El año pasado hubo más de 115.000 robos de ese tipo y murieron 48 personas. La dinámica combina violencia, organización y nuevas modalidades delictivas. Radiografía de un fenómeno que crece cada vez más.
En el último año se registraron en la Argentina más de 115.000 robos de autos y motos, una cifra récord que evidencia la persistencia del delito automotor y su impacto en la vida cotidiana de los barrios, las avenidas y las rutas del país. El promedio supera los 315 hechos por día, es decir, más de 13 robos cada hora, en una dinámica que combina violencia, organización y también nuevas modalidades delictivas.
Datos obtenidos por Diario Popular, según el análisis de estadísticas oficiales por causas ingresadas en fiscalías del país, indican que del total de los casos, alrededor de 60.000 fueron robos de autos y 50.000 de motos, mientras que los restantes 5.000 vehículos fueron camionetas, camiones, taxis y máquinas rurales. Lo cierto es que la mayoría de los robos de vehículos el año pasado fueron perpetrados con armas de fuego, con un asalto cada cinco minutos en todo el territorio nacional y un crecimiento sostenido con respecto a años anteriores.
La violencia no se limita a la sustracción del bien: en innumerables episodios el robo derivó en homicidios, lo que profundiza la sensación de inseguridad. Además, informes de organizaciones civiles destacan que los motochorros asesinaron a decenas de personas para robarles vehículos en el ámbito de la Capital Federal y el conurbano. En varios hechos, bandas que intentaron robar motos dispararon contra las víctimas, dejando un saldo de alrededor de 48 personas muertas durante robos violentos el año último.
Robo de vehículos: las principales modalidades
Entre los métodos delictivos en auge se encuentran los robos con armas en la vía pública, conocidos como «abordajes», donde las víctimas son interceptadas al subir o bajar de sus vehículos o al detenerse en semáforos. Estos hechos suelen ejecutarse en segundos, con dos o más delincuentes que actúan bajo amenaza. También se confirmaron casos de intervención de motochorros que disparan directamente contra las víctimas en intentos de robo de motos.
Otra tendencia creciente es el robo con tecnología, que afecta especialmente a vehículos con sistemas electrónicos. Bandas especializadas utilizan inhibidores de señal para impedir el cierre centralizado, dispositivos para clonar llaves electrónicas y herramientas capaces de vulnerar sistemas de encendido sin generar daños visibles. Este tipo de delito suele cometerse sin violencia directa y pasa inadvertido durante horas. Asimismo, se intensificó el uso de tácticas de observación previa en playas de estacionamiento y garages, donde los ladrones estudian rutinas para sustraer autos y motos con rapidez.
Las motos siguen siendo uno de los blancos preferidos por su facilidad de traslado y reducción. Muchas veces son sustraídas en pocos segundos, incluso cuando están aseguradas con medidas básicas, y son revendidas en el mercado ilegal de autopartes o utilizadas para otros delitos.
Especialistas en seguridad señalan que la persistencia y violencia del delito automotor responde a una combinación de factores: crisis económica, mercados ilegales activos, la escasa eficacia de algunos controles y la capacitación tecnológica de las bandas criminales. También advierten que se requiere un abordaje integral que incluya mayor presencia policial focalizada, investigación de redes organizadas, controles sobre desarmaderos clandestinos y actualización de sistemas de seguridad urbana.
Mientras tanto, el impacto se refleja en el día a día de millones de argentinos: aumento de los costos de seguros, cambios de hábitos, temor a estacionar en la vía pública y una percepción de inseguridad que atraviesa a todos los sectores. Con más de 115.000 robos de autos y motos en un año y hechos que terminaron en muertes, el delito automotor sigue siendo una de las principales preocupaciones en la agenda de seguridad.
Fuente: Diario Popular








