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Aldosivi ganaba con el mejor gol de año y en un par de minutos Rosario Central lo dejó con manos vacías

A Aldosivi casi nada lo ayuda. Ni siquiera un con un gol de otro planeta, desde mitad de cancha y que lo ponía en ventaja ante Rosario Central. El sueño de construcción de la primera victoria del año volvió a durar poco y en cuestión de minutos, con una sucesión de errores defensivos, cayó por 2 a 1 ante Rosario Central.

Con varios de sus refuerzos en cancha (Sigali, Cufré, Vombergard), con cambio de arquero (Acosta por Chicco) y por sobre todo necesidades de sumar, se plantó en Arroyito con intenciones de mostrarse sólido ante un equipo que de local expone su mejor versión en ataque, decidido a ganar y con Ángel Di María como su carta de triunfo, intratable casi siempre desde que regresó al fútbol argentino.

Supo manejar este primer tiempo con bastante orden pero con poco caudal de juego. Controló los embates del conjunto rosarino y siempre que pudo marcó intenciones de algún contraataque que le dé aunque sea una oportunidad.

La tuvo antes de los dos minutos, cuando una mala salida de la defensa y el arquero Ledesma le dejaron el balón servido a Vombergard, dentro del área. De zurda remató y la tiró por arriba del travesaño. Increíble lo que se perdió.

Las ilusiones de Aldosivi explotaron a poco del inicio del segundo tiempo, cuando a la salida de un córner en contra y con casi todo sus jugadores en área propia buscaron un contragolpe. No había mucha chance pero el pelotazo fue largo y obligó al arquero Ledesma a salir muy lejos y rechazar de cabeza. La pelota cayó a un par de metros de la línea de mediocampo y junto cuando llegaba, a la carrera, Alan Sosa. No dudó y le pegó de aire, bien alto, con pique casi sobre la línea de meta y de ahí, a la red. Un golazo. Candidato a ser de los mejores del año en este fútbol argentino.

Fue una explosión para el equipo marplatense, que apenas llevaba convertidos nueve goles hasta ese momento. Y también un shock para el local, que salió en busca de la igualdad con convicción de saber que había sido algo más desde inicio del juego.

El empate no tardó en llegar. El camino fue el ingreso del colombiano Campaz, que buscó desequilibrar por izquierda y en una de esas incursiones sacó un centro fuerte y rasante hacia el corazón del área. Lejos de sus delanteros, pero con la suficiente complicación como para que Zalazar, en el intento de despejar, desvíe la pelota y deje fuera de chance a Acosta.

A partir de allí se jugó en campo de Aldosivi y con control de balón casi full full por parte del local, que tuvo una chance inmejorable para marcar diferencia de la mano de Di María, que capturó un rebote casi con arco libre pero no confió en su derecha. Se acomodó para su pierna izquierda y su remate ya pudo ser bloquedado por la defensa.

Un par de minutos después continuaría la noche oscura y difícil de olvidar para Zalazar, que luego y otra vez de manera desafortunada, terminó por asistir a Campaz en una jugada que fue toda de Di María, determinante para este fútbol argentino. Había metido un pase flotado de casi 30 metros para el delantero colombiano que mientras pisaba el área chica intentó darle pase a Copetti. El central de Aldosivi apareció en el medio y se la dejó servida para que la empuje a la red.

Hacia el final fue todo impotencia de Aldosivi. Quiso pero no pudo. Apenas consiguió un córner y un par de tiros libres muy lejos del área que en todos los casos terminaron con centros, fáciles de resolver para los defensores locales. Otra derrota más. Se empieza a volver costumbre. Y por sobre todo, un problema.

Fuente: ahoramardelplata

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