Hace apenas cinco años, observar una ballena jorobada en las costas de Chubut era una rareza. Hoy, el Parque Provincial Patagonia Azul, en Camarones, se ha convertido en un punto clave de alimentación para esta especie, que nunca antes había sido registrada en la zona.
El hallazgo está transformando los paradigmas de la biología marina y generando un nuevo catálogo científico.
El inicio del registro
El biólogo Lucas Beltramino, del Proyecto Patagonia Azul, comenzó en 2021 a recopilar imágenes de las colas de los cetáceos. Al subirlas a la base internacional HappyWhale, descubrieron coincidencias sorprendentes: individuos registrados en Chubut habían sido fotografiados previamente en Brasil.
Así nació un catálogo que hoy cuenta con más de 100 individuos identificados, de los cuales al menos 80 son nuevos para la ciencia.
Una ruta inédita
Hasta ahora, los seguimientos satelitales indicaban que las poblaciones viajaban directamente hacia las islas Georgias del Sur. Sin embargo, los registros en Patagonia Azul muestran que las jorobadas permanecen largas temporadas cerca de la costa, visitando también el Canal de Beagle, la Península Antártica y las costas brasileñas.
El motivo principal es la alimentación: los científicos documentaron ejemplares que regresan año tras año y permanecen en Chubut durante más de tres meses. Además, observaron comportamientos sociales inéditos, como parejas de ballenas que nadan juntas durante semanas sin separarse, fuera del clásico vínculo madre-cría.

Tecnología satelital
Para profundizar en el fenómeno, el equipo colocó rastreadores satelitales a tres jorobadas y dos ballenas sei.
Los datos revelan que los animales pasan casi el 90 % del tiempo dentro del parque, aunque uno de ellos inauguró una ruta migratoria inédita hacia la península antártica, pasando recientemente al sur de las Islas Malvinas.
Un rompecabezas ecológico
El hallazgo plantea preguntas sobre el origen de esta población y las razones de su radicación en la Patagonia.
Los análisis iniciales de biopsias sugieren una fuerte presencia de hembras, aunque aún se requiere ampliar la muestra. Lo cierto es que este fenómeno, desconocido hasta hace cinco años, está reescribiendo la historia ecológica de la provincia y del Mar Argentino.
El registro de ballenas jorobadas en Chubut es un hito histórico que combina ciencia, conservación y sorpresa. Cada fotografía y cada rastreo satelital aportan piezas a un rompecabezas que revela nuevas rutas migratorias y comportamientos sociales inéditos. La Patagonia Azul se consolida como un escenario clave para comprender la dinámica de estas gigantes del océano.
Fuente: Noticias Ambientales






