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Erosión costera en Quequén: el avance del mar y la pérdida de playas encienden las alarmas en la provincia de Buenos Aires

Al norte de la desembocadura del río Quequén, en Bahía de los Vientos, el frente costero muestra señales cada vez más visibles de deterioro. Allí, el constante embate del viento y las olas acelera un proceso de erosión que modifica el paisaje de manera progresiva.

Además, los acantilados presentan múltiples perforaciones generadas por colonias de loros barranqueros, que encuentran en estos suelos un sitio ideal para nidificar. Aunque forman parte del ecosistema, su actividad también contribuye, de forma natural, a la fragmentación del terreno.

En consecuencia, este escenario combina factores naturales y antrópicos que intensifican la pérdida de superficie costera. Así, lo que alguna vez fue una extensa playa comienza a transformarse en un borde inestable y vulnerable.

Erosión costera en Quequén: el avance del mar y la pérdida de playas encienden las alarmas en la provincia de Buenos Aires. Foto: La Nación.
Erosión costera en Quequén: el avance del mar y la pérdida de playas encienden las alarmas en la provincia de Buenos Aires. Foto: La Nación.

Transformaciones que alteraron la dinámica litoral

El retroceso de la costa se vincula con una intervención clave: la ampliación de la Escollera Sur del puerto de Quequén, inaugurada en 2008. Esta obra modificó la deriva natural de sedimentos que alimentaba las playas de la zona.

Como resultado, la arena dejó de desplazarse con normalidad hacia el norte, provocando la pérdida de unos 2500 metros de playa entre el parador Las Olas y Punta Carballido. Por lo tanto, el equilibrio dinámico del sistema costero se vio alterado.

Sin embargo, las defensas colocadas al pie de los acantilados, como rocas y escolleras, no lograron frenar el avance del mar. Por el contrario, la energía del océano las desplaza, dejando expuestas viviendas e infraestructuras cercanas.

Consecuencias sociales y urbanas

El impacto de la erosión no se limita al ambiente natural. En efecto, la desaparición de tramos de la avenida Costanera evidencia cómo el fenómeno también afecta la infraestructura urbana.

Asimismo, viviendas que antes estaban alejadas del mar hoy se encuentran al borde del acantilado. Este avance genera preocupación entre residentes y propietarios, especialmente durante eventos climáticos intensos como sudestadas.

Por otro lado, el crecimiento inmobiliario reciente en Bahía de los Vientos incrementa la exposición al riesgo. En consecuencia, el desarrollo urbano sin planificación adaptativa podría agravar aún más la situación.

Erosión costera en Quequén: el avance del mar y la pérdida de playas encienden las alarmas en la provincia de Buenos Aires. Foto: La Nación.
Erosión costera en Quequén: el avance del mar y la pérdida de playas encienden las alarmas en la provincia de Buenos Aires. Foto: La Nación.

El impacto ambiental de la erosión costero

La erosión costera implica la pérdida de hábitats naturales fundamentales para numerosas especies. En este sentido, la reducción de playas y acantilados afecta la biodiversidad local y altera las dinámicas ecológicas.

Además, modifica la interacción entre el mar y el continente, generando cambios en la circulación de sedimentos y en la calidad del suelo. Por consiguiente, estos procesos pueden volverse irreversibles si no se gestionan adecuadamente.

Asimismo, la erosión incrementa la vulnerabilidad frente al cambio climático. La subida del nivel del mar y el aumento de tormentas intensifican este fenómeno, comprometiendo tanto ecosistemas como comunidades humanas.

Estrategias de remediación y desafíos futuros

Ante este escenario, surge como alternativa el refulado, una técnica que consiste en extraer arena acumulada en otras zonas y redistribuirla sobre las playas afectadas. Este método ya fue aplicado en 1998 en Mar del Plata con resultados positivos.

Sin embargo, los especialistas advierten que esta medida debe complementarse con otras acciones, como sistemas de retención de sedimentos. De lo contrario, la arena podría volver a perderse con el tiempo.

Finalmente, el caso de Quequén refleja la necesidad de una gestión costera integral. La combinación de ciencia, planificación urbana y compromiso institucional será clave para recuperar el equilibrio entre desarrollo y conservación ambiental.

Fuente: Noticias Ambientales

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