Mirador Virtual Mobile

Arrancaron tareas de delimitación de cara al proyecto de reconversión de la «Autovía 88»

En diálogo con «Pasen y Vean», programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, el subadministrador general de la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires, Hernán César Izurieta, dio detalles de la iniciativa surgida a pedido de familiares de víctimas por siniestros viales fatales sobre la Ruta 88.

La Dirección de Vialidad de la provincia de Buenos Aires ya trabaja en el proyecto de autovía para la Ruta 88, el corredor que une Mar del Plata con Necochea y que concentra de manera recurrente siniestros viales fatales. El objetivo, según confirmó a LU9 el subadministrador general del organismo, Hernán César Izurieta, es tener el proyecto «prácticamente terminado» cerca de fin de año.

El funcionario explicó que la instrucción llegó del ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, quien asumió el compromiso tras reunirse con familiares de una de las víctimas fatales de la ruta, «una chica muy joven». A partir de ese pedido, Vialidad inició las tareas de relevamiento que permitirán definir la obra y, sobre todo, saber cuánto cuesta.

Qué se está relevando en la Ruta 88

Izurieta detalló que no se trata de un solo estudio sino de varios relevamientos simultáneos. El primero es el estado de la calzada actual. En paralelo se analizan las posibles expropiaciones en algunos sectores, necesarias para poder duplicar la traza.

A eso se suman dos variables técnicas centrales: el tránsito —que no solo debe medirse hoy sino proyectarse a futuro— y las cuestiones ambientales. «Iniciamos este proceso, que es el lógico y es el necesario», señaló el subadministrador, para que después las áreas técnicas de Vialidad puedan darle forma al proyecto.

El funcionario fue claro respecto de los tiempos: reconoció que «no son dos líneas que se hacen en dos días», pero insistió en que la meta es llegar a fin de año con el proyecto cerrado. Recién entonces, dijo, habrá certeza sobre cuál es la obra que se puede hacer y cuál es su costo real.

El financiamiento, el gran interrogante

Con el proyecto en mano, la etapa siguiente será conseguir los fondos. Izurieta puso el dato en dimensión: se trata de cerca de 100 kilómetros de autovía, es decir, generar toda una vía nueva. «Estamos hablando de una inversión muy importante», admitió.

La provincia, aseguró, está dispuesta a trabajar para concretarla, y como muestra citó las obras en ejecución sobre la Autovía 11. Pero advirtió que el financiamiento provincial no alcanzará y que habrá que recurrir a instrumentos de crédito internacional.

Ahí apareció el principal obstáculo que planteó el funcionario: las autorizaciones para el endeudamiento internacional dependen de una habilitación nacional que, según señaló, no le estarían otorgando al gobernador Axel Kicillof. De todos modos, remarcó que eso no puede frenar el trabajo técnico: «no podemos detenernos en eso, tenemos que trabajar en el proyecto, tenerlo e insistir».

«Cuando no tenemos autovía, todo lo que hacemos mientras viajamos son cálculos»

Consultado sobre por qué la Ruta 88 es escenario frecuente de siniestros, Izurieta puso el foco en la propia condición de la ruta de mano y contramano. Explicó que en ese tipo de trazas el conductor viaja permanentemente calculando: «vos calculás que llegás, el otro calcula que vas a pasar, después volvés a calcular». Y como todo cálculo, en algún momento a alguien le sale mal.

A esa dinámica se suma la particularidad del corredor: la fuerte presencia de camiones. El transporte de carga circula a una velocidad menor que la de los vehículos livianos, y detrás de cada unidad se acumulan tres o cuatro autos esperando el momento de sobrepasar. Esa combinación, sostuvo, vuelve al tramo más peligroso.

El subadministrador aclaró además que, más allá del estado de la calzada, existe siempre un factor humano. Contó que en muchos relevamientos posteriores a siniestros no se detecta un defecto en la ruta, aunque aseguró que a Vialidad le preocupan igual los tramos que deben mejorarse. Y agregó una recomendación: cuando las condiciones climáticas no acompañan, «hay que tener el doble de cuidado».

