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Riesgo cardiovascular y vacunación: columna de salud del Dr. Alejandro Ferro

En diálogo con «Ecos de Mañana», programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Dr. Alejandro Ferro, médico clínico e infectólogo, explicó la vinculación del riesgo cardiovascular con la vacunación, como ha sido en el caso de la pandemia por coronavirus con la dosis de Astrazeneca, que en pocos casos provocó trombosis en algunos pacientes.

La enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de muerte a nivel mundial y su prevención requiere hoy una mirada más amplia que la tradicional. Así lo explicó el Dr. Alejandro Ferro, cardiólogo, en su columna semanal en el programa Ecos de mañana por LU9 Radio Mar del Plata, donde advirtió sobre la importancia de evaluar nuevos factores de riesgo, entre ellos la lipoproteína A (LPA).

Según detalló el especialista, además de los factores clásicos como la edad, el sexo, la diabetes, el tabaquismo, la hipertensión y el colesterol, existen marcadores menos conocidos que pueden aumentar el riesgo cardiovascular incluso en personas con estudios habituales normales.

La enfermedad número uno y sus factores clásicos

Ferro remarcó que la enfermedad cardiovascular encabeza las estadísticas de mortalidad, ya sea en forma de enfermedad coronaria, infarto o accidente cerebrovascular. En ese sentido, señaló que los hombres presentan mayor riesgo que las mujeres y que este aumenta con la edad.

En diálogo con LU9, el médico explicó que «la diabetes, el fumar, la presión arterial elevada y el colesterol, particularmente el colesterol malo o LDL, siguen siendo factores centrales», y recordó que el colesterol HDL actúa como un factor protector.

La lipoproteína A, un factor hereditario poco conocido

Uno de los principales ejes de la entrevista fue la lipoproteína A (LPA), un marcador que, según Ferro, debería medirse «al menos una vez en la vida». Indicó que aproximadamente «un 25% de la población tiene valores elevados» y que se trata de un factor independiente de enfermedad cardiovascular.

El cardiólogo explicó que una persona puede tener el colesterol LDL en valores normales pero, si la LPA está alta, el riesgo cardiovascular aumenta. Detalló que esta lipoproteína transporta lípidos y posee características que pueden favorecer la formación de trombos o alterar el equilibrio normal del organismo para disolverlos.

Además, aclaró que la LPA tiene un fuerte componente genético y que «no se modifica a lo largo de la vida», por lo que una sola medición es suficiente. En caso de resultar elevada, recomendó que también se estudien los hijos del paciente.

Estatinas y metas personalizadas según el riesgo

Ferro también se refirió al uso de las estatinas, como la rosuvastatina y la atorvastatina, y aclaró que no todos los pacientes deben alcanzar el mismo objetivo de colesterol LDL. Explicó que los profesionales utilizan scores de riesgo cardiovascular que tienen en cuenta múltiples variables para definir el tratamiento.

En ese marco, señaló que una persona con riesgo bajo puede estar bien con un LDL menor a 100, pero advirtió que «si el paciente ya tuvo un infarto o tiene un riesgo muy alto, el LDL debe ser menor a 55». Subrayó que no alcanza con tomar la medicación, sino que es clave llegar a la meta que determina el riesgo individual.

Vacunas, COVID y trombosis: aclaraciones necesarias

Consultado sobre los temores en torno a las vacunas contra el COVID y los problemas cardiovasculares, Ferro fue claro. Indicó que la vacuna de AstraZeneca, que ya no se utiliza, tuvo en casos extremadamente raros -uno cada 100.000- un efecto adverso de trombosis.

Sin embargo, remarcó que «el COVID generaba infinitamente más trombosis que la vacuna» y aseguró que las vacunas actuales no producen ese efecto. Además, explicó que las enfermedades respiratorias severas generan un estado inflamatorio que es el principal responsable de las complicaciones graves.

Dos mensajes clave para la prevención

Antes de cerrar, el especialista dejó dos recomendaciones centrales. Por un lado, reforzar el control de los factores de riesgo cardiovascular clásicos: no fumar, realizar actividad física, controlar la presión arterial y tratar el colesterol de manera adecuada.

Por otro, insistió en la importancia de solicitar la medición de la lipoproteína A, ya que su detección puede modificar el tratamiento y obligar a bajar aún más el colesterol LDL, incluso cuando los valores habituales son normales.

Finalmente, adelantó que en la próxima columna abordará el consenso científico sobre el rol de la vacunación en la prevención de efectos cardiovasculares vinculados a las enfermedades respiratorias.

Fuente: LU9

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