Conductores de aplicación plantearon que el crecimiento de choferes deterioró la rentabilidad del servicio en General Pueyrredon.
El crecimiento de los choferes de apps en General Pueyrredon abrió un nuevo foco de preocupación dentro del sector: según plantearon diversos conductores de aplicación consultados por Mi8, el aumento de trabajadores disponibles generó un exceso de oferta y empujó hacia abajo el precio de los viajes. El planteo aparece en medio del proceso de reglamentación de la ordenanza.
El mercado de las aplicaciones cambió fuerte en los últimos meses. Cada vez más personas se incorporaron a las plataformas para generar ingresos, pero esa expansión no estuvo acompañada por un crecimiento equivalente de la demanda de viajes.
El resultado es una competencia interna más intensa entre conductores. En ese escenario, los trabajadores deben permanecer más horas conectados para conseguir una cantidad similar de viajes, mientras los valores que reciben por cada traslado pierden peso frente a los costos cotidianos.
La discusión no se limita a la cantidad de autos en la calle. Para los conductores, el problema también se vincula con la falta de reglas claras para ordenar una actividad que ya forma parte del sistema de transporte local, pero que todavía atraviesa una etapa de adaptación normativa.
Ellos sostienen que, sin un marco de control efectivo, la incorporación permanente de nuevos vehículos termina afectando a quienes ya trabajan en las plataformas. La caída del precio de los viajes golpea sobre todo a conductores que dependen de la actividad como ingreso principal o como complemento necesario para sostener a sus familias.
La situación se da después de meses de debate político y sectorial sobre las condiciones para regular las plataformas. En junio, las aplicaciones de transporte dieron un paso clave cuando se aprobó su regulación en comisiones, con exigencias vinculadas a licencias, seguros, VTV y antigüedad de los vehículos.
Una actividad que busca ordenarse
Los conductores necesitan previsibilidad para saber bajo qué condiciones podrán seguir trabajando. Por eso insisten en que la reglamentación debe contemplar tanto la seguridad de los pasajeros como la realidad económica de quienes ya vienen prestando el servicio.
El planteo también expone una tensión dentro del propio universo de las aplicaciones: el ingreso de más choferes amplía la disponibilidad para los usuarios, pero al mismo tiempo reduce las posibilidades de sostener ingresos estables para cada trabajador.

Desde el sector advierten que la rentabilidad depende de una combinación cada vez más exigente: cantidad de viajes, comisiones de las plataformas, combustible, mantenimiento del vehículo, seguro, documentación y horas efectivas de trabajo.
La discusión por el precio de los viajes aparece, además, en un contexto de fuerte disputa con el sistema tradicional. Taxistas de Mar del Plata ya habían llevado el conflicto a la Justicia con demandas contra las apps de transporte, al sostener que operaban en condiciones desiguales.
Ahora, para los choferes de apps el desafío ahora es evitar que la reglamentación se transforme en una barrera que deje afuera de golpe a trabajadores que dependen de esa fuente de ingresos, pero también impedir que el mercado siga creciendo sin ningún criterio. En ese equilibrio, sostuvo, se juega buena parte del futuro de los conductores de aplicación en General Pueyrredon.
Fuente: Mi8






