José Mascaró, tesorero de la Asociación de Industriales Panaderos, advirtió por la baja del consumo, cierres de locales, paso a la informalidad y endeudamiento.
Las panaderías de Mar del Plata atraviesan un escenario de preocupación por la caída del consumo, según advirtieron desde la Asociación de Industriales Panaderos de Mar del Plata. La baja se nota tanto en la venta diaria de pan como en productos de mayor elaboración, como las facturas.
“Hay preocupación en el sector. Los comerciantes, los empresarios marplatenses, están preocupados por la caída del consumo”, señaló José Mascaró, tesorero de la Asociación de Industriales Panaderos de Mar del Plata, en diálogo con Canal 8. Según planteó, el rubro panadero siente de manera directa el deterioro del poder de compra porque trabaja con productos de consumo masivo y cotidiano.
El dato más fuerte apunta a una retracción muy pronunciada en los últimos seis meses. De acuerdo con la estimación difundida por Mascaró, la venta de pan bajó alrededor de un 60% en el último semestre, mientras que en el caso de las facturas la caída de la venta, de lunes a viernes, rondaría entre el 80% y el 85%.

La explicación se vincula con un cambio concreto en los hábitos de compra. Antes, dijo Mascaró, muchas familias consumían todos los días. Ahora, en cambio, el movimiento se concentra principalmente durante los fines de semana. “La gente no puede comprar, no le alcanza el sueldo”, resumió.
Cierres, informalidad y deudas
Mascaró también advirtió que la caída de ventas empezó a reflejarse en el cierre de panaderías. Según describió, algunos locales dejan de funcionar de manera formal y pasan a trabajar desde espacios no habilitados, con menores costos y sin la misma estructura laboral.
“Cierran las panaderías y pasan a ser clandestinas, con menores costos, con empleados en negro”, señaló. En esa línea, remarcó que se multiplican los casos de comerciantes que abandonan el local a la calle y continúan con producción reducida, repartos o trabajo desde una cuadra propia.

La situación financiera también aparece como una preocupación central. Mascaró afirmó que muchos colegas están endeudados con bancos y proveedores, y que los atrasos en los pagos se acumulan por la baja en la caja diaria.
Consultado sobre un posible impacto laboral, el tesorero de la Asociación de Industriales Panaderos reconoció que la crisis puede derivar en despidos si el escenario no mejora. De todos modos, remarcó que los comerciantes intentan sostener a sus empleados porque forman parte del funcionamiento cotidiano de cada panadería.

“Uno trata de cuidar a los empleados porque son la mano derecha nuestra, los que nos acompañan toda la semana, todo el año, todo el mes”, expresó. Sin embargo, advirtió que llega un punto en el que se vuelve difícil sostener la estructura si la caída del consumo continúa.
El panorama deja al rubro panadero frente a un doble problema: por un lado, la reducción de ventas en productos básicos y de consumo frecuente; por el otro, el riesgo de que la actividad formal pierda terreno frente a esquemas más precarios. En ese contexto, los comerciantes esperan una recuperación del poder de compra que permita recomponer el movimiento diario en los mostradores.
Fuente: Mi8






