En ‘Tarde para Armar’, programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata con Maricel López, Juan Bustamante, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el Inareps, habló de los recortes en los cupos de residencias previstos para 2027 y los sueldos paupérrimos que registran
El Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (INAREPS) atraviesa una situación crítica marcada por el recorte de cupos en residencias, la pérdida de autonomía administrativa y un contexto de salarios bajos que afecta la retención de profesionales. Así lo expresó Juan Bustamante, delegado de ATE en la institución, en diálogo con LU9.
Según explicó, en las últimas semanas se modificó el reglamento de residencias, lo que implicó una reducción de vacantes tanto en el INAREPS como en otros hospitales nacionales. A esto se suma un cambio estructural que quitó independencia al instituto, integrándolo a un esquema junto a hospitales con realidades y necesidades diferentes.
Menos residentes y más demanda
Bustamante detalló que el recorte implica «un residente menos por año en cuatro especialidades», lo que a mediano plazo profundiza la falta de profesionales. En ese sentido, advirtió que la reducción será progresiva: «este año son cuatro menos, el que viene serán ocho y luego doce», lo que complica la capacidad de respuesta del sistema.
El instituto cuenta actualmente con 56 pacientes internados, además de quienes asisten de manera ambulatoria. La disminución del personal impacta directamente en la calidad de atención, en un centro reconocido a nivel nacional por su especialización en rehabilitación.
Pérdida de autonomía y presupuesto compartido
Otro de los puntos centrales del reclamo es la pérdida de autonomía. El INAREPS dejó de depender exclusivamente del Ministerio de Salud para integrarse a un esquema conjunto con hospitales de distinta complejidad, como el Posadas o el Sommer.
En ese contexto, Bustamante señaló que «las necesidades son distintas y las prioridades también», lo que genera dificultades en la distribución del presupuesto. Mientras otros centros requieren inversión en terapias intensivas, el INAREPS demanda insumos específicos como sillas de ruedas y equipamiento para rehabilitación.
Salarios bajos y fuga de profesionales
La situación salarial es otro factor determinante. Según indicó el delegado, un médico de planta percibe entre 1.600.000 y 1.800.000 pesos, cifras que quedan por debajo del sector privado.
Esto provoca que muchos profesionales opten por otros empleos o deban combinar trabajos. «Muchos vienen por vocación, pero se hace difícil sostenerlo en el tiempo», expresó, al tiempo que remarcó el desgaste que implica trabajar con pocos recursos y pacientes de alta complejidad.
Infraestructura y presupuesto congelado
En cuanto a la infraestructura, si bien hubo algunas mejoras, persisten problemas históricos, especialmente en la pileta de rehabilitación y el sistema de calderas. La falta de inversión responde, en gran parte, a un presupuesto que se mantiene prácticamente sin cambios desde 2022.
«Se priorizan los insumos médicos por sobre las refacciones, pero todo resulta insuficiente», explicó Bustamante, quien remarcó que las partidas adicionales no alcanzan para cubrir las necesidades del instituto.
Reclamos y vía judicial
Desde el sindicato intimaron al Ministerio de Salud para que se cumpla la ley de residencias (26.796), al considerar que los cambios deberían implementarse por esa vía y no mediante decreto. Además, tanto ATE como los residentes presentaron notas formales y esperan una respuesta.
Si bien no descartan nuevas medidas, por el momento aguardan definiciones judiciales. «Si el fallo es favorable podrían dar marcha atrás, pero no vemos voluntad de revertir la decisión», advirtió el delegado.
El conflicto expone un escenario complejo para uno de los centros de rehabilitación más importantes del país, que recibe pacientes de distintas provincias y brinda tratamientos gratuitos de alta calidad. La incertidumbre, por ahora, sigue abierta.
Fuente: LU9






