En el sur de Mar del Plata, a apenas 500 metros del Faro de Punta Mogotes, se esconde un paraíso marino que la mayoría de los turistas pasa por alto: se trata de reserva natural La Restinga.
Formalmente llamada la Restinga del Faro, esta es una formación rocosa de 7,14 km² que pertenece al antiguo Sistema de Tandilia.
La reserva incluye el único arrecife semiblando de la provincia de Buenos Aires el cual, cuando baja la marea, emerge salvaje y casi secreto.
Este paisaje, oculto para muchos, parece trasladar al visitante directo a la Patagonia que se diferencia mucho de las playas urbanas que caracterizan a Mar del Plata.
Esto se debe a que este banco marino ofrece un ecosistema singular que no se replica en ningún otro punto de la costa bonaerense.
Por esta razón, La Restinga fue declarada hace años como Reserva Natural de Objetivo Definido Mixto Geológico y Faunístico.

La Restinga, una reserva con un ecosistema único
Lo que hace verdaderamente especial a la reserva La Restinga son sus condiciones ecológicas irrepetibles.
En su entramado rocoso habita una fauna particular de invertebrados marinos que convirtió al área en un enclave de alto valor científico y ambiental.
Según la información oficial del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, el área protegida de la reserva La Restinga abarca una superficie total de 7,14 km², enteramente marina. Entre los valores que la distinguen se destacan:
- La única formación de arrecifes semiblandos registrada en toda la provincia de Buenos Aires
- El único apostadero de lobos marinos de dos pelos (Arctocephalus australis) del territorio bonaerense
- Restos de naufragios de la primera mitad del siglo XX dispersos bajo el agua
- Una fauna de invertebrados marinos de características únicas en el ecosistema costero pampeano
Además, los pescadores de la zona la conocen desde hace décadas como «Banco de Pescadores». Este nombre que combina tradición oral con geografía submarina y que refleja el vínculo histórico de las comunidades locales con el área.

Lobos marinos, buzos y un paisaje inesperado
Uno de los atractivos más llamativos de la reserva La Restinga es que, entre mayo y diciembre, esta se transforma en apostadero de lobos marinos de dos pelos.
Desde la costa, con binoculares y algo de paciencia, es posible observarlos descansar sobre las rocas, ajenos al movimiento urbano que late a pocos kilómetros.
Por otro lado, la reserva también conserva historias hundidas. En La Restinga se hallan restos de antiguas embarcaciones de la primera mitad del siglo XX que permanecen dispersos bajo el agua.
Esto, además, convocan a buzos experimentados que se acercan a explorarlos.
Sin embargo, no hace falta equipo de buceo para disfrutar del lugar: la mayoría de los visitantes recorre y observa la restinga desde tierra firme. Desde allí, encuentra un paisaje que contrasta por completo con el perfil turístico habitual de Mar del Plata.
La reserva La Restinga es, en definitiva, un rincón donde el mar conserva su carácter más indómito. Y lo hace en el corazón de una ciudad que recibe millones de turistas cada año, casi sin que estos lo adviertan.
Fuente: Noticias Ambientales






