La presencia del caracol degollado (Rumina decollata) en Mar del Plata encendió la atención sobre esta especie exótica invasora, originaria del sur de Europa y el norte de África. Su capacidad de reproducción y sus hábitos alimenticios pueden representar un desafío para los ecosistemas donde logra establecerse.
Aunque su detección fue reportada en la ciudad costera, todavía no existen registros confirmados de su presencia en Necochea y Quequén. Sin embargo, la cercanía entre las localidades y el traslado de plantas y materiales de jardinería hacen necesario conocer sus características y las medidas preventivas.
Este molusco terrestre se alimenta principalmente de otros caracoles y sus huevos, aunque también puede consumir brotes y hojas. Además, no necesita encontrar pareja para reproducirse, una particularidad que facilita su expansión cuando encuentra condiciones ambientales favorables.

Cómo identificar al caracol degollado y por qué es invasor
Una de sus características más reconocibles es el caparazón alargado y cónico, cuya punta suele aparecer truncada en los ejemplares adultos. De esa particularidad proviene su nombre común, que permite distinguirlo de otros caracoles terrestres de concha redondeada.
Suele refugiarse en ambientes húmedos y oscuros, como debajo de macetas, tablas, hojas secas y otros elementos acumulados en jardines. Por eso, puede pasar inadvertido hasta que las condiciones ambientales favorecen su aparición.
Su alimentación incluye otros moluscos y sus huevos, por lo que en algunos lugares fue introducido como una alternativa de control biológico de especies consideradas plagas. No obstante, su establecimiento en ambientes nuevos puede alterar las comunidades locales y afectar a otros organismos.
La especie habría llegado a distintos territorios mediante el traslado de plantas ornamentales, tierra y materiales utilizados en jardinería. A esto se suma su capacidad de autofecundación, ya que es hermafrodita y puede reproducirse sin necesidad de una pareja.
Riesgos sanitarios y precauciones para las mascotas
El caracol degollado no es venenoso, pero puede estar asociado con parásitos capaces de afectar a animales domésticos y personas. Por eso, el contacto directo y, especialmente, su ingestión representan situaciones que conviene evitar.
En perros y gatos, la exposición a determinados parásitos vinculados con moluscos puede ocasionar problemas de salud. Sin embargo, encontrar un ejemplar no significa que esté infectado ni que necesariamente transmita una enfermedad.
Ante su posible presencia, se recomienda evitar que las mascotas lo laman, muerdan o ingieran. Asimismo, es conveniente no manipularlo con las manos descubiertas y mantener una higiene adecuada después de realizar tareas de jardinería.

Qué hacer si aparece en patios y jardines
Las recomendaciones preventivas para los vecinos incluyen:
- Evitar el contacto directo: utilizar guantes si resulta necesario manipular ejemplares.
- Proteger a las mascotas: impedir que perros y gatos jueguen con ellos o los consuman.
- Modificar los horarios de riego: hacerlo durante la mañana para reducir la humedad nocturna.
- Eliminar refugios: retirar tablas, hojas acumuladas y objetos que mantengan sectores húmedos y oscuros.
- Consultar ante su aparición: solicitar una identificación especializada, especialmente si se observan numerosos ejemplares.
La detección en Mar del Plata representa una oportunidad para reforzar la prevención en otras localidades costeras. En Necochea y Quequén, conocer esta especie permite reconocer posibles ejemplares y evitar su dispersión, sin afirmar que ya se encuentre presente en la zona.
Fuente: Noticias Ambientales






