunidad médica internacional con el objetivo de concientizar a la población sobre una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo. Bajo la premisa de que el tiempo es cerebro, las campañas de este año ponen el foco en la prevención y en la identificación temprana de las señales de alerta.
Un ACV ocurre cuando se interrumpe o reduce el suministro de sangre a una parte del cerebro, lo que priva al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes. En cuestión de minutos, las neuronas comienzan a morir, por lo que la velocidad de respuesta del entorno de la víctima es crucial para su recuperación posterior.
En Mar del Plata, la realidad sanitaria local refleja la urgencia de esta problemática. El Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) informó que atendió 168 casos de ACV isquémico en lo que va del año, pero encendió las alarmas al revelar que solo 30 pacientes llegaron dentro de la ventana temporal clave para recibir el tratamiento que previene secuelas graves. Frente a este panorama, profesionales de la ciudad como el doctor Alejandro Ferro remarcan la necesidad de acudir de urgencia a las guardias preparadas, entre las que se destacan el propio HIGA por su avance tecnológico y el Hospital Privado de Comunidad (HPC), centro que cuenta con certificación internacional de la World Stroke Organization.
Los profesionales de la salud insisten en utilizar la regla nemotécnica de las tres señales básicas: la alteración en el habla, la pérdida de fuerza en un brazo o pierna, y la asimetría o caída de un lado de la cara al intentar sonreír. Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas de forma repentina, la indicación médica es clara: llamar inmediatamente a los servicios de emergencias y evitar la automedicación.
La buena noticia es que hasta el 90 por ciento de los casos de ACV se pueden prevenir. Los médicos recomiendan mantener un control estricto de la presión arterial, adoptar una dieta saludable, realizar actividad física regular, abandonar el tabaquismo y realizar chequeos médicos periódicos para detectar factores de riesgo silenciosos como la fibrilación auricular o el colesterol elevado.






