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El 86,6% de los argentinos necesitan dos o más empleos para llegar a fin de mes

Una encuesta reveló que la mayoría de los argentinos necesitan dos o más empleos para llegar a fin de mes.

Las familias argentinas enfrentan una situación financiera apremiante y crece la necesidad de tener dos trabajos para poder llegar a fin de mes.

El dato quedó expuesto en un estudio elaborado por la consultora Zentrix. Esto se da en un contexto donde la inflación de junio fue del 1,9% en el país y en el primer semestre sumó 16,8%.

Allí, el 86% de los argentinos afirma que necesita tener dos empleos para cubrir sus gastos, y el 62% afirma que necesita «estirar» sus ingresos con la tarjeta de crédito.

«El Monitor de Opinión Pública (MOP) de julio retrata a una sociedad que dejó de llegar a fin de mes con lo que gana: dos de cada tres argentinos agotan sus ingresos, como máximo el día 20 del mes; mientras que el 86,6% está convencido de que un solo empleo ya no alcanza para vivir», señala al reporte.

De acuerdo con el estudio privado, el punto de partida es un salario que perdió la carrera contra los precios y no la recupera. «El 87,4% de los encuestados afirma que su ingreso no le gana a la inflación, un techo que ya no distingue posiciones políticas», dice el estudio.

La pérdida del salario frente a la inflación es reconocida por el 73% de los votantes de Javier Milei, aunque sostienen que es el precio a pagar para tener una economía mejor. En cambio, entre los opositores la caída de salarios es percibida por el 97%.

Endeudamiento como salida

La respuesta para la mayoría, fue el endeudamiento. El 61,9% tomó deuda en el último semestre, pero el dato que desarma cualquier lectura optimista es el motivo.

«El 53,7% lo hizo porque sus ingresos no cubren los gastos básicos, mientras que la compra de bienes durables —la deuda “del progreso”— explicó apenas el 11,5%» dice el estudio.

Zentrix plantea que «el crédito dejó de financiar proyectos y pasó a financiar comida y tarifas, ese endeudamiento forzado tiene, de nuevo una cara generacional. Entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 35,8% recurrió a prestamistas o financieras informales, contra apenas el 7% entre los mayores de 60″.

«El segmento con menos respaldo patrimonial es, paradójicamente, el más expuesto a las condiciones más caras y menos reguladas del mercado, en un círculo donde la falta de espalda financiera empuja hacia el crédito más riesgoso», dice el trabajo.

Principales preocupaciones

Cuando se pregunta cuál es hoy la principal preocupación, los argentinos ubican en lo más alto un problema que no es estrictamente económico: la corrupción encabeza el ranking con el 48,8%. El dato tiene un peso simbólico difícil de ignorar. En un país donde el sueldo no llega al día 20 y la deuda se volvió subsistencia, que la corrupción siga siendo la inquietud más señalada revela que buena parte de la sociedad canaliza el malestar material hacia una explicación moral y política: no alcanza con vivir el ajuste en el cuerpo, se lo asocia a una forma de hacer política que se percibe como la causa de fondo. La corrupción funciona, en ese sentido, menos como un problema aislado que como el nombre que la gente le pone a su desconfianza general hacia la dirigencia.

Pero apenas se corre el foco de ese primer lugar, el mapa de preocupaciones vuelve a ser, casi íntegramente, económico. Ingresos/salarios aparece segundo con el 46,9%, prácticamente empatado con la corrupción, y la incertidumbre económica se ubica tercera con el 41,6%. Más atrás asoman el desempleo (29,1%) y las tarifas de servicios públicos (26,8%).

La evaluación negativa de la economía personal alcanza el 42,8%, pero la del país trepa al 61,8%: una brecha de casi veinte puntos que revela que el malestar ya no se vive como una desgracia individual sino como un diagnóstico colectivo. Esa sensación de deterioro compartido tiene su traducción más elocuente en la autopercepción de clase: sumando clase baja y media baja, el 53,9% de la sociedad se ubica hoy en la base de la pirámide. No es un dato de ingresos sino de identidad, y ahí está su peso político: cuando el pluriempleo se vuelve norma, la deuda se vuelve subsistencia y aún con todo eso no se llega al día 20. Así, la mitad del país deja de sentirse parte de una clase media que durante décadas fue el relato central de la Argentina.

Fuente: Diario Popular

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