Autovía 11: obras en marcha hasta Villa Gesell y un nuevo pliego

Izurieta también aprovechó para actualizar el estado de las obras sobre la Autovía 11. El tramo que llega hasta Villa Gesell está prácticamente a punto de finalizarse antes del inicio de la temporada de verano.

Además, anticipó que se está publicando el pliego para duplicar la calzada entre Mar de Ajó y Pinamar, otro sector con volúmenes de tránsito muy altos. Definió a ambas intervenciones como «fuertes inversiones» decididas por el gobernador y impulsadas por el ministro Katopodis.

El tramo Santa Clara del Mar–Mar del Plata: velocidad, señalética y trabajo con los municipios

Sobre el sector de doble vía entre Santa Clara del Mar y Mar del Plata, donde los choques contra las columnas centrales derivaron en episodios trágicos, el funcionario reconoció que conoce bien la problemática y aportó una lectura: la autovía atraviesa allí una zona marcadamente urbana.

Frente a la propuesta de colocar separadores de cemento como los que se utilizan en autopistas, Izurieta señaló que se trata de una alternativa costosa y que, si bien evitaría el impacto directo contra las columnas, tampoco elimina el riesgo: «no dejaría de tener un impacto contra una cuestión de hormigón». Recordó que en otros sectores donde existen esos paredones también se registran siniestros.

Su planteo pasa por otro lado. Advirtió que los relevamientos de Vialidad muestran que en ese tramo se circula a velocidades muy altas, con conductores que asumen que por tratarse de una autovía pueden mantener 130 o 140 kilómetros por hora durante los 20 kilómetros del recorrido, cuando en realidad atraviesan barrios y cruces de peatones.

Por eso propuso un trabajo conjunto con los municipios: bajar las velocidades máximas, reforzar la señalética —donde dijo que Vialidad tiene algo para aportar— y avanzar en educación vial. Adelantó que ya mantienen conversaciones con los intendentes de la zona.

Aumento de cargas: «eso es un drama»

El funcionario fue enfático al referirse a la iniciativa nacional de elevar el tope de carga del transporte de camiones desde las 33 toneladas actuales hacia las 50. «Eso es un drama», sintetizó.

Explicó que para transitar con más de 35.000 kilos se requieren vehículos especiales, con un eje adicional, y que existe todo un reglamento destinado a repartir la carga sobre el asfalto para no destruirlo. El problema, planteó, es que primero se declaró la obra pública cero a nivel nacional y después se avanzó con la posibilidad de aumentar las cargas.

Izurieta, que integra el Consejo Federal Vial, sostuvo que la situación es similar en todo el país: algunas provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe pueden ejecutar obras con recursos propios —»no las necesarias, pero puede ejecutar obras»—, mientras el resto permanece a la espera de una señal de la Nación.

Más de 30 balanzas para controlar el peso de los camiones

Como respuesta a esa problemática, la provincia está instalando arcos de control dinámico de carga. Según detalló el subadministrador, ya hay seis o siete colocados en distintos puntos del territorio bonaerense, ubicados estratégicamente en las salidas de la piedra, las salidas del grano y los accesos a los puertos.

El sistema envía en tiempo real a las oficinas de Vialidad la imagen del camión con su patente y el cálculo eje por eje. Ese último dato es clave: no solo importa la cantidad de carga, sino que esté correctamente distribuida para que ninguna rueda termine rompiendo el asfalto.

El plan contempla llegar a más de 30 balanzas. «No es lo mismo ir a reglamento que ir con 10.000 kilos más rompiéndole la ruta», graficó Izurieta, quien definió al sistema como una gran inversión de la provincia.

La Ruta 65 y el efecto del agua sobre la calzada

Consultado por el estado de la Ruta 65 entre Bolívar y Junín, un corredor clave para sacar la producción, el funcionario admitió que es una de las deudas pendientes. A la intensidad del tránsito se suma que el agua estuvo durante muchos meses al borde de la ruta.

Esos perfiles húmedos, explicó, destruyen la estructura y hacen que la calzada se vaya venciendo hasta formar deformaciones que representan un riesgo importante. Actualmente Vialidad ejecuta un proyecto para acomodar esas deformaciones.

Fuente: LU9

Comentarios

comentarios