Las proyecciones de los principales economistas anticipan para 2026 un escenario de inflación en baja, un dólar con depreciación administrada y una recuperación moderada de la actividad, en un contexto de mayor previsibilidad macroeconómica y expectativas estables del mercado.
Las proyecciones de los principales analistas locales y extranjeros muestran un escenario de estabilidad relativa en las expectativas macroeconómicas para 2026, con una inflación en desaceleración, un tipo de cambio que se movería de manera administrada y una economía que retomaría una senda de crecimiento moderado.
Los últimos relevamientos de mercado confirman que las estimaciones de inflación y dólar prácticamente no se modificaron respecto de diciembre, una señal de que el mercado percibe mayor previsibilidad en el rumbo macroeconómico, incluso en un contexto todavía exigente en términos monetarios y financieros.
Inflación: desaceleración gradual, pero persistente
Tras un 2025 en el que la inflación anual cerró en 31,5%, el consenso de FocusEconomics proyecta que el índice de precios al consumidor aumentará 24% en promedio en 2026, con una nueva baja hacia 14,9% en 2027. Las estimaciones reflejan un proceso de desinflación que continúa, aunque sin un descenso abrupto.
Los analistas explican este comportamiento por una combinación de factores: un gasto público más contenido, mayor competencia en algunos mercados internos y una flexibilización gradual de las importaciones. Al mismo tiempo, advierten que la depreciación del peso sigue ejerciendo presión sobre los precios de los bienes transables y los productos con alto contenido importado.
Dólar: depreciación administrada y sin saltos bruscos
El tipo de cambio aparece como una de las variables centrales del escenario macro proyectado. Bajo el esquema actual, el Banco Central permite una depreciación del peso dentro de una banda vinculada a la inflación reciente, con el objetivo de evitar una apreciación real.
Según el consenso de FocusEconomics, el dólar oficial finalizaría 2026 en torno a los $1.733,6 y alcanzaría los $1.935,2 en 2027, cifras que prácticamente no cambiaron frente a las proyecciones previas. Para el mercado, esto confirma la expectativa de un ajuste cambiario gradual, sin correcciones abruptas.
En la actualidad, el dólar oficial minorista se ubica cerca de $1.490, mientras que el tipo de cambio paralelo ronda los $1.505, con una dinámica de deslizamiento mensual controlado. Los analistas consideran que esta trayectoria es consistente con un esquema de depreciación que acompaña a la inflación y reduce el riesgo de atraso cambiario.

Tasas y política monetaria: condiciones más laxas
El frente monetario también respalda las expectativas de menor inflación. Tras las elecciones legislativas de octubre, las tasas de interés mostraron una fuerte baja: la Badlar cayó desde niveles cercanos al 49% hasta ubicarse por debajo del 30%.
Hacia adelante, el consenso proyecta que la Badlar cerrará 2026 en torno al 18,5% y descenderá a 14,2% en 2027, en un contexto de mayor normalización financiera. Para los economistas, un escenario de tasas más bajas mejora las condiciones de financiamiento y refuerza el proceso de desaceleración inflacionaria.
Actividad económica: crecimiento moderado y sostenido
En línea con la baja de la inflación y la mayor previsibilidad cambiaria, los analistas esperan que la actividad económica muestre una recuperación gradual. Tras un crecimiento trimestral del 0,3% en el tercer trimestre, el consenso proyecta que el PBI crecerá 3,2% en 2026, con una expansión similar prevista para 2027.
El escenario se apoya también en el desempeño del sector externo. Luego de un superávit comercial de u$s2.500 millones en noviembre, el más alto desde mayo de 2024, los consultores estiman que en 2026 las exportaciones crecerán 5,6% y las importaciones 8,1%, con un superávit cercano a u$s9.400 millones.
Fuente: Ámbito








